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Cotización de Excesos de Pérdida: I parte

Hola Estimados, he cambiado de sitio web para hacer mis nuevas publicaciones, por lo que los invito a visitar mi nuevo blog, el cual contiene todas las publicaciones de éste y su dirección es:

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Es bien conocido que todos los años deben renovarse los contratos de reaseguro que tiene cada compañía aseguradora, y a propósito de ello les comparto varias metodologías que usan los reaseguradores para cotizar dichos contratos. La idea con esta publicación es que los encargados de hacer estas negociaciones cuenten con más herramientas y de esta manera tengan una idea de por dónde vendrá el costo del reaseguro.

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
II. COSTO DEL EXCESO DE PÉRDIDA
a) Métodos Determinísticos de cotización
-Burning Cost Puro (BCP)
-Burning Cost Indexado (BCI)
b) Métodos Estocásticos


I. INTRODUCCIÓN
Para poder cotizar los contratos no proporcionales, necesariamente volveremos a la división básica:

  • Exceso de Pérdida Operativo o Working Cover (Por riesgo)
  • Exceso de Pérdida Catastrófico
  • Exceso de Pérdida Stop Loss

La razón fundamental es que cada uno opera de manera diferente, tal y como se explicó en mi post Introducción al reaseguro de daños.

Información básica:

  • Ingreso anual de primas durante los últimos 5 años y estimación del mismo para el ejercicio venidero respecto a los negocios que deberán ser amparados.
  • Estructura del programa de reaseguro y particularmente de su línea o pleno de retención.
  • La experiencia siniestral (listado caso por caso y desde la primera unidad monetaria de los siniestros que han afectado la cobertura).
  • Perfil de cartera (Risk Profile).

Costo del reaseguro:
El costo del reaseguro se orienta, como otros sectores económicos, al precio que determina el mercado internacional de acuerdo a la fórmula tradicional de oferta y demanda.

Los diferentes modelos de cálculo existentes para determinar el precio de las coberturas de reaseguro consideran aspectos y conceptos básicos como:

  • Costo de siniestros pasados (experiencia siniestral)
  • Potencial de pérdidas futuras (exposición)
  • Costos propios del reasegurador y especialmente el costo del capital a riesgo (expectativa de ganancia por el capital a riesgo puesta a disposición por los accionistas del reasegurador), mejor conocido como “El retorno de capital”.

II. COSTO DEL EXCESO DE PÉRDIDA
La prima (costo) del Exceso de Pérdida es la cantidad de dinero que el reasegurador necesita para la cobertura que otorga a la cedente. Ésta se compone de tres partes principales:

  • La prima de riesgo, que debe cubrir el costo promedio de siniestros a cargo de la cobertura.
  • La prima de fluctuación, que cubre las desviaciones de la siniestralidad promedio.
  • El margen para gastos de administración y la utilidad del reasegurador.

La prima total obtenida es convertida, por razones de orden práctico, en un porcentaje que se aplica al volumen de los negocios cubiertos.

1. Exceso de Pérdida Operativo o Working Cover (por riesgo)

a) Métodos Determinísticos de cotización:
Estos métodos de cotización consisten en el cálculo de la prima necesaria para el reasegurador, en base a la experiencia de la cedente, mediante la comparación de la prima y los siniestros del pasado, proyectándolos al año de cotización. Es necesario tener una experiencia de siniestralidad suficiente para estimar los Burning Cost. Aunque existen más métodos, en esta ocasión expondré los dos más aplicados por su practicidad:

  • Burning Cost Puro (BCP)
  • Burning Cost Indexado (BCI)


Burning Cost Puro (BCP)
Consiste en comparar las primas recaudadas durante los años precedentes por la aseguradora en el ramo al que vaya a aplicarse la cobertura de reaseguro, con el importe de los siniestros que hubieran sido a cargo del reasegurador durante esos años, si hubiese existido en tales ejercicios una cobertura de reaseguro análoga a la que se pretende aplicar. El BCP es el porcentaje que resulta al dividir los siniestros a cargo del tramo por las primas de la cartera protegida.

Se requieren los siguientes datos para poder calcular el BCP:

  • El desarrollo de la prima de la cartera protegida y su estimación para el año de cotización.
  • Los siniestros individuales

Los cálculos a seguir serían:
* Calcular la parte de los siniestros individuales al tramo.
* Calcular el BCP por año:

Imagen 1

* Calcular el BCP global:

Imagen 2

Por supuesto, si quitamos o añadimos un año de suscripción al cálculo del BCP tendríamos un resultado diferente.

Para simplificar nuestros cálculos la tasa comercial es solamente el Burning Cost recargado en un 25%. Como dijimos al inicio, este recargo podría dividirse de la forma siguiente:

Imagen 3

Imagen 4Imagen 5Imagen 6Imagen 7Imagen 8Imagen 9


Burning Cost Indexado (BCI)
Como se dijo anteriormente, en el cálculo del BCP se busca el importe de los siniestros que hubieran sido a cargo del reaseguradora durante esos años, si hubiese existido en tales ejercicios una cobertura de reaseguro análoga a la que se pretende aplicar. Pero si esos siniestros hubieran ocurrido hoy, seguramente habrían sido más caros solamente porque existe inflación. Por ejemplo, para una cobertura de incendio, el coste de la reconstrucción sería una buena referencia como inflación.

También los cambios normativos, legales o la inflación de los costes médicos pueden obligar al reasegurador a reactualizar los siniestros pasados con una superinflación.

De la misma forma podemos revalorizar la prima debido a la inflación y a los cambios en las tasas originales. Esta actualización de los siniestros y de la prima se hará en dos etapas:

Primero calcular los factores de ajuste para actualizar la prima y los siniestros:

Factor 1

El segundo paso consiste en indexar las primas y los siniestros pasados:

Factor 2

Una vez indexada la prima y los siniestros seguimos los mismos pasos ya explicados en el BCP.

Imagen 10

Imagen 11

Imagen 12Imagen 13Imagen 14Imagen 15Imagen 16


b) Métodos Estocásticos:
El método que abordaremos es el de cotización por ajuste a una función de distribución.

Este método consiste en estimar la siniestralidad agregada del reasegurador por medio de un modelo estadístico creado a partir de dos distribuciones de probabilidad que conforman una distribución compuesta. El origen de este modelo es la Teoría del Riesgo Colectivo, la que básicamente establece que el agregado de las pérdidas de una cartera de pólizas de seguro es la suma de todas las pérdidas ocurridas en el portafolio.

El cálculo de las siniestralidades agregadas se obtiene con base a la distribución de frecuencias de las pérdidas (número de siniestros) y la función de probabilidad de la severidad económica de las pérdidas (monto de cada siniestro). Para simular el número de siniestros se utilizó la Poisson.

En la simulación del costo de un siniestro se utilizó la información histórica con el objetivo de obtener un estimador de la función de densidad de probabilidad que mejor se ajustara a la experiencia, y para ello se utilizaron las funciones kernels. Un kernel es una función de densidad, en consecuencia, si se coloca un kernel en cada uno de los datos de la muestra, la suma ponderada de estas funciones también será una función de densidad de probabilidad. Esta suma es una función continua que suaviza el perfil de la distribución captando la influencia de los datos cercanos y constituye el estimador del modelo teórico del cual provienen los datos.

Imagen 17

Siniestros individuales con importe superior a la prioridad

Imagen 18

El primer paso fue construir la información histórica del número de siniestros incurridos anualmente, tal como se muestra a continuación:

Extra 1

Con los datos anteriores se procedió a ajustar la función de distribución Poisson para estimar el número esperado de siniestros del próximo año. Luego se corrieron 50,000 iteraciones y con ello se construyó la función de distribución, la cual reflejó que el número esperado de siniestros es de aproximadamente 2, con un número máximo de 9, tal y como refleja el siguiente gráfico:

Extra 2

El siguiente paso consistió en determinar la función de distribución que mejor se ajustara al monto de cada uno de los siniestros, sin embargo, como referencia se construyó la estadística del monto anual de los siniestros incurridos a cargo del reasegurado para el período en estudio, siendo ésta:

Extra 3

A la base de datos de cada uno de los siniestros se aplicó la distribución de probabilidades no paramétricas llamada kernels (para más información sobre este tema puede ver mi post El análisis estadístico de grandes masas de datos: Algunas tendencias recientes), cuyos resultados se muestran a continuación:

Imagen 19Kernel extra

Con el gráfico anterior puede verse el cálculo de distintos valores de la variable con sus correspondientes densidades, a los que se le asignó la función General del @Risk para construir la función respectiva.

Ya con las dos funciones de distribución necesarias, tanto del número de siniestros como del monto de cada siniestro, se generaron 50,000 iteraciones para calcular la siniestralidad agregada esperada del reasegurador, cuyo monto es de 778,894.33 con una Pérdida Máxima Probable (PML) al 99.5% de 4,544,899.17. Dichos resultados se reflejan en el siguiente gráfico:

Resultado

De tal manera que la siniestralidad esperada con su correspondiente margen de seguridad es de 908,748.59.

Imagen 20

Fuente:

  • Seminario de reaseguro. Reaseguradora Patria, S.A.B.
  • Introducción al reaseguro. Fundación MAPFRE.

EL MODELO DE DISTRIBUCIÓN DE PÉRDIDAS AGREGADAS: Una aplicación del riesgo operacional

Por considerarlo un modelo de amplia aplicación en los seguros, les comparto el siguiente artículo esperando les sea útil en su trabajo y estudio como actuarios.

AUTORES:

JOSÉ MANUEL FERIA DOMÍNGUEZ
PROFESOR DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD
DEPARTAMENTO DE DIRECCIÓN DE EMPRESAS
UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
Ctra. de Utrera, km. 1, 41013 (SEVILLA)

ENRIQUE JOSÉ JIMÉNEZ RODRÍGUEZ
PROFESOR DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD
DEPARTAMENTO DE DIRECCIÓN DE EMPRESAS
UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
Ctra. de Utrera, km. 1, 41013 (SEVILLA)

JOSÉ LUIS MARTÍN MARÍN
CATEDRÁTICO DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD
DEPARTAMENTO DE DIRECCIÓN DE EMPRESAS
UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
Ctra. de Utrera, km. 1, 41013 (SEVILLA)

ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN
II. MARCO TEÓRICO
1. La medición del riesgo operacional
2. La Pérdida operacional
3. Pérdidas Esperadas y No Esperadas
4. Severidad y Frecuencia
III. EL MODELO DE DISTRIBUCIÓN DE PÉRDIDAS (LDA)
1. El Valor en Riesgo Operacional (OpVaR)
2. El proceso metodológico de la LDA
3. Ajuste de la Distribución de Frecuencia
4. Ajuste de la Distribución de Severidad
5. El efecto de la diversificación
IV. UNA APROXIMACIÓN AL CaR POR SIMULACIÓN MONTECARLO


I. INTRODUCCIÓN
Aunque el riesgo operacional es inherente al negocio bancario y no puede ser eliminado en su totalidad, sí puede ser gestionado, controlado y, en determinados casos, asegurado. En esta línea, la gestión de dicho riesgo no es una nueva práctica; siempre ha sido primordial para la banca tratar de prevenir el fraude, mantener la integridad de los controles internos y reducir los errores en el procesamiento de las transacciones. Para ello, áreas de soporte como la de Organización elaboran, para determinados procesos de la entidad, procedimientos de trabajo que, entre otros aspectos, contemplan los controles y las verificaciones oportunas que permitan el desarrollo de productos y servicios con la menor cuota de riesgo posible. Sin embargo, sí resulta novedosa la concepción del riesgo operacional como una disciplina específica integrada en la gestión global de riesgos de la entidad- en armonía con el control del de crédito y el del mercado- según recomienda el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea en el Nuevo Acuerdo de Adecuación de Capital [Basel, 2004]. Así, unas de las principales novedades que recoge el texto es la inclusión de requerimientos de capital regulatorio por dicho riesgo; de esta forma, el nuevo coeficiente de solvencia del 8%- véase Vargas [2001] y Álvarez [2001]- incluye en su denominador el riesgo operacional (un 20% sobre el 8%), y se define tal y como se ilustra a continuación:

Imagen 1

Hasta la publicación de la nueva propuesta de requerimientos de capital, no existía una definición ampliamente consensuada de riesgo operacional. Por éste se entendía: “todo aquello que no era ni riesgo de crédito, ni riesgo de mercado” [Hoffman, 1998:29]. En consecuencia, el Comité [2004: 128], como punto de partida para su gestión y control, normaliza dicho concepto definiéndolo explícitamente como: “el riesgo de pérdida resultante de una falta de adecuación o un fallo de los procesos, el personal y los sistemas internos o bien de acontecimientos externos”. Esta definición incluye el riesgo legal o jurídico, pero excluye el riesgo estratégico y el riesgo de reputación. Por otro lado, la incorporación del riesgo operacional en el coeficiente de solvencia ha promovido que los bancos con sistemas de control menos sofisticados comiencen a administrar más eficazmente este riesgo y que aquellas entidades que ya aplicaban modelos avanzados hayan alcanzado estadios superiores en sus metodologías de medición. No obstante, el desarrollo de estas técnicas sigue un proceso dinámico, de tal manera que la industria financiera continúa realizando sustanciales esfuerzos para su perfeccionamiento. Dicho dinamismo se fundamente en dos aspectos: por un lado, la inmadurez de las propias metodologías, de las cuales aún no existen reportes robustos sobre su fiabilidad y eficacia; y en segundo término, la propia flexibilidad que concede el Comité en cuanto a las técnicas de cálculo de capital regulatorio se refiere y, en particular, a las metodologías de medición internas. A tal efecto, la recomendación del Comité consiste en cursar un proceso secuencias a lo largo de la gama de métodos disponibles, conforme se desarrollen sistemas y prácticas de medición más sofisticadas. Aunque, cabría señalar que el desarrollo y utilización de técnicas más avanzadas a depender, en gran medida, de la disponibilidad de datos internos de pérdidas operacionales.

En este trabajo, nos detenemos, de manera especial, en evaluar el Modelo de Distribución de Pérdidas (Loss Distribution Approach, LDA), ya que éste apoyado en el concepto de Valor en Riesgo Operacional (Operational Value at Risk, OpVaR), aparece el enfoque mejor posicionado para el cálculo del capital en riesgo (Capital at Risk, CaR). De esta forma, para testar el enfoque LDA, seleccionaremos dos líneas de negocio bancario para las cuales aproximaremos el CaR utilizando la metodología de Simulación de Montecarlo. Para estimar los parámetros estadísticos de las distribuciones de pérdidas nos fundamentaremos en el estudio efectuado por el Comité [2002] sobre las pérdidas operaciones acaecidas en el sector bancario a nivel internacional, véase el apéndice C. Los resultados emanados de dicho trabajo servirán de referencia a la hora de proyectar el perfil de riesgo de las unidades de negocio elegidas. Por último, en función de la correlación existente entre las diferentes categorías de riesgo operacional, examinaremos el efecto mitigados de la diversificación en la cuantificación del CaR; aspecto recogido explícitamente por el comité [2006ª: 152] en su Nuevo Acuerdo.

II. MARCO TEÓRICO

1. La medición del riesgo operacional
La medición –en términos de capital económico- se convierte en el aspecto más complejo y, a la vez, más trascendental en el tratamiento del riesgo operacional. El Comité de Basilea [2001b] propone tres enfoques para calcular los requerimientos de capital por dicho riesgo que, de menor a mayor grado de sofisticación y sensibilidad el riesgo, son: (1) el Método del Indicador Básico (Basic Indicator Approach, BIA); (2) el Método Estándar (Standardised Approach, SA); y (3) las Metodologías de Medición Avanzada (Advanced Measurement Approach, AMA). A su vez, dentro de los modelos AMA se describen tres metodologías el Modelo de Medición Interna (Internal Measurement Approach, IMA); los Cuadros de Mando (Scorecards); y el Modelo de Distribución de Pérdidas (Loss Distribution Approach, LDA). Véase al respecto la figura 1.

Imagen 2

Los enfoques Básico y Estándar se conciben como metodologías top-down [Basel, 2001b: 3]; de esta forma ambos cubren el riesgo con un capital equivalente a un porcentaje fijo de los ingresos brutos, variable que se utiliza como aproximación al tamaño o nivel de la exposición al riesgo operacional de una entidad de crédito. La principal diferencia entre uno y otro método estriba en que en el Estándar el total de capital requerido se calcula como la suma de las necesidades de capital regulador de cada una de las ocho líneas de negocio descritas por el Comité [2006: anexo 8]. Por el contrario, las metodologías AMA se engloban dentro de los llamados enfoques bottom-up; ya que calcula el capital económico a partir de datos internos de pérdidas distribuidos por su tipología y unidad de negocio; tras este cálculo específico se computa el capital para el banco en su conjunto. En cuanto a la aplicación del Método Estándar y las metodologías AMA, el Comité [2006ª: 145-155] propone que las entidades cumplan unos criterios de admisión específicos que deberán ser validados por el supervisor [véase Banco de España, 2006a]. En cambio, se pretende que el Método del Indicador Básico –siempre y cuando se sigan las directrices del documento “Sound Practices for the Management and Supervisión of Operational Risk” [Basel, 2003]- sea aplicable a cualquier banco, independientemente de la complejidad de sus actividades, constituyendo así un punto de partida en el proceso de cálculo de capital [Jiménez y Martín, 2005].

2. La Pérdida operacional
Una condición sine qua non en la gestión y control del riesgo operacional es la elaboración y desarrollo de una base de datos interna de pérdidas operacionales (BDIPO); pues, como sugiere Nieto [2005; 174], son éstas las que mejor proyectan el perfil de riesgo de la entidad. En consecuencia, los bancos deben instrumentar los mecanismos necesarios para realizar un seguimiento efectivo de sus eventos de pérdidas operacionales; contemplando al mismo tiempo los requisitos mínimos de calidad establecidos por el Comité [2006a: 152-153] para el desarrollo de las BDIPO.

3. Pérdidas Esperadas y No Esperadas
En pro de una homogénea categorización de la pérdida en el sector bancario se antoja necesario utilizar la clasificación propuesta por el Comité [2006a: anexo 9] la cual identifica siete categorías de riesgos operacionales. Pero, en un sentido más amplio, las pérdidas operacionales podemos fragmentarlas en: esperadas (expected loss) y no esperadas (unexpected loss). Así pues, el conjunto de pérdidas operacionales esperadas recogerá todas aquellas mermas, previsibles y habituales, intrínsecas a la actividad ordinaria de la entidad. Por tanto, si se presentan como un coste más del negocio, deberían estar repercutidas implícitamente en el precio final de los productos y servicios; o, en su defecto, en un sentido más estricto, deberían provisionarse. Un ejemplo a colación, bastante preciso de este tipo de pérdidas, serían las “diferencias de caja” registradas, casi a diario, en las oficinas bancarias, pero por importes, generalmente, baladíes. De otra parte, las pérdidas no esperadas se referirán a sucesos no previstos inicialmente por la entidad que, sin embargo, pueden desencadenar situaciones funestas para la institución dada la magnitud del quebranto. En primera instancia, el Comité sugiere su cobertura mediante el uso de los Fondos Propios –de ahí la inclusión del riesgo operacional como un elemento más del denominador del coeficiente de solvencia de la entidad–. No obstante, existen determinados peligros con una dimensión catastrófica, para los cuales habrá que articular medidas adicionales como la traslación de riesgos utilizando contratos de seguros.


4. Severidad y Frecuencia
Independientemente de la previsión o no de la pérdida, a la hora de identificarla, es preciso definir dos parámetros: por un lado, la severidad, o cuantía monetaria de la pérdida; y, por otra parte, la frecuencia con que se repite el suceso durante un período de tiempo establecido o, dicho de otra manera, la probabilidad de que acontezca ese evento. En la medida en que ambas variables se suponen estadísticamente independientes, son modeladas por separado. En un sentido amplio, en el histórico de pérdidas operacionales de una entidad de crédito se registrarán un elevado número de eventos que provoquen pérdidas de pequeña magnitud –por ejemplo,las mencionadas “diferencias de caja”–. Pero, dada la aún poca profundidad de las BDIPO, para sucesos de baja o media frecuencia pero elevada severidad, la información que posee una sola entidad es, cuanto menos, insuficiente para modelar con robustez estadística la distribución de pérdidas operacionales. Por ello, el Comité [2006a: 153-154] permite complementar los datos internos con la utilización de bases de datos de pérdidas externas que agreguen información sobre estos sucesos, que posiblemente la entidad no haya experimentado, pero a los que sí está expuesta. A tal efecto, el banco debecontar con un proceso sistemático que determine bajo qué circunstancias se justifica la utilización de datos externos y qué metodologías se emplearán para su calibración con los internos [véase Baud et al., 2002]. Por otro lado, como subrayan Guillen et al. [2007], no podemos ignorar el fenómeno conocido por under-reporting, éste consiste en obviar o no identificar determinadas pérdidas generadas por fallos operacionales, de tal forma que, por ejemplo, 6 pequeñas pérdidas con alta frecuencia no son computadas a la hora de calcular el cargo de capital, aunque su agregación bien pudiera constituir una seria amenaza para la solvencia de la entidad.

Imagen 3

III. EL MODELO DE DISTRIBUCIÓN DE PÉRDIDAS (LDA)

1. El Valor en Riesgo Operacional (OpVaR)
El enfoque LDA (Loss Distribution Approach) es una técnica estadística, heredada del ámbito actuarial [véase Bühlmann, 1970], que tiene como objetivo la obtención de una función de distribución de pérdidas agregadas. El modelo se establece sobre la información de pérdidas históricas, registradas en base a la matriz que conforman las ocho líneas de negocio y los siete tipos de riesgos estandarizados por el Comité. En total 56 casillas para cada una de las cuales debemos estimar, por un lado, la distribución de la frecuencia y, por otro, la de la severidad. Una vez definidas éstas, el siguiente paso consiste en obtener la distribución de pérdidas agregadas por riesgo operacional adscrita a cada celda. Para el cálculo del capital regulatorio, vinculado a cada casilla, se aplica el concepto de Valor en Riesgo (Value at Risk, VaR) al contexto del riesgo operacional, adoptando la nomenclatura de OpVaR (Operational Value at Risk). El OpVaR representa un percentil de la distribución de pérdidas por lo que es, ante todo, una medición de tipo estadístico y, por consiguiente, requiere el establecimiento, a priori, de una serie de parámetros:

a) Un intervalo o nivel de confianza asociado al cálculo. A efectos de cálculo de capital, el Comité [2006a: 151] es explícito estableciendo para tal efecto el 99,9%.

b) Un plazo, o unidad de tiempo, al cual va referido la estimación. En relación al riesgo de mercado, la determinación de dicho parámetro no es arbitraria, sino que se encuentra vinculada a la naturaleza de la posición, así como al período de tiempo necesario para su liquidación o cobertura. El Comité [2006a: 151] indica que, en el caso del riesgo operacional, la estimación debe de ir referida a un horizonte temporal de un año.

c) Una moneda de referencia. El OpVaR de una línea de negocio se expresa en unidades monetarias. Este hecho convierte a dicha variable en una magnitud intuitiva y fácilmente comprensible para sus potenciales usuarios (reguladores, supervisores, gestores de riesgos, etc.) quienes podrán tomar decisiones en consecuencia.

d) Una hipótesis sobre la distribución de la variable analizada. El Comité [2001b: 34], en documentos anteriores a la publicación del Nuevo Acuerdo, proponía la distribución Lognormal para aproximar la severidad, mientras que para la frecuencia se decantaba por la de Poisson. No obstante, en última instancia, las distribuciones seleccionadas deben ser aquellas que mejor se ajusten al histórico de pérdidas observadas en una entidad, cuya naturaleza, obviamente, puede ser muy distinta a la de otras entidades.

En definitiva, podríamos interpretar el OpVaR como una cifra, expresada en unidades monetarias, que nos informa sobre la mínima pérdida potencial en la que podría incurrir una determinada línea de negocio, i, por tipología de riesgo operacional, j, dentro de un horizonte temporal de un año y con un nivel de confianza estadístico del 99,9%. Véase a este respecto la figura 2:

Imagen 4

2. El proceso metodológico de la LDA
Como introducimos al comienzo de este apartado, las metodologías LDA se nutren de las bases de datos internas de pérdidas, completadas con datos externos y desglosadas en la matriz “líneas de negocio/tipo de riesgo”. Bajo el supuesto de que las severidades son independientes entre sí, y éstas, a su vez, independientes de la frecuencia, se procede al modelado por separado de ambas variables.

3. Ajuste de la Distribución de Frecuencia
La variable aleatoria N(i,j)simbolizará el número de eventos ocurridos en una línea i debidos a un tipo de riesgo j; en un horizonte temporal (τ) de un año; con una función de masa pi,j. Esta variable discreta representa la frecuencia de las pérdidas cuya función de distribución, Pi,j, se expresa como:

Imagen 5

Según autores como Frachot et al. [2003], Mignola y Ugoccioni [2005] o Carrillo y Suárez [2006], la distribución de Poisson –utilizada con éxito en las técnicas actuariales de seguros– es una candidata con muchas ventajas a la hora de modelar la frecuencia. Dicha función se encuentra caracterizada por un único parámetro, lambda (λ),el cual representa, por término medio, el número de sucesos ocurridos en un año. Asimismo, conviene contemplar otras alternativas como la distribución Binomial o la Binomial Negativa(véase apéndice A).

4. Ajuste de la Distribución de Severidad
Una vez definida la frecuencia, nominamos a la variable aleatoria que representa la cuantía de pérdida, en adelante, severidad, como X(i, j), siendo, Fi,j, su función de probabilidad. De esta forma, habrá que determinar los parámetros de dicha distribución probabilística que mejor encajen con los datos observados. Para esta labor, como ya se indicó en líneas anteriores, el Comité [2001b: 34] propuso, en un principio, la distribución Lognormal; si bien, existe un conjunto de distribuciones paramétricas que pueden ser válidas para tal aproximación, véase alrespecto apéndice B. Así pues, Fontnouvelle et al.[2004] incluyen la Pareto; Böcker y Klüppelberg [2005] proponen la Weibull; Carrillo y Suárez [2006] añaden a éstas la Gammay coinciden con Mignola y Ugoccioni [2006] en contemplar, además de las señaladas, la función de distribución Burrcomo alternativa a la hora de modelar la severidad.

Los valores específicos de los parámetros de cada distribución se estiman por Máxima Verosimilitud (ML, Maximum Likelihood), método propuesto por Fischer [1890-1962]. Una vez fijados los parámetros, deberemos evaluar qué distribución se ajusta mejor a los datos empíricos, para lo cual utilizamos distintos contrastes estadísticos con los cuales calibramos la Bondad de ajuste (GOF, Goodness-of-Fit). Moscadelli [2004] plantea realizar dicho test en función del grado de curtosis de la distribución. De esta manera, propone comenzar por distribuciones de cola suave como la Weibull; en segundo lugar, testar aquellas distribuciones de cola media o moderada, entre otras la Lognormalo la Gumbel; y, por último, distribuciones, como la Pareto, caracterizada por presentar colas anchas (fat tails). Siguiendo a Chernobai et al.[2006], el contraste estadístico viene simbolizado por una hipótesis nula, H0: la distribución observada de pérdidas operacionales (Fx) , se ajusta a la distribución teórica (¨Fx); y una hipótesis alternativa, HA, que rechaza la primera:

Imagen 6

Para realizar este análisis inferencial, podemos apoyarnos en los siguientes tests estadísticos: Kolmogorov–Smirnov (K-S), Anderson–Darling (A-D), Smirnov–Cramér–Von Mises o Kuiper; analizados y detallados en Chernobai et al.[2005], D’Agostino y Stephens [1986] y Schwarz [1978]. A pesar de que la mayoría de funciones propuestas para modelar la severidad suelen ajustarse bien a los datos centrales (cuerpo de la distribución), éstas, sin embargo, tienden a subestimar la cola. Además, la asimetría de la distribución empírica hace que la estimación de los parámetros se encuentre fuertemente influenciada por el cómputo de observaciones situadas en la zona media y central de la distribución real, atenuando el grado informativo de aquellos datos situados en el extremo y, en consecuencia, dando lugar a una infraestimación de los percentiles. Llegados a este punto, hay que destacar que la principal dificultad en el modelado del riesgo operacional estriba en el comportamiento extremo de dichas colas de distribución. Carrillo [2006] asevera que, en un sentido amplio, más del 90% del capital se debe a un número muy reducido de sucesos; asimismo, el suceso de mayor cuantía de pérdida puede llegar a estar a más de 30 desviaciones típicas de la media de la distribución. Esta apreciación nos conduce a la aplicación de la Teoría de Valores Extremos (EVT, del inglés Extreme Value Theory) que analiza el comportamiento extremo delas variables aleatorias [véase Gumbel, 1935 y Embrechts et al.,1997]. Dicha metodología, en relación al cómputo del CaR, concede un mayor peso a las colas de la distribución; así pues, a la hora de modelar los datos de pérdidas sólo se utilizarán aquéllos que superen un umbral de pérdida elevado –el Comité [2006a: 153] propone 10.000 euros–. Esta premisa concede un notable grado de sensibilidad del modelo a la elección del umbral y al número de observaciones de pérdidas extremas (véase la discusión a este respecto de Carrillo y Suárez, 2006). Asimismo, Mignola y Ugoccioni [2005] y Chernobai et al.[2006] advierten de las posibles inconsistencias sobre las estimaciones de capital resultantes; estos autores hacen, especial hincapié, en el riesgo de sobrestimación del CaR, dado el percentil utilizado (99,9%). Por todo lo anterior, no es de extrañar que muchos autores sugieran la necesidad de recurrir a mixturas de distribuciones como, por ejemplo, la Lognormal-Gamma[Mignola y Ugoccioni, 2006] o Lognormal-Pareto[Carrillo y Suárez, 2006] a la hora de modelar las pérdidas operacionales.

Como ya hemos apuntado, la severidad es una variable continua mientras que la frecuencia sólo toma valores discretos. Por consiguiente, si queremos obtener la Distribución de Pérdidas Agregadas a partir de sendas distribuciones, debemos proceder, previamente, a la discretización de la severidad. Carrillo [2006] señala dos procedimientos para discretizar la severidad:

i. El método de concentración, el cual consiste en definir una malla de puntos y concentrar, en cada uno, la masa probabilística de la región circundante.

ii. El método de los momentos locales, más desarrollado que el anterior, impone dos condiciones: que la media y la varianza de la variable continua coincidan con la de la variable discretizada.

Imagen 7

Para la obtención de la función de pérdidas agregada G(x) se proponen cuatro posibles técnicas:

a) La Transformada Rápida de Fourier (Fast Fourier Transforms, FFT) ;[véase Klugman et al 2004 : cap. 6].

b) El Algoritmo Recursivo de Panjer [1981].

c) Enfoque de Simulación por Montecarlo, [véase Klugman et al2004: cap. 17].

d) La Aproximación de la Pérdida Simple (the Single-loss Approximation) [véase Böcker y Klüppelberg, 2005].

Una vez determinada la función de distribución agregada, para el cálculo del capital regulatorio vinculado a cada casilla, basta aplicar el concepto de Valor en Riesgo Operacional (OpVaR), es decir, calcular el percentil del 99,9% de dicha distribución. En sentido estricto, según advierte el Comité [2006a: 151], el capital económico (CaR) debería cubrir, a priori, sólo la pérdida no esperada (UL):

Imagen 8

Gráficamente, el proceso metodológico hasta aquí expuesto para la obtención del CaR se ilustra a través de la figura 3:

Imagen 9

5. El efecto de la diversificación
Hasta ahora, hemos operado bajo el principio de dependencia perfecta; en consecuencia, hemos aproximado el capital económico para el conjunto de la entidad como la simple suma del CaR de las diferentes celdas de la matriz. Esta presunción nos llevaría, al igual que en el enfoque Estándar [véase, Jiménez y Martín, 2005:60], a un modelo unifactorial caracterizado por una única fuente de riesgo, la variable aleatoria z. Así pues, la pérdida de cada una de las 56 casillas se cuantifica en función de su sensibilidad, βij, a dicha variable:

Imagen 10

Este esquema se aleja de la realidad, en un sentido estricto; ya que, si bien, es patente la existencia de riesgos con cierto grado de correlación –por ejemplo, el fraude interno y el externo– no es menos evidente que también subyacen riesgos cuyo coeficiente de correlación es claramente nulo o, cuando menos, discutible –por ejemplo, entre el fraude interno y los daños a activos físicos–. La hipótesis de dependencia perfecta acrecienta el grado de conservadurismo en el cálculo de capital, al no contemplar el efecto mitigador de la diversificación [véaseMarkowitz, 1952 y 1959]. Sin embrago, dicho efecto, en última instancia, dependerá del grado de subaditividad del OpVaR.

Según Artzner [1999] una medida coherente del riesgo debe cumplir una serie de propiedades, entre ellas la de subaditividad. En términos de OpVaR ello se traduce en:

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No obstante, McNeil et al. [2005] y Chavez-Demoulin et al.[2005] advierten una serie de características en las funciones de distribución de pérdidas (Lk) –asimetría extrema, colas pesadas y especial dependencia– que podrían provocar la ruptura del principio de subaditividad, fenómeno éste conocido con el nombre de superaditividad (superadditivity). En este caso, sucede justamente lo contrario, es decir, el todo es mayor que la suma de las partes, esto es:

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Llegados a este punto, debemos subrayar que bajo el supuesto de no subaditividad del OpVaR, las metodologías AMA podrían perder cierto atractivo, por cuanto, pudiera darse la circunstancia de que el CaR calculado con dicho enfoque fuese superior al determinado a través del Método Estándar o incluso del Básico. Consciente de ello, el Comité [2006a: 152] examina la posibilidad de incluir el efecto diversificación en el cálculo de los requerimientos de capital, aseverando textualmente que: “(…) el banco podrá estar autorizado a utilizar estimaciones internas sobre las correlaciones de pérdidas por riesgo operacional que existen entre las distintas estimaciones del riesgo operacional, siempre que pueda demostrar al supervisor nacional que sus sistemas para determinar las correlaciones resultan adecuados, se aplican en su totalidad y tienen en cuenta la incertidumbre que rodea a dichas estimaciones de correlación (especialmente en periodos de tensión). El banco deberá validar sus supuestos de correlación utilizando las técnicas cuantitativas y cualitativas más adecuadas”. En esta línea, la correlación entre las pérdidas agregadas de dos tipos de riesgo viene determinada, a su vez, por la dependencia que pueda existir entre las frecuencias o entre las severidades de las mismas o entre ambas. De esta forma, siguiendo a Frachot et al.[2004] y la notación anteriormente empleada, vamos a analizar, en un sentido genérico, la correlación entre dos tipos de riesgos diferentes. Así, L1 y L2, representarán la pérdida agregada de cada tipo de riesgo y L la pérdida agregada a nivel de la entidad, de esta forma:

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donde Ni simboliza la frecuencia anual de sucesos. Por lo que, estando N1y N2 perfectamente
correlacionadas y asumiendo que la frecuencia sigue una Poisson de parámetro, λ, entonces: λ1=λ2=λ. En la práctica, la correlación entre la frecuencia de dos tipos de riesgos vendrá condicionada por la sensibilidad de ambas a un determinado factor (por ejemplo, el volumen de negocio o el ciclo económico). Para cuantificar dicho grado de dependencia con solidez habrá que apoyarse en una base histórica de pérdidas amplia. En cuanto a la severidad, uno de los principios básicos del modelo LDA es asumir que las cuantías de las pérdidas registradas en una casilla de la matriz son independientes, entre sí. Por lo que, partiendo de esta premisa, es difícil concebir que si no hay correlación entre las severidades de las pérdidas dentro de un mismo tipo de riesgo, si la haya entre las severidades de dos categorías de riesgos distintos. Por tanto, la correlación de la pérdida agregada se debería computar, principalmente, en función del grado de dependencia de las frecuencias observadas:

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IV. UNA APROXIMACIÓN AL CaR POR SIMULACIÓN MONTECARLO

1. Metodología y variables
Para ilustrar y contrastar el proceso metodológico expuesto para el cálculo del capital económico mediante el enfoque LDA, hemos desarrollado, por Simulación de Montecarlo, un análisis del CaR para distintos parámetros de dos de las distribuciones de frecuencia y severidad propuestas. A modo de ejemplo, han sido seleccionadas dos filas de la matriz “línea de negocio/tipo de riesgo”, concretamente las correspondientes a la Banca Minorista (BM) y a la Banca Comercial (BC). En un primer estadio, y con objeto de modelar la frecuencia, hemos elegido la distribución de Poisson, cuyo parámetro (λ) simboliza el número de sucesos medio al año. En esta línea, nos hemos basado en el análisis de datos del Operational Risk Loss Data Collection Exercise (LDCE) [Basel, 2002], recogido en el apéndice C; del cual se desprende que la Banca Minorista, debido a su mayor volumen de negocio y transacciones, presenta una mayor frecuencia de eventos de pérdidas que la Banca Comercial. Conscientes de ello, hemos intentado reflejar dicho efecto discriminando entre una lambda igual a 100, para la primera, e igual a 10, para la segunda.

Por otra parte, ambas unidades de negocio presentan, empíricamente, distribuciones de severidad con una clara asimetría positiva y un alto grado de leptocurtosis, lo cual se traduce en la existencia de una elevada concentración de pérdidas de bajo impacto económico –pensemos en las típicas diferencias de caja de las sucursales bancarias–, y una cola relativamente gruesa (fat tail)–por ejemplo, aquellos casos aislados de banca paralelao lavado de capitales–. A tenor de estos supuestos, hemos simulado una hipotética distribución para la severidad siguiendo un modelo Weibull, eligiendo, para tales unidades, un parámetro de forma (α) inferior a la unidad. No obstante, y habida cuenta de la mayor curtosisque presenta la distribución de pérdidas del negocio Minorista en la realidad [véase Moscadelli, 2004], hemos asignado un valor de alfamenor a este segmento respecto al de la Banca Comercial, precisamente para capturar este hecho. Asimismo, considerando que los importes negociados en las operaciones de Banca Comercial suelen ser superiores a los negociados en el nicho de mercado Minorista, hemos determinado un parámetro de escala (β) notablemente superior en la primera, confiriendo a ésta una mayor desviación típica. La modelación simulada queda ilustrada gráficamente en las figuras 4 y 5, respectivamente.

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El análisis descriptivo realizado para las distribuciones de severidad simuladas se recoge en la tabla 2:

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Por último, para testar el efecto diversificación en la cuantificación del CaR agregado, hemos realizado un análisis de sensibilidad para distintos valores del coeficiente de correlación (ρBM,BC) entre las líneas de negocio objeto de estudio.

2. Resultados obtenidos

Una vez descritas las distribuciones de frecuencia y severidad, hemos procedido a la convolución de ambas usando el método de Simulación de Montecarlo mediante la generación de un total de 5.000 escenarios. Las distribuciones de pérdidas agregadas resultantes y los CaR asociados a éstas se detallan en la tabla 3.

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A la luz de los datos anteriores, el análisis de sensibilidad desarrollado sobre el CaR para distintos niveles de confianza (95%, 99% y 99,9%), pone de manifiesto el fuerte impacto que, sobre el consumo de capital, produce dicho parámetro. En este sentido, si bien el Acuerdo de Basilea pretende, con ello, cubrir posibles eventos extremos situados en la cola de la distribución, al mismo tiempo, este elevado grado de conservadurismo puede convertirse en un elemento casi confiscatorio en la estructura de capital de la entidad.

Por otra parte, al confrontar los resultados obtenidos entre ambas unidades de negocio, advertimos un mayor CaR en el segmento de Banca Minorista que en el Comercial, con independencia del nivel de confianza establecido.

En sentido estricto, el consumo de capital debe contemplar tanto la pérdida esperada (EL) como la no esperada (UL). Sin embargo, como ya apuntamos en líneas precedentes, el Comité [2006a: 151], en aquellos supuestos donde la entidad pueda demostrar la adecuada provisión de su pérdida esperada, admite un cómputo de capital basado exclusivamente en la no esperada –véase la fórmula [7]–. Esta otra acepción del CaR, nos conduce a reinterpretar de nuevo los datos. Al ser la pérdida no esperada superior en la Banca Comercial, se observa una jerarquía distinta, en términos de cargo de capital, entre ambas unidades. La explicación habría que buscarla en la propia naturaleza del negocio pues, si bien es cierto que, en media, se realizan un menor número de transacciones, los importes que se pueden llegar a negociar son muy superiores a los dela Banca Minorista, a la par que subyace una mayor desviación de dichos valores respecto a su media.

Por otro lado, los ratios calculados –“EL/OpVaR”y “UL/OpVaR”– proporcionan medidas relativas muy interesantes a la hora de reportar información financiera sobre riesgo operacional. Se trata de magnitudes porcentuales que indican la importancia relativa de la pérdida esperada o no esperada sobre el capital regulatorio. Bajo las directrices del último supuesto, en nuestro ejemplo, y para el caso de la Banca Minorista, el 51,07% del OpVaR correspondería a pérdidas esperadas (EL) que deberían ser cubiertas; mientras el 48,93% restante, la pérdida no esperada (UL) representaría el porcentaje asociado al capital regulatorio; de ahí que, con buen criterio, podamos bautizar a esta última cifra como la tasa de cobertura de riesgo operacional.

Los resultados hasta aquí descritos descansan en el supuesto de dependencia perfecta entre los riesgos inherentes a las distintas unidades de negocio. Ahora bien, si reconocemos la existencia de
Correlaciones imperfectas en la práctica, el efecto diversificación se materializa en un notable ahorro de capital; basta observar la tabla 4.

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Para abundar aún más si cabe en el efecto mitigador de la diversificación, la figura 6 ilustra gráficamente cómo para valores bajos del coeficiente de correlación, el CaR diversificado se reduce notablemente mientras el ratio de diversificación aumenta en consecuencia.

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3. Consideraciones finales
La El Método Básico y el Estándar, propuestos por el Comité para el cálculo del capital regulatorio por riesgo operacional, presentan ciertas deficiencias conceptuales, sobre todo en lo que se refiere a su indicador de exposición, esto es, los ingresos brutos. Y es que su cuantificación depende, en última instancia, del marco contable de cada país posibilitando, con ello, el arbitraje regulatorio. De la misma manera, nos hace plantearnos la cuestión de sí una entidad con unos elevados ingresos brutos pero con mejores prácticas de gestión, no podría tener menores riesgos operacionales. Además, el enfoque básico, ofrece un escaso incentivo en cuanto al desarrollo de los sistemas de control de riesgos en la entidad, pues no contempla, por parte del regulador, el cumplimiento de ningún requisito cualitativo para su implementación. Debido a lo anterior, ambos métodos son concebidos, a priori, como modelos de transición hacía estadios superiores, materializados en las metodologías avanzadas, siendo utilizados en la actualidad como “vías de escape” ante la inminente entrada en vigor del Nuevo Acuerdo.

Por tanto, las entidades financieras que pretendan administrar eficazmente su riesgo operacional deben aunar esfuerzos en el desarrollo y aplicación de técnicas avanzadas de medición (AMA). A este respecto, según las últimas directrices del Comité, el enfoque AMA que parece mejor posicionado es el Modelo de Distribución de Pérdidas (LDA), reforzado con el concepto de Valor en Riesgo Operacional u OpVaR. En esta línea, para asegurarla correcta implantación del enfoque LDA se antoja necesario disponer de información histórica de pérdidas operacionales, desglosadas por tipo de riesgo y línea de negocio, sobre las cuales modelar su frecuencia y severidad. No obstante, es justamente aquí donde la banca encuentra el principal obstáculo a la hora de aplicar los métodos avanzados, pues la ausencia de una base de datos interna de pérdidas operacionales suficientemente amplia y representativa resta robustez a dicho enfoque. En este sentido, aunque el Comité prevé la utilización de bases de datos externas –bajo determinadas circunstancias– éstas no parecen solventar el problema. Por tanto, el análisis de escenarios y la simulación de pérdidas se convierten en un recurso eficaz ante la escasez de información, al menos de momento. De otra parte, a efectos de cómputo del capital regulatorio, se establece un percentil excesivamente alto, esto es, un 99,9%. Así, el intervalo de confianza propuesto por el Comité de Basilea convierte el cálculo de capital por riesgo operacional en una medida harto conservadora. En particular, para aquéllas distribuciones de pérdidas con colas anchas (fat tails), ello puede conducir a cifras de OpVaR muy altas y, por consiguiente, a mayores consumos de capital. En cuanto al modelado delas variables se refiere, la distribución de Poisson es la más recurrente para ajustar la frecuencia, si bien, es preciso contemplar otras alternativas como la distribución Binomial o la Binomial Negativa. En relación a la severidad, nos encontramos con una serie de distribuciones paramétricas (Lognormal, Weibull, Pareto, etc.) que podrían ser, a priori, buenas candidatas para tal aproximación. No obstante, la evidencia empírica demuestra que, en la práctica, ninguna distribución simple se ajusta de manera exacta; de ahí la necesidad de recurrir a la denominada mixtura de distribuciones.

Por otra parte, el Comité contempla la posibilidad de incorporar el efecto diversificación en la medición del riesgo operacional. Bajo el principio de subaditividad del OpVaR, el capital económico resultante, también llamado CaR diversificado, es notablemente sensible al coeficiente de correlación. Si bien, para poder beneficiarse de la reducción de capital que ello supone, las entidades de crédito deberán articular los métodos de estimación oportunos para aproximar de manera conveniente los coeficientes de correlación. Paradójicamente, los estudios empíricos al respecto sitúan los valores de dicho coeficiente muy cercanos a cero, lejos del espíritu conservador que inspira el Nuevo Acuerdo de Capital en materia de riesgo operacional.

Para finalizar, habría que subrayar que si bien el enfoque LDA goza de una clara aceptación en la industria bancaria –especialmente en las entidades que ya venían utilizando enfoques avanzados–, aún adolece de robustez para una implementación práctica consecuente.

Introducción a Solvencia II

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
II. PILAR I
III. PILAR II
IV. PILAR III


I. INTRODUCCIÓN
Solvencia II es una iniciativa que surgió en la Unión Europea para establecer un esquema común en la administración de riesgos de las compañías de seguros y reaseguros, a través de la definición del requerimiento de capital de solvencia, así como la instalación de procesos y procedimientos para identificar, medir y gestionar los niveles de riesgo asumidos.

Esta iniciativa ha sido aceptada internacionalmente, por lo que son varios los países que están realizando acciones para adoptarla dentro de sus marcos regulatorios, México es uno de ellos.

Es importante resaltar que uno de los principales objetivos de Solvencia II es el desarrollo y establecimiento de un sistema que permita medir los recursos necesarios, para garantizar la solvencia de una aseguradora en función de los riesgos asumidos por ésta. La solvencia de una entidad no debería estar basada únicamente en datos financieros, sino que deben considerarse otros aspectos, tales como su exposición al riesgo; tamaño; estrategias; políticas de protección en reaseguro, etc.

Este marco regulatorio es necesario porque las empresas financieras pueden sufrir quebrantos importantes derivados de una mala administración de riesgos.

A nivel internacional existen varios ejemplos como:

1994. Bankers Trust (mala práctica por $150 millones). El banco se vio envuelto en un juicio con un cliente que lo acusó de prácticas comerciales inapropiadas. Aunque llegó a un acuerdo con la otra parte, el banco sufrió un deterioro reputacional, que derivó en la venta de la institución a Deutsche Bank.

1995. Barings (operación no autorizada por $1,300 millones). Nick Leeson, un ejecutivo compró y vendió instrumentos derivados sin contar con facultades dentro del banco para hacerlo durante dos años, esto acumuló pérdidas no reportadas, que llevaron a la compañía hasta la quiebra.

1996. Sumitomo (operación no autorizada por $2,600 millones). La reputación del banco se vio seriamente afectada por un agente de cobro que a lo largo de más de tres años acumuló pérdidas no registradas.

1997. Natwest (error de modelo por $127 millones). Kyriacos Papouis un operador de swaptions, utilizó volatilidades equivocadas en un modelo para valorar un swap. Esto le llevó a sobreestimar el valor de los contratos y generó grandes pérdidas que no pudo ocultar.

2004. City Bank. Integró una reserva de 5,000 millones de dólares por posibles demandas judiciales al verse implicado en los casos de Enron y Wordcom.

2008. Lehman Brothers, cuarto banco de inversión en Estados Unidos, se declaró en bancarrota tras 158 años de actividad ante el fracaso de las negociaciones con las dos entidades que en un principio se perfilaban como posibles compradores. En 2007 se vio seriamente afectada por la crisis financiera provocada por los créditos subprime. Acumuló enormes pérdidas por títulos respaldados por las hipotecas a lo largo de 2008. En el segundo trimestre fiscal, Lehman informó pérdidas de 2,800 millones de dólares y se vio obligada a vender 6,000 millones de dólares en activos. En el primer semestre de 2008, Lehman había perdido el 73% de su valor en bolsa.

2008. La Reserva Federal de Estados Unidos rescató a la aseguradora American International Group Inc. con 85 mil millones de dólares, lo que evitó su quiebra y brindó un aliciente para los agitados mercados de todo el mundo. AIG estuvo a punto de declararse en quiebra si no conseguía suficiente dinero para cubrir sus obligaciones. El gran problema era que si la aseguradora quebraba, dejaría sin garantizar el recobro de los préstamos a las entidades a las que avala, los bancos comenzarían a sufrir la insolvencia de los prestatarios y de la aseguradora por lo que la solvencia de muchas compañías estaría en riesgo.

Con la instrumentación de Solvencia II se busca lograr que cada aseguradora conozca cómo está afrontando los distintos riesgos que asume, la capacidad de gestión de los mismos y la incidencia que tienen en las distintas líneas de negocio. Todo esto para determinar el importe de recursos propios que debe destinar para sus coberturas.

En ese sentido, lo que se busca es:

• Reducir el riesgo de que una compañía no sea capaz de hacer frente a sus obligaciones.
• Disminuir las pérdidas asumidas por los asegurados, en caso que una compañía no sea capaz de hacer frente completamente a todas sus obligaciones.
• Ofrecer un sistema de aviso preventivo que permita a los reguladores actuar inmediatamente, en caso de que el capital a mantener caiga por debajo de los niveles mínimos requeridos.
• Fomentar la confianza en la estabilidad financiera del sector asegurador.
• Mejorar la eficiencia en los mercados.
• Establecer requerimientos de capital más acordes con el perfil de riesgo específico de las instituciones.
• Establecer principios sin ser excesivamente normativos (otorgando más responsabilidad a las propias entidades).
• Un Gobierno Corporativo sólido.
• Una mejor Administración de Riesgos.
• Mayor transparencia y revelación de información a los participantes del mercado.
• Ser coherente con los desarrollos del mercado (especialmente en materia de contabilidad con la IASB 1 (Internacional Accounting Standards Board: Junta Internacional de Normas de Contabilidad, la cual es un organismo independiente del sector privado que desarrolla y aprueba las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF))).

Es evidente que con las bases mencionadas, se logrará mejorar la protección tanto de los asegurados como de los beneficiarios, así como la rentabilidad de las aseguradoras, y la transparencia de los aseguradores en sus comunicaciones públicas y privadas, para crear disciplina en el mercado y por tanto generar confianza.

La iniciativa de Solvencia II está diseñada sobre tres pilares de actuación: el primero consiste en implantar un proceso de análisis de las reservas, activos y pasivos necesarios para cubrir las obligaciones aceptadas en las pólizas, así como cuantificar los requerimientos de capital para enfrentar los riesgos asumidos; el segundo se ocupa de definir las reglas de supervisión, control interno y gobierno corporativo; y el tercero busca establecer las obligaciones de información que las aseguradoras deberán presentar al mercado.

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II. PILAR I
El Pilar I es de naturaleza cuantitativa y a manera de síntesis podemos decir que se ocupa de tres elementos:

• Determinación de Fondos Propios
• Valuación de Reservas
• Requerimientos de Capital

Determinación de Fondos Propios
El esquema de Solvencia II está basado en la valuación económica del riesgo y el capital de las aseguradoras, lo que llevará a las aseguradoras a aplicar principios económicos cuando calculen el capital obligatorio y sus fondos propios. Un enfoque de valuación económica significa que se deben usar valores consistentes con el mercado (market-consistent) para valorar los activos y pasivos en el balance de las compañías. La diferencia entre el Valor de Mercado de los Activos (VMA) y el Valor de Mercado de los Pasivos (VMP) dará como resultado los Fondos Propios, los cuales deben ser suficientes para cubrir el Requerimiento de Capital de Solvencia.

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Valuación de reservas
Al ser el pasivo más importante de una aseguradora, las reservas deben también valuarse a mercado. En general no existe un mercado cuyos instrumentos permitan replicar los flujos de estos pasivos, por lo que se considera que para efectos de Solvencia II, éstas deben ser valuadas como la suma del Mejor Estimador más el Margen de Riesgo.

El Mejor Estimador se define como el valor esperado de los flujos futuros del portafolio de riesgos, entendido como la media ponderada por probabilidad de dichos flujos, considerando el valor temporal del dinero con base en las curvas de tasas de interés libres de riesgo de mercado. Por su parte, el Margen de Riesgo representa el costo de asegurar que el capital requerido estará disponible para mantener las obligaciones de seguros para los años subsecuentes.

Por lo tanto, la suma de ambos elementos indicará el valor del portafolio de riesgos asegurados, dado que incluye los flujos de posibles ingresos y egresos asociados al negocio suscrito y el costo del capital necesario para continuar la operación del mismo hasta su extinción.

Requerimientos de capital
El Requerimiento de Capital de Solvencia busca garantizar que habrá recursos patrimoniales suficientes para hacer frente a los riesgos y responsabilidades asumidas, en función de las operaciones y los riesgos a los que esté expuesta la institución.

Ese requerimiento debe contemplar los siguientes riesgos:

1. Suscripción o Técnicos. Para las operaciones de Vida, Accidentes y Enfermedades y Daños.

• El riesgo de suscripción de los seguros de Vida reflejará el derivado de la suscripción atendiendo a los siniestros cubiertos y a los procesos operativos vinculados a su atención. Considerará cuando menos los subriesgos de mortalidad, longevidad, discapacidad, enfermedad, morbilidad, de gastos de administración, caducidad, conservación, rescate de pólizas y de eventos extremos en los seguros de Vida.

• El riesgo de suscripción de los seguros de Accidentes y Enfermedades mostrará el que se derive de la suscripción como consecuencia tanto de los siniestros cubiertos, como de los procesos operativos vinculados a su atención. Tomará en cuenta cuando menos los riesgos de primas y de reservas, de mortalidad, longevidad, discapacidad, enfermedad, morbilidad, de gastos de administración y riesgo de epidemia.

• El riesgo de suscripción de los seguros de Daños reflejará el que se derive de la suscripción como consecuencia tanto de los siniestros cubiertos, como de los procesos operativos vinculados a su atención. Considerará cuando menos los riesgos de primas y de reservas, así como de eventos extremos en los seguros de Daños.

2. El Riesgo de Mercado. Este reflejará la pérdida potencial por cambios en los factores de riesgo que influyan en el valor de los activos y pasivos de las Instituciones y Sociedades Mutualistas, tales como tasas de interés, tipos de cambio, índices de precios, entre otros.

3. El Riesgo de Descalce entre Activos y Pasivos. Mostrará la pérdida potencial derivada de la falta de correspondencia estructural entre los activos y los pasivos, por el hecho de que una posición no pueda ser cubierta mediante el establecimiento de una posición contraria equivalente. En este caso se tomará en cuenta cuando menos, la duración, moneda, tasa de interés, tipos de cambio, índices de precios, entre otros.

4. El Riesgo de Liquidez. Reflejará la pérdida potencial por la venta anticipada o forzosa de activos a descuentos inusuales para hacer frente a obligaciones, o bien, por el hecho de que una posición no pueda ser oportunamente enajenada o adquirida.

5. El Riesgo de Crédito. Mostrará la pérdida potencial derivada de la falta de pago, o deterioro de la solvencia de las contrapartes y los deudores en las operaciones que efectúen las Instituciones y Sociedades Mutualistas, incluyendo las garantías que les otorguen. Adicionalmente, el Riesgo de Crédito deberá considerar la pérdida potencial que se derive del incumplimiento de los contratos destinados a reducir el riesgo, tales como los contratos de reaseguro, de reafianzamiento, de bursatilización y de operaciones financieras derivadas, así como las cuentas por cobrar de intermediarios y otros riesgos de crédito que no puedan estimarse respecto del nivel de la tasa de interés libre de riesgo.

6. El Riesgo de Concentración. Hará notorio el incremento de las pérdidas potenciales asociado a una inadecuada diversificación de activos y pasivos, que se deriva de las exposiciones causadas por riesgos de crédito, de mercado, de suscripción, de liquidez, o por la combinación o interacción de varios de ellos, por contraparte, por tipo de activo, área de actividad económica o área geográfica.

7. El Riesgo Operativo. Reflejará la pérdida potencial por deficiencias o fallas en los procesos operativos, en la tecnología de información, en los recursos humanos o cualquier otro evento externo adverso relacionado con la operación de las Instituciones y Sociedades Mutualistas.

Para calcular el Requerimiento de Capital de Solvencia se deben considerar:

• Continuidad de la suscripción de riesgos.
• Que todos los riesgos y responsabilidades sean considerados y analizados en el horizonte de tiempo que corresponda a su naturaleza y características.
• Pérdidas imprevistas en función de los riesgos y responsabilidades con un nivel de confianza de 99.5 por ciento.
• Períodos de recurrencias apropiados a las características de los riesgos catastróficos.
• La diversificación entre los riesgos.

Una vez que se cuenta con la determinación del “Requerimiento de Capital de Solvencia y los Fondos Propios” se debe calcular el “Índice de Solvencia”, el cual no puede ser menor a 1, porque representaría una insuficiencia de capital para cubrir los requerimientos de la misma.

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Para determinar los elementos ya descritos, las compañías pueden optar por usar un modelo estándar (generalmente propuesto por las autoridades y/o por asociaciones de seguros) o buscar un modelo interno.

El Estudio de Impacto Cuantitativo (QIS por sus siglas en inglés) plantea un modelo estándar para cuantificar el requerimiento de capital para los riesgos ya detallados en este documento, para valuar las reservas y determinar los fondos propios de las compañías de seguros.

En Europa se han realizado cuatro de estos estudios, actualmente se encuentra en desarrollo el quinto de ellos, a través de los cuales se han mejorado los modelos para valuar los diferentes riesgos considerados, lo que ha dado como resultado requerimientos de capital más precisos.

En la Unión Europea las empresas aseguradoras en esa región han avanzado en los siguientes aspectos:

• Un análisis de brecha entre la estructura y funciones actuales de sus órganos de gobierno corporativo y los necesarios para Solvencia II.
• El desarrollo de los elementos del modelo estándar o modelo propio.
• El diseño e integración de las estructuras de información necesarias para la operación de Solvencia II.


III. PILAR II
El Pilar II pretende la promoción de estándares mejorados y consistentes de gestión de riesgos. Estos requerimientos tendrán un gran efecto en las diversas actividades o aspectos de gestión de las instituciones. Los aspectos clave afectados drásticamente son los siguientes:

• Sistema de gestión y seguimiento del riesgo.
• Estrategia y apetito al riesgo.
• Autoevaluación del Riesgo y la Solvencia (ORSA por sus siglas en inglés).
• Función de control interno.
• Papel relevante de la función actuarial.
• El uso de la externalización (outsourcing)

La mayoría de los expertos consideran que cumplir con los requerimientos del Pilar II, será un reto mucho mayor para las aseguradoras que el contar con un modelo para la determinación de los requerimientos de capital.

Sistema de gestión y seguimiento del riesgo
Un sistema de administración de riesgos efectivo y un gobierno corporativo sólido en todos los niveles de la compañía constituyen las piedras angulares de un sistema de solvencia sólido. Mientras que resulta fundamental que las compañías efectúen cálculos de capital lo más ajustados a los riesgos reales a los que están expuestos, las decisiones de la alta dirección y la calidad de los grupos de control son potencialmente cruciales para asegurar la salud financiera a largo plazo de las instituciones. Un sistema de administración de riesgos efectivo y un gobierno corporativo sólido en todos los niveles de la compañía constituyen las piedras angulares de un sistema de solvencia sólido. Mientras que resulta fundamental que las compañías efectúen cálculos de capital lo más ajustados a los riesgos reales a los que están expuestos, las decisiones de la alta dirección y la calidad de los grupos de control son potencialmente cruciales para asegurar la salud financiera a largo plazo de las instituciones.

Las debilidades que pudiera padecer una compañía en estas áreas, la haría susceptible de sufrir problemas financieros en caso de presentarse eventos externos negativos.

En este sentido, Solvencia II exige a las compañías que definan de manera documentada las políticas, procesos y procedimientos de medición y seguimiento del riesgo, para ser empleados en la formulación/actualización del plan de negocio de la empresa.
Asimismo, se debe dar una adecuada periodicidad a la actualización de la información reportada a la alta dirección.

Estrategia y apetito al riesgo
Un aspecto de suma importancia consiste en disponer de un sistema eficaz de administración de riesgos, que comprenda estrategias y la aprobación de los límites y tolerancia a los mismos.

Solvencia II requiere, en tales casos, que la directiva de la empresa se involucre en el diseño de la estrategia de gestión de riesgos. Deben existir políticas y procedimientos documentados de seguimiento que reporten a la alta dirección los niveles de riesgos asumidos, así como el apetito por ellos, mismo que debe integrarse en el proceso de la toma de decisiones.

Autoevaluación del Riesgo y la Solvencia (ORSA)
Las compañías de seguros y reaseguros deben llevar a cabo una autoevaluación de los riesgos del negocio y el nivel de solvencia para mitigarlos. Una función de riesgos robusta asistirá a la compañía para llevar a cabo este proceso de autoevaluación de capital, que vincula la visión de la compañía sobre sus riesgos y sus necesidades de solvencia.

Esta evaluación interna de los riesgos y de la solvencia es un proceso de valoración interno que trata de asegurar que la directiva lleve a cabo una revisión de su perfil de riesgo y los niveles de capital de solvencia que sustente. Por lo tanto, esta evaluación debe reflejar el apetito al riesgo específico que podría llevar a las compañías a buscar niveles de confianza más altos -o en su caso mayores horizontes temporales- a los que Solvencia está establecido (99.5 por ciento).

Solvencia II exige, en este contexto, que las compañías cuenten con procesos y procedimientos para determinar los riesgos asumidos y argumentar los métodos usados en dicha evaluación. Es importante que este proceso de autoevaluación de capital se realice bajo una perspectiva de largo plazo, anticipando posibles evoluciones de los riesgos y el plan estratégico del negocio. La periodicidad del análisis debe estar en función de los cambios materiales en los riesgos expuestos por la entidad.

Función del control interno
El control interno ha sido una pieza clave dentro del sector asegurador desde hace mucho tiempo. Solvencia II valora de sobre manera el hecho de que las compañías de seguros y reaseguros dispongan de un sistema eficaz de control interno, que cuente con procedimientos administrativos y contables.

Este sistema debe establecer y contener mecanismos adecuados de información a todos los niveles de la empresa. La alta dirección será la encargada de aprobar las políticas que describa el marco instaurado. También requiere de validación periódica por parte del área de Auditoría Interna. Adicionalmente el órgano de administración, dirección y supervisión deberá asesorar en la verificación de los requisitos marcados por la directiva relacionados con el control interno. Como punto adicional, la auditoría externa será usada como medio para evaluar la adecuación de los procesos de gestión de riesgo contemplados.

Papel relevante de la función actuarial
Solvencia II requiere que la función actuarial se encargue de la valoración de las reservas técnicas (metodologías y calidad de los datos) y de la comunicación directa con la dirección acerca de estos puntos. Por tanto debe hacerse cargo del contacto y pronunciamiento ante el órgano de administración y dirección sobre las políticas de suscripción, técnicas de mitigación y riesgos asumidos.

Es también responsable del desarrollo del modelo para el requerimiento de capital de solvencia. De esta forma se genera una vinculación continua entre las funciones de riesgos y actuaría, influyendo sobre la definición del plan estratégico de negocio.

El uso de la externalización (outsourcing)
La externalización (outsourcing) de actividades se contempla dentro del Solvencia II, siempre y cuando las compañías de seguros y reaseguros respondan plenamente al cumplimiento de todas las obligaciones que conlleva traspasar el negocio fuera del alcance directo.

Todas aquellas funciones o actividades operativas críticas e importantes, no podrán realizarse fuera de la compañía cuando sean contrarias a la calidad y cumplimiento de los procesos establecidos dentro de la misma o que menoscaben la capacidad supervisora del regulador.

Por lo anterior resulta necesario enviar información continua y oportuna al regulador en caso de recurrir a la contratación de externos para las funciones antes mencionadas.

Finalmente las entidades deben asegurar que el servicio ofrecido a través de estas actividades, no afecta negativamente a los clientes de seguros.

IV. PILAR III
El Pilar III busca la transparencia a través de la publicación de información periódica sobre la situación financiera y de solvencia de la compañía. Supone establecer una disciplina de mercado para todas las instituciones de seguros y reaseguros, cuyo objetivo último es el apoyo para obtener metas regulatorias. Éste de un elemento muy importante dentro de Solvencia II y las compañías deben prepararse para publicar la información en base a la periodicidad y detalle establecido por el regulador.

La gestión de la transparencia y el reporte de riesgos al mercado configuran un aspecto que las entidades deben analizar con un enfoque amplio, ya que su éxito se basa en gran medida en el grado en que se integren internamente los diferentes elementos que conforman la gestión de riesgos.

En este sentido la implicación de los nuevos procesos de reporte de información comprenden tanto a la alta dirección, como a todos los niveles operativos de las compañías.

Por un lado, desde un nivel superior la coordinación de tres elementos claves (estrategia, cultura y valores) puede provocar que se amplíe la idea de transparencia a lo largo de la firma, y por el otro esta extensión se hará operativa en el resto de niveles a través del desarrollo de reporte y control tanto interno como externo.

La revelación de información prudencial de riesgos al mercado tiene como objetivo presentarle periódicamente a la directiva, una serie de datos cuantitativos (importes de riesgo) y cualitativos (políticas, procedimientos) que muestren la situación objetiva de la institución en lo que respecta a la gestión de riesgos.

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El diagrama siguiente ofrece un detalle sobre las características de la información que debe ser revelada al mercado, para el cumplimiento del Pilar III.

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FÓRMULA GENERAL DE SOLVENCIA II

El cálculo del Requerimiento de Capital de Solvencia (RCS) se divide en dos módulos:

• El Requerimiento de Capital de Solvencia Básico (RCSB).
• El Requerimiento de Capital de Solvencia por Riesgo Operativo

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Dentro del Requerimiento Básico de Solvencia se incluyen los riesgos técnicos, el de mercado y el de contraparte.

Los riesgos técnicos se dividen en los de suscripción de Vida y No Vida, incluyendo Accidentes, Gastos Médicos y Salud.

Los siguientes cuadros muestran los subriesgos a considerar dentro de los riesgos de suscripción.

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Los Seguros de Salud y las Coberturas Adicionales pueden, dependiendo de sus características, ser tratados usando técnicas similares a las de Vida a largo plazo o a las de No Vida a corto plazo, en cuyo caso podrían considerar otros subriesgos, tales como longevidad e incluso pandemias.

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En el modelo empleado para el QIS 4, una vez calculados los requerimientos de capital, éstos se agregan usando la matriz de correlación de riesgos, a través de la fórmula siguiente:

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La matriz de correlación planteada en QIS 4, para agregación de riesgos es:

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 Existen múltiples críticas sobre el uso de esta matriz de correlación, algunas evidentemente de naturaleza técnica y otras debido a su forma de construcción, la cual se basa en el “juicio experto” y tres niveles de correlación (0.25=bajo, 0.5 medio, 0.75=alto). No obstante, debe tenerse en cuenta que su uso se limita al modelo estándar de requerimiento de capital de solvencia y que para fines de modelos internos, puede emplearse otras técnicas para reconocer la diversificación de los riesgos.

Fuente:
-Informe del Comité de Solvencia II de AMIS (Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros).

El proceso asegurador

Les comparto a continuación una breve explicación sobre el proceso asegurador. El fin es tener una idea global de dicho proceso que facilite la comprensión del mismo.

ÍNDICE

1.- Planteamiento.
2.- Modelo General que describe el proceso.
3.- Fórmula básica del modelo.
4.- Aplicaciones.


1.- Planteamiento.
El negocio asegurador se caracteriza por la variable aleatoria siniestralidad ampliamente estudiada en la Teoría de Riesgo Clásica cuyos dos objetivos fundamentales son estudiar la distribución de la siniestralidad a partir de las variables básicas (número de siniestros y la cuantía de un siniestro) y la estabilidad del negocio asegurador, analizando el efecto que las fluctuaciones de la siniestralidad producen en el mismo y las medidas para evitar que estas conduzcan a la empresa a la “ruina”.

La Teoría del Riesgo Clásica proporciona el marco científicamente aceptado para el planteamiento y resolución de los principales problemas que presenta la actividad de la empresa aseguradora. Es claro, que la incertidumbre es una de las características que definen la actividad aseguradora, por lo que la teoría del riesgo colectivo se encarga de variables aleatorias que afectan a dicha actividad, analizando las fluctuaciones de las mismas y su influencia en el resultado del negocio asegurador.

Sin embargo, la fluctuación aleatoria de la siniestralidad, riesgo característico de la empresa aseguradora, no es el único factor que puede comprometer la solvencia de la empresa de seguros.

El margen de solvencia es el conjunto de capitales libres cuya finalidad es hacer frente a los riesgos de explotación en general. Considerando esto, la Teoría del Riesgo Clásica no resulta suficiente para hacer un estudio adecuado y completo del mismo.

Así, cuando se pasa del negocio de seguros en sentido estricto (cobro de primas recargadas-pago de siniestros) a considerar la empresa aseguradora en su globalidad es preciso dar entrada al resto de las actividades que se realizan en su seno, así como las diversas circunstancias que determinan el entorno en el que actúa.

Podría hablarse de la Teoría del Riesgo en sentido amplio como aquella que se ocupa del estudio de las fluctuaciones aleatorias de los resultados de la empresa de seguros. Aquí ha de entenderse resultado como el debido al conjunto de actividades y no sólo la puramente aseguradora. Estos modelos han de contener, además de la siniestralidad, un mayor número de variables, lo que dificulta la obtención de resultados analíticos. Para un estudio realista del margen de solvencia en la vertiente de la propuesta de cuantía mínima para el mismo son precisamente estos modelos los adecuados, a nuestro entender.

Cabe destacar que en las dos últimas décadas han aparecido en la literatura actuarial un considerable número de trabajos en relación con este tipo de modelos: los trabajos iniciales de Pentikäinen (1975, 1976, 1978, 1980) que dieron paso al excelente trabajo de Pentikäinen y Rantala (1982) considerado el primer exponente de aplicación a la realidad (establecimiento de instrumentos y normas relativas al control de la solvencia en Finlandia) de esta Teoría del Riesgo ampliada. Asimismo hemos de hacer referencia a los trabajos del General Insurance Study Group (GSIC) Británico, que trató de aplicar los resultados del grupo finlandés al mercado asegurador del Reino Unido.

2.- Modelo General que describe el proceso.
Se describe de forma general el denominado modelo estocástico de la empresa aseguradora estudiando los posibles resultados que de él pueden derivarse principalmente para el análisis de la solvencia. Éste tiene como finalidad estudiar el comportamiento de un asegurador en diversas circunstancias y ha de servir tanto para un mejor conocimiento teórico y general del funcionamiento del negocio asegurador como para su aplicación a una empresa concreta una vez conocidos los datos relevantes de la misma.

En el gráfico 1, tomado del trabajo presentado al Congreso de Actuarios por los miembros del Finnish Insurance Modeling Group: Pentikäinen et al (1988), nos ilustra sobre las distintas variables (tanto de la propia empresa como de su entorno) y sus interrelaciones a considerar para construcción del modelo.

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La incertidumbre, además, está relacionada con la reserva para siniestros pendientes y otras reservas también reflejadas en los resultados, así como los gastos inciertos y otros riesgos diversos. Por tanto, el proceso de simulación es crucial para estudiar a largo plazo el comportamiento dinámico del asegurador, imitando mediante este proceso las reacciones de la dirección, tanto para desarrollos favorables como adversos.

Nuevos caminos para la construcción del modelo y, más generalmente, para la Teoría del Riesgo se abrieron cuando la estocasticidad de los valores de los activos fue incorporada en sus consideraciones. Un trabajo pionero fue el presentado por Wilkie en 1986 que presenta un modelo para las clases de activos más importantes. Posteriormente, numerosos autores han propuesto variantes a este modelo.

Los modelos pueden ser utilizados para facilitar muchas clases de soluciones prácticas en los casos donde el resultado y la evaluación de las incertidumbres sean marcadamente complicados. Normalmente, el problema está restringido a un hecho concreto. Si los objetivos de los modelos son más ambiciosos proporcionan una visión global del comportamiento de una compañía cuando varían las circunstancias. El modelo asegurador puede ser construido para responder a una compañía real o puede ser un asegurador hipotético. Este último puede utilizarse para una investigación general de las capacidades de los aseguradores. Estas mismas investigaciones pueden ser aplicadas para los requisitos de solvencia impuestos por los reguladores.

Todos los reguladores tienen normalmente sistemas contables y de planificación empresarial. Usualmente ellos operan sobre unas bases determinadas. Probablemente, se podría utilizar un procedimiento apropiado para incorporar módulos estocásticos uno a uno.

3.- Fórmula básica del modelo.
La posición financiera de una asegurador puede ser descrita por su margen de solvencia U(t) que es el exceso de activos A(t) sobre las obligaciones L(t), de forma que: U(t) = A(t) – L(t), donde t es el año contable. El flujo de ingresos y gastos se calcula de acuerdo a la fórmula:

U(t) = U(t-1) + B(t) + J(t) – X(t) – E(t) – R(t) – D(t) (1)
donde:
B(t) : Ingresos por primas
J(t) : Rendimiento de las inversiones
X(t) : Siniestralidad
E(t) : Gastos
R(t) : Coste neto de reaseguro
D(t) : Dividendos

Denotando los ingresos por primas netas de gastos y netas de reaseguro por P(t), la ecuación anterior se reduce a la forma:

U(t) = U(t-1) + P(t) + J(t) – X(t) – D(t) (14)

En muchas ocasiones es conveniente trabajar con magnitudes absolutas como U(t) en lugar de relativas como el ratio:

u(t) = U(t) / P(t)

e igualmente el resto de las variables.

El siguiente paso en la explotación de este tipo de modelos consiste en “llenar de contenido” cada una de sus variables. Este es un punto importante ya que el resultado del mismo va a determinar las técnicas que es posible emplear para la obtención de resultados.

Así, en la medida en que caractericemos aleatoriamente algunas de las mismas (o simplemente se encuentren definidas por fórmulas complejas o bien existan múltiples relaciones entre las mismas) mayor dificultad existirán en obtener resultados analíticos y habrá que recurrir a técnicas como la simulación. Si el resultado del estudio a realizar se refiere a un asegurador particular las características de las citadas variables han de derivarse de la actuación concreta del mismo: ramos en que opera, su peso en la cartera total, política de liquidación de siniestros, composición de la cartera de inversiones, etc.

En el caso de un estudio general lo habitual es utilizar un “asegurador medio o estándar” intentando tomar las características generales del sector asegurador.

En orden a la aplicación de este tipo de modelos para el estudio del margen de solvencia, o más en concreto para la determinación de valores mínimos para éste, se trata de:
a. En el mejor de los casos, obtener la distribución de probabilidad del margen de solvencia y del ratio de solvencia para los distintos períodos del horizonte temporal fijado. Ya que en todo caso ha de depender de la distribución de la siniestralidad total, con el conocimiento de sus principales momentos puede bastar si es aplicable alguna aproximación (normal, NP). Fijada una probabilidad de ruina puede obtenerse el valor mínimo del margen de solvencia buscado. Esta es tarea difícil, e incluso imposible, cuando el modelo se complica por la introducción de más variables aleatorias.

b. Si lo anterior no es posible, podemos al menos obtener cierto conocimiento respecto a la evolución del margen de solvencia recurriendo a la simulación del modelo probando con distintos valores de la variables de decisión del modelo y de las que representan las circunstancias del entorno, llegando a poder estimar la probabilidad de ruina para cada conjunto de ellos.

4.- Aplicaciones.
A continuación se referencian algunas de las posibles formas en que se pueden considerar las distintas variables del modelo sin profundizar en exceso.

a).- Siniestralidad total: X(t).
La siniestralidad sigue siendo considerada la variable característica del negocio de seguros. Si se pretende su aplicación a las verdaderas circunstancias de la realidad de la empresa aseguradora su tratamiento ha de ser más amplio que el considerado en la Teoría del Riesgo Clásica.

Así, aunque se continúe en el marco de las distribuciones compuestas y en el caso del número de siniestros del modelo de Poisson ya no es suficiente con dar entrada a las posibles variaciones de corto plazo en las probabilidades básicas (lo que nos lleva a la distribución de Poisson ponderada) sino que, al ser habitualmente el horizonte temporal objeto de estudio medio y largo plazo es preciso dar entrada a variaciones de largo plazo en las citadas probabilidades producidas por el ciclo económico y tendencias de diversa naturaleza en las mismas. Es importante, asimismo, considerar el crecimiento de la cartera y la inflación en las cuantías de los siniestros.

Por otra parte, la lógica división de la cartera de la empresa aseguradora en ramos y modalidades tiene como consecuencia que la información disponible provenga inicialmente de las mismas. Es preciso integrar las características de la siniestralidad de las mismas para obtener la de la cartera total. La solución a este problema puede ser compleja de obtener si, como sucede en muchas ocasiones, no es posible aceptar la hipótesis de independencia de las siniestralidades.

Finalmente, un hecho a considerar en el estudio de la siniestralidad, que puede tener gran influencia en su fluctuación, es que los siniestros no se pagan en el momento de producirse y, en algunos ramos, el proceso de liquidación puede ser largo y afectado por circunstancias de difícil control por parte de la empresa aseguradora (sentencias de los tribunales de justicia, inflación, … ).

Estudiar cómo el denominado “run-off risk”, es decir, la variabilidad de la siniestralidad debida al citado hecho, puede considerarse como la diferencia entre el valor de la provisión para siniestros pendientes estimada y la siniestralidad real, es importante y, por tanto, debe ser introducido en el modelo. Ciertamente, las causas de error son de dos tipos: el error en la propia estimación de la cuantía de cada siniestro y, en su caso, el error respecto a las previsiones de rentabilidad de los activos en que se invierten las cantidades provisionadas.

En esta línea cabe citar el artículo pionero de Pentikäinen y Rantala (1986) y la incorporación a un modelo global realizado en el libro de Pentikäinen et al (1988), así como la importancia que siempre el British Solvency Working Party ha dado a este riesgo en sus estudios.

b).- Ingresos por primas: B(t).
Para un horizonte a medio y largo plazo es importante poder anticipar la evolución del volumen de primas. En la realidad el precio de un seguro no sólo depende de la experiencia de siniestralidad sino también de otro tipo de factores como son la estructura comercial de la empresa, previsiones respecto a la rentabilidad de sus inversiones, cuantía de capitales libres, así como la situación del mercado de seguros.

Siguiendo a Daykin, Pentikäinen y Pesonen (1990) puede considerarse la tarifa de primas como un problema de decisión que obedece a la expresión:

B = h (x , u , i , m , e)

donde:

x : representa la experiencia de la siniestralidad
u : la solidez financiera de la empresa medida por el margen de solvencia o ratio
de solvencia
i : la rentabilidad de las inversiones
m : el mercado y la estrategia del asegurador.

Las posibilidades de concreción varían ampliamente. Así el caso más simple implica la consideración de un crecimiento de primas, a partir de un nivel inicial, debido únicamente al efecto de la inflación y al crecimiento de la cartera, es decir:

B (t + s) = B(t) · r(t , t +s)

donde B representa el volumen de primas y r(t , t +s) el factor de crecimiento de las mismas debido a la inflación y al crecimiento de la cartera en el intervalo (t , t +s).

Pudiendo llegar a incluirse algún elemento de control que dependa de la evolución de diversos indicadores. Por ejemplo, puede hacerse que el nivel de primas varíe en función de la desviación del ratio de solvencia respecto a un valor ideal, u0, del mismo.

P(t) = P (0) + a (u0– u(t-2)) (con 0 <=a <=1)

c).- Rentabilidad de las inversiones: J(t).
La empresa aseguradora posee fundamentalmente dos fuentes de ingresos por inversiones, aquellos derivados de las inversiones propiamente dichas y los que proceden de la variación de los activos financieros.

La comprensión y, por tanto, la modelización de este aspecto de la actividad de la empresa aseguradora no es tarea fácil debido a que su resultado es fruto de diversos factores de difícil predicción. De esta forma, el ciclo económico (que tiene gran influencia en la siniestralidad e ingresos por primas) tiene gran relación con los rendimientos por inversiones. Pensemos en que es habitual un incremento en el valor de las acciones e inmuebles, por ejemplo, en épocas de auge económico; el incremento en los tipos de interés hará que disminuya su valor a la vez que incrementará la cuantía de los intereses recibidos en general.

Siendo evidente la relación directa que la rentabilidad de las inversiones posee sobre la solvencia de la empresa aseguradora, existe otra importante relación, quizás indirecta, también importante a señalar: los denominados períodos de “soft market” y ”hard market”. En períodos de elevada rentabilidad de inversiones puede producirse, por razones de competencia e incremento de la cuota de mercado, una disminución de las primas que se compensa con elevados rendimientos de las inversiones, pero un brusco descenso en los citados rendimientos unido a la dificultad de una readaptación de las primas a la nueva situación puede tener graves consecuencias sobre la solvencia de la empresa.

En la literatura actuarial encontramos distintas formas de introducir los rendimientos de las inversiones en el modelo que varían desde la rentabilidad fija en cada período para todos los activos invertidos hasta, en modelos más elaborados que intentan reflejar con mayor fidelidad la realidad de la actividad inversora (como el conocido “modelo de Wilkie” caracterizado por una mayor discriminación entre distintos tipos de activos y porque su evolución depende fundamentalmente de la inflación), la representación del resto de factores que influyen en la misma dentro de una variable aleatoria.

d).- Los activos.
Incluyen bonos, acciones y otros activos propiedad de la empresa en proporciones β1, β2 y β3 de forma que Σβ= 1. Los β son los parámetros de decisión de la empresa. Estos activos pueden seguir reinvirtiéndose a lo largo del proceso.

e).- Los dividendos.
Son calculados como un porcentaje cierto del beneficio de la compañía cuando este es positivo.

f).- La inflación.
Generada por una serie autorregresiva de grado 1, resultando un flujo cíclico irregular con un nivel medio dado. Los diferentes ramos tienen diferentes tasas de inflación y, por tanto, se calcula en base a la inflación general.

La inflación afecta, en primer lugar, a la cuantía a pagar por siniestros pendientes ya que la cuantía de estos (en muchas ocasiones) se incrementa fuertemente debido a la demora en el pago. En concreto, la inflación de los costes de los siniestros se debería tener en cuenta a la hora de calcular las primas. El asegurador puede basarse en la experiencia de años anteriores para calcular la inflación de los siniestros futuros. En cualquier caso, a menos que se tome la inflación real, las primas podrían calcularse de forma inapropiada, lo cual puede tener serias consecuencias para la viabilidad del asegurador hasta el punto de que unas primas inadecuadas pueden poner pronto en peligro la solvencia si su inadecuación no se reconoce rápidamente.

g).- El mercado.
La oferta disponible en el mercado también tiene un importante impacto en el negocio asegurador ya que ésta influye en los precios, especialmente en algunos ramos de seguro como el reaseguro y las líneas comerciales. La oferta excesiva tiene una tendencia a empujar hacia abajo las primas y, contrariamente, la carencia de oferta fuerza a subir los precios.

AUTORAS:
Eva Mª del Pozo García, Irene Albarrán Lozano. Profesoras Doctoras del Departamento de Economía Financiera y Actuarial .Facultad de C.C. Económicas y Empresariales. U.C.M.

Constitución de Reservas Técnicas

Esta publicación tiene como propósito presentar generalidades respecto a la constitución de reservas técnicas de las instituciones de seguros, así como los aspectos más relevantes de su utilización.

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
II. DEFINICIONES GENERALES
III. RESERVA MATEMÁTICA Y RESERVA DE RIESGO EN CURSO
1. Seguro de vida
2. Seguros de Accidentes y Enfermedades
3. Seguros de Daños
IV. RESERVA DE OBLIGACIONES PENDIENTES DE CUMPLIR
1. Reserva de Siniestros Pendientes de Pago
2. Reserva de Siniestros Ocurridos y No Reportados
V. RESERVA DE RIESGOS CATASTRÓFICOS
VI. RESERVA TÉCNICAS ESPECIALES
1. Reserva para fluctuación de inversiones
2. Reserva especial de contingencia
3. Reserva compensadora
4. Reserva para calce de las reservas matemáticas
5. Otras reservas


I. INTRODUCCIÓN
Las instituciones aseguradoras deben cumplir con las obligaciones que han contraído con los asegurados, lo que consiste fundamentalmente en hacer frente a las reclamaciones futuras que hagan los asegurados, para lo cual las aseguradoras deben contar con los recursos financieros suficientes. El principal recurso con que cuenta una aseguradora para tales efectos son las reservas técnicas.


II. DEFINICIONES GENERALES
1. Prima de tarifa: Es el costo del seguro, el cual está compuesto por el costo esperado de la siniestralidad, el costo de adquisición, el costo de administración y el margen de utilidad.

2. Prima de riesgo: Corresponde al costo esperado de la siniestralidad y es la porción de la prima de tarifa que debe destinarse para el pago de las reclamaciones por concepto de siniestros.

3. Costo de adquisición: Corresponde al costo total que se deriva de la contratación del producto, específicamente lo correspondiente a la publicidad y comisiones pagadas a los agentes.

4. Costo de administración: Se refiere al costo de los gastos que debe efectuar la institución, derivados de la administración del plan, entre otros, pagos de sueldos, equipos, etc.

5. Margen de utilidad: Es la porción de prima que será destinada a la utilidad de la compañía.

6. Reserva matemática: Es la reserva correspondiente a los seguros de vida y pensiones.

7. Reserva de riesgo en curso: Se refiere a las reservas correspondientes a la prima no devengada de los seguros de no Vida (Daños y Salud).

8. Reservas técnicas: Son las reservas ligadas directamente con los riesgos que se encuentran en curso, incluyendo obligaciones pendientes, provisiones para contingencias y fondos catastróficos. Cabe aclarar que algunas de estas reservas pueden estar integradas en el margen de solvencia y ser conceptualizadas como patrimonio de la aseguradora. Para mayor información sobre el margen de solvencia ingrese al siguiente link: Margen de solvencia.


III. RESERVA MATEMÁTICA Y RESERVA DE RIESGO EN CURSO
En un contexto general, la reserva de riesgo en curso se puede definir técnicamente como la parte de la prima que debe ser utilizada para el cumplimiento de las obligaciones futuras por concepto de reclamaciones, a lo que también se le llama “Prima no devengada”. Esta definición se traduce a una serie de cálculos actuariales que pueden resultar de mayor o menor complejidad dependiendo del tipo de seguro, por lo que para hacer una mejor explicación es importante hacer la distinción de los diferentes tipos de seguros y referirnos a los métodos de constitución de reservas correspondiente a cada uno de ellos. Es importante también aclara que cuando se trata de seguros de vida o pensiones es más común llamar a la reserva “Reserva matemática”, en tanto que para los seguros de daños así como de salud se le conoce como “Reserva de riesgos en curso”.

1. Seguro de vida
En los seguros de vida, la constitución de la reserva matemática se realiza dependiendo de la temporalidad del plan y de la forma de pago de la prima. En el caso de seguros cuya temporalidad es superior a un año, la constitución de la reserva debe realizarse mediante métodos actuariales de carácter universal que se encuentran preestablecidos a nivel internacional, por lo que resulta necesaria la asesoría de un actuario con conocimientos en la materia.

En los seguros de vida con temporalidad de varios años es frecuente que el pago de las primas se haga en forma nivelada y anual. La forma de operación de estos seguros origina la necesidad de constituir una reserva, ya que la prima nivelada anual al principio del tiempo es superior a la mortalidad esperada y a partir de cierto número de años transcurridos, esta prima es inferior a la mortalidad esperada anual.

Lo anterior se debe a que el riesgo de muerte es creciente con la edad de los asegurados mientras que la prima nivelada, al ser un valor promedio, no corresponde al valor esperado de la mortalidad anual.

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Como se aprecia en el gráfico, al principio del tiempo la prima nivelada que paga el asegurado es superior a la cantidad que debería pagar, por lo que existe un exceso llamado prima de ahorro, que debe ser reservado para años futuros cuando esta situación se invierta y la prima nivelada resulte insuficiente para el pago de la siniestralidad esperada anual.

Los procedimientos (fórmulas) de valuación de estas reservas son muy variados y dependen de las características particulares de cada plan, por lo que para lograr una adecuada regulación, se debe procurar que el procedimiento de valuación que será utilizado quede indicado en una Nota Técnica la cual es conveniente que quede registrada ante el organismo regulador y que la fórmula de valuación sea definida por un actuario o profesionista con conocimientos en la materia. Por tales razones sólo es conveniente mencionar los principios técnicos más importantes que deben ser tomados en cuenta en el procedimiento de constitución de estas reservas.

El principio general que define una reserva matemática, es que su saldo debe corresponder a la diferencia entre el valor presente actuarial de las obligaciones futuras de la aseguradora (pago de siniestros futuros, VPACt) y el valor presente actuarial de las obligaciones futuras del asegurado (pago de primas futuras, VPAAt). Por lo anterior, se puede decir que la reserva matemática de cualquier tipo de plan con temporalidad superior a un año se puede representar en términos actuariales como:

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Es común que la constitución de la reserva de estos planes se haga, como ya se explicó, conforme a la diferencia entre el valor presente de obligaciones correspondientes a siniestros esperados futuros y el valor presente correspondiente a las primas de riesgos futuras que pagará el asegurado, sin embargo, también es frecuente que se reserve, en su caso, la parte correspondiente a los gastos de administración futuros, para que se vayan devengando conforme transcurra la vigencia del plan, sobre todo cuando se trata de planes con una forma de pago a prima única.

En estos casos se puede establecer un sistema de reservas mediante la prima de tarifa neta de los costos de adquisición, con lo cual la reserva matemática estará “cargada” por los gastos de administración futuros que habrán de reservarse y devengarse en el tiempo.

Los parámetros que se encuentran implícitos en los conceptos actuariales para el cálculo de las reservas matemáticas son las tasas de mortalidad o supervivencia y la tasa de interés técnico que se utiliza para calcular los valores presentes de las obligaciones.

En la regulación para la constitución de reservas matemáticas, usualmente establecen las tablas de mortalidad, invalidez y muerte de inválidos entre otras, que habrá de utilizarse para los cálculos actuariales. Tales tablas deben corresponder a la experiencia del sector asegurador del país que se trate, sin embargo, en caso de que la experiencia de un país no resulte suficiente para la elaboración de una tabla, se puede tomar la experiencia de un país extranjero con características demográficas análogas.

Las tablas de mortalidad también pueden ser elaboradas y aplicadas de manera especial y diferenciada para ciertos tipos de seguros o inclusive especialmente para alguna aseguradora. Es común por ejemplo, utilizar tablas de mortalidad diferentes para seguros de grupo, seguros individuales y seguros de pensiones, esto se debe a que el comportamiento de la mortalidad en tales colectividades es distinto, por lo que surge la necesidad de que la tabla de mortalidad particularmente, deba ser elaborada especialmente para cada uno de estos tipos de seguros, lo mismo tablas de invalidez, morbilidad etc.

La tasa de interés técnico es uno de los parámetros que tienen más impacto sobre la constitución de reservas matemáticas. El valor máximo debe corresponder a un valor conservador de las tasas de rendimiento promedio sobre inversiones a largo plazo, que pueda ser obtenida sin grandes dificultades por la compañía de seguros, para evitar con esto el riesgo de insolvencia por rendimientos insuficientes para la constitución de las reservas matemáticas.

Aunque las reservas matemáticas son constituidas para enfrentar las obligaciones futuras por concepto de siniestros, su utilización no se realiza disponiendo de la reserva en forma directa, la reserva se va ajustando gradualmente con el tiempo mediante el cálculo periódico (anual) que realizan los actuarios y su saldo puede resultar en un incremento o decremento dependiendo del momento en que se encuentre la vigencia del plan, por lo que las reclamaciones por concepto de siniestros del año deben pagarse con los diferenciales que resulten entre las primas cobradas y el incremento o decremento de la reserva matemática, ya sea que tales diferenciales resulten suficientes o no para el pago de siniestros. Para una mayor profundización en el cálculo de reservas matemáticas puede visitar mi publicación sobre este tema en el siguiente link: Cálculo de reservas matemáticas.

Por otra parte, la constitución de la reserva para seguros cuya temporalidad es igual o inferior a un año, se debe realizar con la parte no devengada de la prima de riesgo (también puede reservarse el gasto de administración y el margen de utilidad e irse devengando conforme transcurra el año). La parte no devengada se calcula como la parte proporcional de la prima de riesgo respecto al tiempo que falta por transcurrir para el vencimiento de la vigencia de la póliza. En estos casos, en términos técnicos la reserva de riesgos en curso se puede expresar como:

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De la misma manera que en la reserva matemática de planes a largo plazo, para la reserva de riesgos en curso de planes con temporalidad igual o inferior a un año, se debe definir la tabla de mortalidad a utilizar y la tasa de interés técnico.

En el caso de las Pensiones o Rentas vitalicias, la prima de este tipo de planes generalmente es una prima única, en consecuencia la reserva matemática se constituye con base en dicha prima única, por lo que en términos actuariales la reserva matemática de estos planes corresponde al valor presente actuarial de las obligaciones futuras de la aseguradora, por concepto de pago de rentas.

Existen dos aspectos que resultan especialmente relevantes en estas reservas, los cuales son: la definición de una tabla de supervivencia y la definición de un valor máximo de la tasa de interés técnico que se utilizará para el cálculo de la citada reserva. La tabla que se debe utilizar para estos planes, a diferencia de las tablas de mortalidad, las cuales con frecuencia suponen que la edad máxima de supervivencia de las personas es de 100 años, deben prever edades de supervivencia hasta los 110 años como mínimo, con la finalidad de que las reservas matemáticas permanezcan constituidas hasta esas edades en caso de supervivencia del asegurado. La tasa de interés técnico debe establecerse con la finalidad de que este supuesto no afecte la constitución de la reserva matemática y la solvencia de la institución, ya que la utilización de una tasa muy grande traería como consecuencia el cobro de primas pequeñas y exigirán la obtención de altas tasas de rendimiento de las inversiones correspondientes exponiendo a la compañía de seguros al riesgo de pérdida por rendimientos insuficientes, cuando éstos resulten inferiores a la tasa de interés técnico supuesta.

Otro aspecto que resulta relevante es la creación de una reserva especial, mediante una parte de la utilidad técnica, que sirva como apoyo a la reserva matemática, en caso de que la experiencia por supervivencia resultara adversa con el paso del tiempo, por un efecto natural de aumento en las expectativas de vida de los asegurados como consecuencia de avances científicos y aumentos de los niveles de vida en el ámbito social y económico. Análogamente, es necesaria la creación de una reserva especial que tenga como objeto, compensar las pérdidas producidas por rendimientos insuficientes de las inversiones, tal reserva se constituye con las utilidades técnicas producidas por rendimientos en exceso a los esperados o necesarios para la constitución de la reserva matemática y gastos de administración.

2. Seguros de Accidentes y Enfermedades
La temporalidad de los seguros de accidentes y enfermedades, salvo pocas excepciones, es de un año, por lo que la reserva de riesgos en curso se constituye con la parte de la prima no devengada, sin embargo, la prima que se debe utilizar para el cálculo de la reserva debe ser la prima de tarifa menos el costo de adquisición. A diferencia de los seguros de vida, en estos planes la parte correspondiente al gasto de administración y el margen de utilidad deben reservarse junto con la prima de riesgo e irse devengando en el tiempo hasta el vencimiento de la póliza. En términos técnicos la reserva de riesgos en curso para este tipo de planes debe calcularse como:

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Es importante destacar que en este tipo de planes, la constitución de la reserva de riesgos en curso es análoga a la forma en que se constituye para los seguros de vida con vigencia igual o inferior a un año, sin embargo, la diferencia fundamental radica en que los gastos de administración y el margen de utilidad también se reservan y se van devengando en el tiempo, esto obedece fundamentalmente a la forma de operación de este tipo de planes, que requieren de una atención permanente en el pago de siniestros, ajustes, trámites, entre otros elementos, que generan gastos en forma continua, por lo que la porción de prima cobrada para tales efectos es con frecuencia superior a la de los seguros de vida.

3. Seguros de Daños
De manera semejante a los seguros de accidentes y enfermedades, los seguros de daños son en su mayor parte de vigencia anual o inferior, por lo que la constitución de la reserva de riesgos en curso es similar y puede llevarse a cabo de manera exacta, póliza por póliza. También se pueden establecer fórmulas de cálculo de reserva que en lugar de días sean por meses, trimestres, quincenas o semanas, para el devengamiento de la reserva, tal es el caso de los métodos de veinticuatroavos, doceavos, octavos, etc.

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En los seguros de daños existe también la modalidad de seguros con vigencia superior a un año, por lo que se debe establecer un esquema de constitución de reservas para estos casos. La reserva de planes con vigencia superior a un año se calcula con la parte no devengada de la prima correspondiente al año más el 100% de las primas correspondientes a años futuros actualizadas a una tasa que no debe ser inferior a la inflación.

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Es importante aclarar que este método presupone el cobro de una prima única en la cual están incluidos los costos de administración, adquisición y margen de utilidad futuros. En este caso el asegurado no tiene obligación futura de pago de primas por lo cual la reserva se constituye sólo con el valor esperado de las obligaciones futuras de la aseguradora, que corresponde a las primas no devengadas que deberán ser guardadas para el pago de siniestros de años futuros o devueltas al asegurado en caso de que el bien asegurado desaparezca.

Otro aspecto que es importante aclarar es que el pago fraccionado de la prima no modifica el procedimiento de cálculo de la reserva, por lo que el cálculo debe realizarse como si la prima se hubiese pagado en su totalidad al inicio de vigencia del plan, sin embargo, para evitar una distorsión en la contabilidad se debe permitir a la aseguradora que reconozca en sus estados financieros el saldo deudor de las fracciones de primas que faltan por cobrar.

IV. RESERVA DE OBLIGACIONES PENDIENTES DE CUMPLIR
La reserva de obligaciones pendientes de cumplir corresponde a la suma de dos reservas distintas, por una parte, la reserva de siniestros pendientes de pago, y por otra, la reserva por siniestros ocurridos y no reportados; ambas reservas constituyen obligaciones pendientes de cumplir, sin embargo su metodología de constitución es distinta.

1. Reserva de Siniestros Pendientes de Pago

La reserva de obligaciones pendientes de cumplir por concepto de siniestros pendientes de pago es, junto con la reserva de riesgos en curso, esencial para asegurar la solvencia de la compañía de seguros. Esta reserva se constituye con los saldos de las obligaciones derivadas de reclamaciones recibidas por la compañía y que por alguna razón no se han liquidado o pagado. En los casos más comunes, se constituye cuando la institución tiene conocimiento de la ocurrencia de un siniestro, pero su valor no ha quedado totalmente definido por el ajustador o no se ha logrado determinar si la reclamación es procedente. Cuando se origina el siniestro, la compañía, por práctica de mercado o por norma regulatoria, debe constituir la reserva provisional correspondiente a la reclamación, hasta en tanto se realice el ajuste respectivo.

Esta reserva, por su naturaleza, no tiene un procedimiento de cálculo específico, ya que la misma se constituye con los saldos estimados por los ajustadores de siniestros que hayan ocurrido y se tengan que liquidar en el futuro. Asimismo, dentro de esta reserva deben incluirse otros gastos ligados al siniestro, como son gastos de ajuste, intereses por mora, devoluciones de primas, penalizaciones, entre otros.

2. Reserva de Siniestros Ocurridos y No Reportados
La reserva por siniestros ocurridos y no reportados es una reserva técnica que corresponde al pasivo que se produce cuando los siniestros que ocurren en un determinado año, por diversas causas no son reclamados en el mismo, sino en años posteriores, con la consecuente obligación que debe reconocerse en estados financieros.

Existen variados métodos para la constitución de esta reserva, sin embargo, el criterio general para su valuación está dado como el valor estimado de la suma de los siniestros ocurridos y no reportados (SONR) que se espera pagar en el futuro, sobre un periodo de tiempo n que se conoce como periodo de desarrollo y que provienen de un determinado año de origen i.

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La reserva se debe ajustar anualmente, conforme a los resultados que se obtengan de la valuación actuarial incorporando las nuevas tendencias que la institución tenga en siniestralidad.

Una parte complementaria de la reserva de Siniestros Ocurridos y No Reportados es la reserva de gastos de ajuste asignados al siniestro que se constituye de la misma forma que la reserva por siniestros ocurridos y no reportados, y tiene como objeto reconocer las obligaciones que se generen por los gastos de ajuste que se derivan de los siniestros ocurridos y no reportados.

Uno de los procedimientos más sencillos para calcular la reserva de siniestros Ocurridos y No Reportados es el llamado método de la razón, el cual consiste en lo siguiente:

Suponiendo que una compañía tiene n años de experiencia en siniestralidad (suponiendo que los siniestros ocurridos se reportan con a lo más n años de retraso), se debe organizar la estadística de los n años, en un arreglo matricial, clasificando los siniestros por año de origen y año de desarrollo. Se le llama año de origen i al año de donde se originó la ocurrencia del siniestro y año de desarrollo j al año en que se reclamó el siniestro, de tal manera que un siniestro que proviene del año i y se reclamó en el año j se le denota Sij , con lo que la matriz se construye de la siguiente forma:

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Asimismo la matriz de siniestros acumulados se elabora de la siguiente forma:

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V. RESERVA DE RIESGOS CATASTRÓFICOS
La reserva de riesgos catastróficos resulta necesaria para seguros de ciertos riesgos cuyo efecto, en caso de siniestro, puede ser de carácter catastrófico y poner en riesgo la situación financiera de la institución. Los riesgos más comunes que pueden tener efectos catastróficos son: terremoto, huracán, granizo, incendio, inundación, entre otros.

Estos riesgos se caracterizan por que su ocurrencia puede afectar de manera simultánea a diversos bienes, trayendo consigo pérdidas económicas de gran importancia para la compañía de seguros, ya que la prima cobrada no resultará suficiente para enfrentar el costo de las reclamaciones.

Por lo anterior es indispensable que para este tipo de riesgos exista una reserva técnica especial que ayude a solventar el pago de siniestro en caso de que ocurra un evento de tal naturaleza.

Es evidente que puede ser común un incendio o una inundación, lo que es poco común es que produzcan daños catastróficos, entendiendo como tales, aquellos cuyos efectos puedan causar daños importantes en la región donde ocurren. Lo más natural es que la ocurrencia de tales eventos sea esporádica, y por tanto haya un amplio período de tiempo entre la ocurrencia de un evento y otro; a tal período de tiempo se le llama regularmente período de recurrencia.

Durante el período de recurrencia, la compañía aseguradora estará cobrando primas sin tener casi siniestros, por lo que habrá excedentes de tales primas que deben ser reservados acumulativamente en un fondo para enfrentar un posible evento catastrófico en el futuro. Esta finalidad se cumple con la constitución de una reserva de riesgos catastróficos, la cual se forma con la parte que se va devengando de las primas de riesgo y los productos financieros que se obtengan de la inversión de la reserva. Por lo anterior, la constitución de la reserva de riesgos catastróficos se puede expresar como la suma de las primas de riesgo de retención capitalizadas con sus productos de inversión.

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Esta reserva es acumulativa durante todo los años hasta el monto máximo que se establezca como límite. El monto máximo que se debe utilizar como límite debe estar asociado a la pérdida máxima probable que se espera en caso de ocurrencia de un evento catastrófico.

El empleo de esta reserva debe ser exclusivamente para el pago de siniestros de tipo catastrófico, por lo que no debe ser utilizado para otros fines.

Por otra parte, en el caso de terremoto, resulta importante que los organismos de supervisión establezcan mecanismo de control de cúmulos en zonas geográficas de alto riesgo de terremoto y tomen en cuenta la concentración de éstos, mediante requerimientos de capital, reserva catastrófica y coberturas de reaseguro de exceso de pérdida, que eviten poner en riesgo la solvencia de la institución como consecuencia de las posibles pérdidas extraordinarias que se pueden producir en dichos cúmulos, ante un evento catastrófico.

VI. RESERVA TÉCNICAS ESPECIALES
Se ha hablado de las reservas técnicas más comunes, sin embargo, pueden existir reservas técnicas especiales que se necesiten crear con fines específicos, en todo caso, éstas deben ser autorizadas de manera especial por las autoridades reguladoras, analizando las características de cada caso y cuidando que su objeto no sea duplicado con el de otras reservas ya constituidas.

1. Reserva para fluctuación de inversiones
Esta reserva tiene como objeto enfrentar la posible pérdida que se produce cuando, por efecto de fluctuaciones y situaciones imprevistas en los mercados financieros, no se logran obtener los rendimientos mínimos necesarios para el incremento de otras reservas, o se producen pérdidas por la inversión en ciertos instrumentos financieros.

La constitución de esta reserva se realiza con aportaciones periódicas que se derivan de la utilidad o excedentes en los productos financieros de la inversión de las reservas técnicas y su límite quedará definido por una cantidad que corresponda a la pérdida esperada anual, por una fluctuación imprevista en los instrumentos financieros del mercado de inversión.

2. Reserva especial de contingencia
Esta reserva se crea cuando no se conoce con certidumbre los resultados que se obtendrán en el futuro en determinados tipos de seguros o en nuevos productos, porque se carece de una experiencia y estadísticas para efectuar los estudios correspondientes. En estos casos la reserva se constituye con el objeto de hacer frente a resultados adversos que se produzcan específicamente por la operación de los seguros en cuestión. Se constituye con los sobrantes que se producen de la prima de riesgo que se cobra en cada año o mediante cualquier otro procedimiento que establezca el regulador, y se utiliza en caso de que se presenten de manera imprevista cúmulos de
reclamaciones que produzcan resultados adversos.

3. Reserva compensadora
Esta reserva también puede tener otros nombres como reserva ecualizadora de previsión, niveladora, etc. Tiene por objeto crear un fondo para compensar las pérdidas técnicas que resulten de la operación del seguro en un año determinado, como consecuencia de una desviación en los patrones de siniestralidad.

La constitución de esta reserva tiene un fundamento técnico que se deriva de las hipótesis actuariales con que las instituciones y sociedades mutualistas de seguros determinan la prima de riesgo. La prima de riesgo es un valor esperado determinado con base en la experiencia de la siniestralidad, que se espera se cumpla en el tiempo. Sin embargo, en un sólo ejercicio la experiencia real puede ser inferior o superior al valor esperado, lo cual dará como resultado pérdida o utilidad técnica.

De acuerdo con el principio de “compensación en el tiempo”, para asegurar la estabilidad financiera de una institución, se debe constituir una reserva que ayude a prever los casos de pérdida técnica que se produzcan por la fluctuación natural de la siniestralidad o por fenómenos atípicos que desvíen los patrones de dicha siniestralidad.

La constitución de esta reserva permite que las instituciones cuenten con los recursos necesarios para hacer frente a esta situación, que en otras circunstancias afectarían el patrimonio de la institución y pondría en peligro su solvencia y los intereses de los asegurados.

4. Reserva para calce de las reservas matemáticas
En muchos seguros a largo plazo, especialmente en los seguros de pensiones, se establece una hipótesis financiera para realizar cálculos actuariales (tasa de interés técnico), en los que se presupone que la reserva matemática obtendrá productos financieros de largo plazo, equivalentes a dicha tasa, sin embargo puede haber años en que los productos financieros sean superiores a los previstos, con lo cual se genera una utilidad por rendimientos financieros, o resulten ser inferiores a los previstos con los que se genera una pérdida. Para evitar estas fluctuaciones, la institución puede constituir una reserva con las eventuales utilidades por rendimientos, para compensar las pérdidas que se produzcan en algún año específico cuando no se pueda obtener la tasa de rendimiento prevista en las hipótesis actuariales.

Es importante señalar que este mecanismo puede ser complementario a una regulación de calce basada en requerimientos de margen de solvencia, que se hacen cuando el plazo de los instrumentos en que se encuentran invertidas las reservas sean menores al periodo en que estarán vigentes.

5. Otras reservas
Pueden constituirse otros tipos de reservas especiales siempre que resulten necesarios para hacer frente a algún riesgo extraordinario que se derive de la operación de seguros, tal es el caso de reservas para insuficiencia de primas, reserva para extralongevidad en los seguros de pensiones, reserva para siniestros con efectos catastróficos, etc., sin embargo, se debe procurar que no exista una duplicidad en el objeto y aplicación de reservas así como evitar la constitución de muchas reservas por separado (estratificación), siempre que pueda quedar incluida en reservas de aplicación más general, ya que la constitución de muchos tipos de reservas conlleva a una difícil administración por parte de la compañía y difícil supervisión por parte de organismos regulador, en tanto que la constitución de reservas de aplicación más general ayudan a la optimización de recursos ya que se da el apalancamiento de recursos, por ejemplo la constitución de una reserva compensadora global para toda la operación de seguros de daños, excepto terremoto, permitiría hacer uso de la misma por pérdidas técnicas en cualquiera de los ramos en que surgiera y en una magnitud superior, que no sería posible si se constituyera la reserva para cada ramo por separado y sólo fuera posible afectar la reserva del ramo en donde se presenta la pérdida.

Fuente:

-Asociación de Superintendentes de Seguros de América Latina – ASSAL. Criterios Generales de Solvencia-Constitución de Reservas Técnicas. Abril de 2000

El análisis estadístico de grandes masas de datos: Algunas tendencias recientes

Navegando en internet encontré el siguiente artículo, el cual me pareció interesante dado que lo que más existe actualmente es información, mucha información. Como actuarios considero es importantísimo estar al día sobre algunas tendencias recientes para el análisis estadístico de grandes masas de datos. A continuación se los comparto.

Autor del artículo:
Antonio Cuevas / Departamento de Matemáticas / Universidad Autónoma de Madrid

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
1. Algunos comentarios sobre el significado de la Estadística y su relación con otras ciencias
2. El planteamiento general de este artículo
II. UN VISTAZO GENERAL A LA ESTADÍSTICA PARAMÉTRICA CLÁSICA
1. Relación de la Inferencia Estadística con la Teoría de la Probabilidad: la densidad normal y otros modelos paramétricos
2. Los tres problemas clásicos en Estadística Paramétrica
III. LA ESTIMACIÓN FUNCIONAL NO PARAMÉTRICA: UNA ALTERNATIVA A LOS MODELOS CLÁSICOS
1. Del humilde histograma y sus virtudes
2. Los estimadores kernel: una versión sofisticada de los histogramas
3. Aplicaciones de los estimadores no paramétricos de la densidad al análisis de conglomerados (clustering)
4. La opción no paramétrica en los problemas de regresión
5. Ventajas e inconvenientes de los métodos no paramétricos
6. Sobre la popularidad de la estadística no paramétrica: programas informáticos disponibles
IV. ESTADÍSTICA CON DATOS FUNCIONALES


I. INTRODUCCIÓN

1. Algunos comentarios sobre el significado de la Estadística y su relación con otras ciencias
La Estadística es la ciencia de los datos, entendiendo como “datos” un conjunto de observaciones generalmente (pero no necesariamente) numéricas, obtenidas mediante la observación reiterada de un experimento de interés.

La metodología de trabajo habitual en las ciencias experimentales incluye la elaboración de modelos para explicar un determinado fenómeno y la verificación posterior de estos modelos a partir de la observación experimental que suele conducir a la obtención de datos. Así pues, en cierto sentido, la Estadística es una “ciencia transversal” a las demás, que ayuda a interpretar los datos empíricos obtenidos en cualquier campo.

La Estadística es también una “ciencia de servicio” en el sentido de que los temas de investigación que llevan al desarrollo de nuevas técnicas deben estar directamente motivados por las demandas de los usuarios (biólogos, ingenieros, físicos, economistas, …) más que por las necesidades de coherencia formal o desarrollo interno de la teoría.

El desarrollo matemático de la Estadística ha sido más reciente que el de otras ciencias matemáticas. Si aceptamos como un indicio de la madurez y consolidación de una ciencia la presencia de programas académicos establecidos, con un cuerpo común que se considera básico en las universidades de todo el mundo, podemos advertir algunas diferencias objetivas entre la Estadística y, por ejemplo, el Análisis Matemático. Así, puede señalarse que mientras la estructura de los cursos académicos avanzados de Análisis, con un planteamiento y notación similares a las que hoy conocemos (incluyendo un estudio rigurosos de la teoría de funciones, límites, diferenciabilidad, continuidad, series, …), estaba ya más o menos establecida hacia 1880 (a partir de las lecciones de Weierstrass en la Universidad de Berlín), los primeros libros de texto “modernos” y generales de Estadística Matemática no llegaron hasta mucho más tarde. Así, la obra clásica de Harald Cramer Mathematical Methods of Statistics, que sirvió de modelo para tantos otros textos posteriores, se publicó en 1945.

Por lo demás, la ciencia estadística se encuentra actualmente en un buen momento. La teoría central se ha desarrollado y enriquecido de tal manera que los cursos clásicos de los años 60 y 70 del sigo XX pueden considerarse hoy como superados en gran medida. Incluso observando el progreso de la investigación con la perspectiva más cercana de los últimos 10 años se puede apreciar un progreso evidente y consolidado. Tomando de nuevo el mundo académico como indicador: la comparación de la obra de Hastie, Tibshirani y Friedman The Elements of Statistical Learning (que está probablemente llamada a convertirse en un clásico de los principios del siglo XXI) con el texto de Cramer citado antes, deja poco lugar a dudas sobre el cambio de panorama que se ha producido.

Conviene advertir aquí que la palabra Estadística tiene, al menos, dos sentidos, claramente distintos aunque muy relacionados:
Estadística descriptiva (llamada modernamente Análisis de datos): Conjunto de técnicas orientadas a extraer información de un gran conjunto de datos, mediante medidas (media, mediana, moda, varianza) que resumen sus principales rasgos, y mediante herramientas gráficas. Este aspecto descriptivo representa quizás la imagen más común de la Estadística para el público no especializado, ya que constituye el aspecto más destacado de la presencia de esta ciencia en los medios de información, a través de las estadísticas oficiales, la divulgación científica, los datos económicos, la publicidad, etc.

Inferencia Estadística: Su objeto es obtener información sobre el modelo probabilístico que subyace en un determinado experimento aleatorio consistente en la observación de una cierta cantidad (o “variable”) aleatoria. Un ejemplo típico de problema de inferencia, que comentaremos más adelante, sería estimar la media de una variable aleatoria de interés (por ejemplo, la media de la variable X= “consumo mensual de electricidad en los domicilios particulares”).

Como veremos a continuación, todos los métodos estadísticos requieren experimentación, es decir, obtención de muestras (se llama “muestra” al conjunto de datos resultante de la observación reiterada de una variable aleatoria).

2. El planteamiento general de este artículo
La Estadística clásica está en buena parte dominada por la teoría de la inferencia basada en “muestras pequeñas”, es decir, para situaciones en las que se dispone de pocos datos (típicamente, menos de 30). Por ejemplo, toda la teoría de los tests de hipótesis basados en la t de Student puede situarse dentro de esta metodología para muestras pequeñas. Actualmente, estos métodos siguen siendo muy importantes y utilizados, pero han surgido nuevos problemas relacionados con la sobreabundancia de datos, más que con su carestía. La creciente facilidad para almacenar y procesar información por medio de potentes ordenadores, unida a la capacidad de evaluar con precisión en “tiempo continuo” gran cantidad de procesos (temperaturas, cotizaciones bursátiles, audiencias de televisión, …) han conducido a la existencia de enormes masas de datos que plantean problemas, teóricos y prácticos, para su manejo útil.

La frase “We are drowning in information and starving for knowledge” citada por Hastie, Tibshirani y Friedman resulta particularmente acertada y describe muy expresivamente una situación que es cada vez más frecuente.

La palabra “recientes” que aparece en el título debe entenderse en un sentido amplio. En realidad, la estimación funcional no paramétrica dista mucho de ser una novedad, ya que su origen se remonta a mediados de los años 50. Sin embargo, el gran progreso que se ha experimentado en los últimos diez o quince años, unido a la relativa popularización reciente de estas técnicas (que ahora son realmente accesibles a los usuarios gracias a los modernos ordenadores) permiten considerar a los métodos no paramétricos como incorporaciones recientes al núcleo de los métodos estadísticos que no sólo importan a los investigadores sino también a los usuarios. Por otra parte, las tendencias actuales tienen a acentuar la importancia de estos métodos como instrumentos auxiliares de otras técnicas (clasificación, análisis de conglomerados, …) que están típicamente asociadas al manejo de grandes masas de datos.

La estadística con datos funcionales sí puede considerarse, sin mayores reservas, como una teoría “reciente”. El primer manual general sobre este tema se debe a Ramsay y Silverman y ha sido publicado en 1997. Como siempre, pueden detectarse aquí y allá (desde, al menos, el principio de los años 80), artículos de investigación que abordaban estas ideas, pero aún hoy no hay una teoría sistemática.

II. UN VISTAZO GENERAL A LA ESTADÍSTICA PARAMÉTRICA CLÁSICA

1. Relación de la Inferencia Estadística con la Teoría de la Probabilidad: la densidad normal y otros modelos paramétricos

Generalmente, la estadística inferencial se aplica al estudio de una cierta magnitud aleatoria o “variable aleatoria” (v.a.). En muchos casos, esta variable corresponde a la observación de una cierta característica en los individuos de una gran población y por eso se emplean a veces las palabras población y “poblacional” para referirnos a X y a sus características. La teoría de la probabilidad proporciona las herramientas para identificar y definir las características de esa variable que interesa estudiar (distribución, media, varianza, …) y proporciona algunos modelos típicos que aparecen con frecuencia en las aplicaciones.

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La densidad normal (cuya gráfica tiene una típica forma de campana) es un ejemplo importante de función de densidad que se emplea muchas veces para caracterizar la distribución de una v.a. Esta distribución es casi omnipresente en las aplicaciones de la Probabilidad y la Estadística a las ciencias experimentales porque, según establece el Teorema Central del Límite, (enunciado en términos informales) la distribución de cualquier variable que pueda expresarse como suma de muchas otras variables independientes, cada una de las cuales tiene un efecto pequeño sobre la variable total, sigue aproximadamente una distribución normal. Esta es la razón de la importancia fundamental de la distribución normal en Física (Teoría de Errores, Mecánica estadística, …), en Genética (estudio de la distribución de los caracteres cuantitativos), etc.

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A continuación se presentan brevemente algunos ejemplos concretos que corresponden a situaciones reales en las que interesa estudiar una variable aleatoria cuya distribución puede elegirse dentro de algún modelo paramétrico conocido.

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Estos ejemplos muestran que la teoría de probabilidades proporcionan una amplia “caja de herramientas” para elegir y manejar modelos que sean adecuados a diferentes situaciones pero, en general, no permite determinar completamente la distribución más adecuada para cada caso. Por ejemplo, en los enfoques paramétricos, estos modelos están determinados salvo uno o varios parámetros que no son conocidos. Aquí entra en juego la Estadística.

2. Los tres problemas clásicos en Estadística Paramétrica

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La Estadística Paramétrica clásica proporciona procedimientos generales para construir y analizar estimadores adecuados para algún parámetro de interés del cual depende la distribución de la variable estudiada. Naturalmente, esto incluye otras situaciones en las que el “estimador adecuado” no aparece de una manera tan directa y natural como en el ejemplo anterior.

Estimación por intervalos de confianza
Se trata de dar un intervalo de valores que cubre, con alta probabilidad, el valor desconocido del parámetro.

Quizás el ejemplo más popular (aunque en modo alguno el más importante) de estimación por intervalos de confianza es la obtención de las llamadas “horquillas de predicción” en las encuestas electorales.

Otro ejemplo más relevante surge en la metodología de control estadístico de calidad, donde los clásicos control charts de Sewhart aparecen muy relacionados con ideas de intervalos de confianza.

También en otros muchos campos, como la investigación de mercados, resultan útiles los intervalos de confianza. Como ejemplo de aplicación en este último ámbito, consideremos el siguiente estudio de mercado:

La compañía Apple Computer lanzó en 1998 el nuevo modelo iMac. La demanda inicial fue excelente. Sin embargo, la compañía estaba interesada en conocer si iMac estaba atrayendo de manera significativa “nuevos compradores” (es decir, personas que adquirían por primera vez en su vida un ordenador). Se realizó un estudio sobre 500 compradores resultando que 83 de ellos eran nuevos compradores. La proporción estimada de nuevos compradores entre los usuarios de iMac fue, por tanto, 83/500=0.617. El intervalo de confianza al 95% (obtenido con técnicas elementales de inferencia paramétrica) va de 0.13 a 0.20. Esto proporciona una información más completa que la simple estimación puntual.

Contraste de hipótesis
Esta técnica, no siempre bien comprendida ni utilizada, ayuda a optar entre dos posibles alternativas respecto al valor de un parámetro. En general, un contraste de hipótesis es un procedimiento que permite responder racionalmente (y siempre con una cierta probabilidad, controlada, de error) a preguntas del tipo:

  • ¿Hay suficiente evidencia estadística para poder afirmar que un determinado fármaco baja, en promedio, la presión arterial de los pacientes una hora después de haberlo ingerido?
  • ¿Hay suficiente evidencia estadística para poder afirmar que la cantidad media de detergente contenida en los paquetes de una determinada marca es inferior al valor nominal (1 kg) indicado en la etiqueta?
  • ¿Es superior la “dieta mediterránea” a una dieta “baja en grasas” recomendada por la American Heart Association?

En todos los casos, la idea básica es obtener una muestra y decidirnos por la hipótesis que se cuestiona cuando los datos muestrales resultarían muy improbables en el caso de que esta hipótesis no fuera cierta. Por ejemplo, en el último de los casos citados, se realizó un estudio sobre 605 supervivientes de un ataque cardíaco. De ellos, 303 recibieron dieta mediterránea y 302 la dieta AHA. Los resultados (publicados en 1998) fueron muy significativamente a favor de la primera en vista del porcentaje de personas en ambos grupos que sufrieron enfermedades durante un cierto período de tiempo.

III. LA ESTIMACIÓN FUNCIONAL NO PARAMÉTRICA: UNA ALTERNATIVA A LOS MODELOS CLÁSICOS

Como hemos visto en el apartado anterior, la estadística clásica depende fuertemente de suposiciones “paramétricas” (llamada frecuentemente “modelos paramétricos”) sobre la distribución de la variable que genera los datos. La palabra “paramétrica” alude aquí al hecho de que estos modelos fijan completamente la distribución excepto por el valor de uno o varios parámetros reales que deben ser estimados. El ejemplo más típico, y el modelo paramétrico más utilizado es, con diferencia, el modelo normal. Sin embargo, hay muchas situaciones prácticas en que un sencillo análisis exploratorio de los datos muestra claramente que la suposición de normalidad es inadecuada. Lo mismo ocurre con otros modelos paramétricos usuales.

1. Del humilde histograma y sus virtudes
Consideremos el siguiente ejemplo clásico, correspondiente a la observación a lo largo de los días 1 a 8 de agosto de 1978, de 107 valores correspondientes a tiempo (medidos en minutos) entre erupciones consecutivas de un geyser, llamado “Old Faithful”, en el parque norteamericano de Yellowstone y también a la duración de las erupciones de dicho geyser durante el período indicado. La simple representación de estos dos conjuntos de datos, mediante dos clásicos histogramas (ver figuras 2 y 3) resulta muy significativa.

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A la vista de estas figuras nadie podría decir razonablemente que la distribución de ninguna de estas variables es normal (la curva normal “más cercana” a los datos aparece sobrepuesta). Estas gráficas sugieren más bien que, en ambos casos, la población observada está dividida en dos “subpoblaciones” correspondientes a las dos “modas” que se observan en el gráfico. Como curiosidad, puede decirse que los resultados obtenidos a partir de un conjunto semejante de datos obtenido un año después (en agosto de 1979) fueron casi idénticos. Parece que el “Old Faithfull” tiene costumbres regulares.

A la pregunta: “si la variable observada no tiene distribución normal, entonces ¿cuál es su distribución?”, puede responderse simplemente: “olvidemos las distribuciones paramétricas preestablecidas. Utilicemos el propio histograma como si fuese (aproximadamente) la función de densidad de la variable”. Para entender por qué esta interpretación es razonable, conviene explicitar la definición formal de histograma:

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Recapitulando, el histograma tiene dos aspectos, complementarios e igualmente importantes:
a) La vertiente más conocida del histograma es su utilidad como herramienta de análisis y visualización de datos. Este aspecto resulta especialmente valioso cuando el número de datos es enorme (actualmente es muy habitual manejar bases con decenas de miles de datos) y se desea tener una primera idea rápida y “visualizable” acerca de su estructura.

b) El segundo aspecto, menos popular quizás, está relacionado con la inferencia: el histograma es, en realidad, un estimador no paramétrico de la función de densidad que puede utilizarse para reemplazar a los modelos paramétricos usuales (y, en particular, al omnipresente modelo normal) cuando hay razones para dudar de ellos.

El histograma es “no paramétrico” en el sentido de que su uso no requiere ninguna suposición del tipo de que la distribución de la variable bajo estudio esté confinada en ninguna familia paramétrica de distribuciones (como la normal, la logarítmico normal, la gamma, etc.).

La discusión anterior pone de relieve algunos rasgos característicos de la estimación no paramétrica:
• Los estimadores no paramétricos dependen de un parámetro (llamado parámetro de suavizado) cuya elección es, hasta cierto punto, arbitraria. La elección adecuada de este parámetro (la anchura de los intervalos, en el caso de los histogramas) es uno de los problemas más delicados de la estadística no paramétrica y ha sido objeto de una investigación intensiva a lo largo de los años 80 y 90. El problema es muy controvertido y no tiene aún una solución uniformemente aceptada por la comunidad estadística. Sin embargo, se ha producido un enorme progreso en esta dirección que facilitará la incorporación (no realizada aún plenamente) de estas técnicas a los paquetes comerciales de software.

• Los estimadores no paramétricos requieren muestras “grandes” (de al menos 100 datos, típicamente). Hay dos razones para esto: primero, los métodos de estimación no paramétricos son “locales”: para estimar la densidad de probabilidad en un punto se utilizan principalmente los puntos muestrales cercanos a punto en cuestión. Si la muestra es demasiado pequeña, puede ocurrir que apenas se tengan datos en las proximidades de dicho punto. La segunda razón es que, en su inmensa mayoría, las motivaciones teóricas actualmente disponibles para los métodos no paramétricos son de carácter asintótico, es decir, se basan en propiedades relativas al comportamiento de los estimadores cuando el tamaño muestral tiende al infinito.

• Desde un punto de vista matemático-formal, puede considerarse que la Estadística no paramétrica es una extensión de la Estadística clásica (paramétrica) en la que el “parámetro de interés” es una función, es decir, un elemento de un espacio de dimensión infinita, en lugar de un número real o un vector de números reales.

2. Los estimadores kernel: una versión sofisticada de los histogramas
Los histogramas, del tipo de los que se muestran en las Figuras 2 y 3, pueden resultar útiles e ilustrativos para muchos propósitos pero son decididamente inadecuados bajo otros puntos de vista. En concreto:
• Los histogramas son siempre, por naturaleza, funciones discontinuas; sin embargo, en muchos casos es razonable suponer que la función de densidad de la variable que se está estimando es continua. En este sentido, los histogramas son estimadores insatisfactorios.

• Como los histogramas son funciones constantes a trozos, su primera derivada es cero en casi todo punto. Esto los hace completamente inadecuados para estimar la derivada de la función de densidad.

• Parcialmente relacionado con el punto anterior está el hecho de que los histogramas no son tampoco adecuados para estimar las modas (si se define moda como un máximo relativo de la función de densidad). A lo sumo, pueden proporcionar “intervalos modales”, pero esto puede resultar demasiado burdo en casos en que se requiere mayor precisión.

Los estimadores de tipo núcleo (o kernel) fueron diseñados para superar estas dificultades. La idea original es bastante antigua y se remonta a los trabajos de Rosenblatt y Parzen en los años 50 y primeros 60. Los estimadores kernel son, sin duda, los más utilizados y mejor estudiados en la teoría no paramétrica. Se definen mediante la expresión

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El problema de determinar f para distintos países ha sido extensivamente estudiado. En Gran Bretaña se realizó un estudio particularmente detallado, en el que se estimó la densidad f, utilizando estimadores no paramétricos y modelos paramétricos para cada año del período comprendido entre 1968 y 1981. En la Figura 5 se muestran las densidades estimadas por métodos no paramétricos (trazo continuo) basados en una muestra de 6711 datos (reescalados dividiendo por la media) correspondientes al año 1975.

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La diferencia entre ambos estimadores es muy llamativa: en el estimador no paramétrico aparecen muy claramente dos modas que de ninguna manera pueden aparecer en el modelo paramétrico lognormal que, por definición, tiene sólo una moda. Este mismo hecho se observa, de manera sistemática, a lo largo de todo el período observado e incluso, hacia el final del período se acentúa la moda de la izquierda (que correspondería a la clase económicamente más débil). No cabe duda de que en este problema, la existencia de una moda o de dos no es un hecho irrelevante ya que la presencia de dos modas sugiere claramente una cierta estructura de clases sociales que está necesariamente oculta en el modelo lognormal que, además, sobreestima el peso relativo de la clase alta. En definitiva, este ejemplo muestra que la mayor flexibilidad de los estimadores no paramétricos les permite en ocasiones describir la realidad de manera más objetiva y precisa.

3. Aplicaciones de los estimadores no paramétricos de la densidad al análisis de conglomerados (clustering)

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4. La opción no paramétrica en los problemas de regresión

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5. Ventajas e inconvenientes de los métodos no paramétricos
La exposición anterior va, en gran parte, orientada a motivar el interés de los métodos no paramétricos frente a las alternativas más clásicas que involucran modelos paramétricos.

Nuestro objetivo ha sido mostrar que los modelos no paramétricos:
• Son más flexibles y “dejan hablar a los datos” permitiendo en ocasiones revelar rasgos importantes de la variable bajo estudio que permanecen necesariamente ocultos por un modelos paramétrico.

• Dependen en mucha menor medida que los paramétricos de suposiciones difíciles de verificar y, en muchos casos, de dudosa validez práctica.

• Proporcionan herramientas auxiliares muy valiosas para el análisis de datos y otras técnicas estadísticas (análisis de conglomerados, remuestreo, reconocimiento de formas,…) en las que los modelos paramétricos resultan frecuentemente demasiado rígidos.

Sin embargo, es justo también mencionar algunos inconvenientes importantes de estos procedimientos:

• Requieren, en general, tamaños muestrales más grandes. Este rasgo se hace particularmente agudo cuando los métodos no paramétricos se utilizan en “altas dimensiones” (en la práctica, para datos numéricos formados por vectores de dimensión superior a 4). En estas situaciones se requieren tamaños muestrales desmesuradamente grandes para obtener inferencias fiables. Este fenómeno se denomina the curse of dimensionality (“la maldición de la dimensionalidad”).

• Todos ellos dependen fuertemente de la elección de un “parámetro de suavizado” que introduce un considerable grade de arbitrariedad en la estimación. En los últimos años se ha avanzado mucho en la obtención de procedimientos para la asignación “objetiva” de estos smoothing parameter, pero, en general, el problema aún no está resuelto de una forma que pueda considerarse como universalmente aceptada.

• Su motivación teórica es, casi siempre, asintótica. Esto significa que los resultados matemáticos que avalan estos procedimientos están generalmente relacionados con su comportamiento cuando n tiende al infinito. Por contraste, en la Estadística clásica hay algunos resultados importantes de optimalidad válidos para un tamaño muestral fijo.

• Relacionado con el punto anterior está el hecho de que la Estadística no paramétrica presenta muchas más dificultades para construir intervalos de confianza o realizar contraste de hipótesis, si bien las llamadas técnicas de remuestreo (bootstrap) son muy útiles para desarrollar este tipo de inferencias, actuando en combinación los métodos no paramétricos.

6. Sobre la popularidad de la estadística no paramétrica: programas informáticos disponibles
La estimación no paramétrica de funciones se hará realmente popular solamente cuando consiga ser de “dominio público” entre los usuarios de la Estadística. Esto está empezando a ocurrir en los últimos años pero, para convertirse en una tendencia consolidada, es necesario que la estimación no paramétrica de la densidad y de la regresión (y sus métodos asociados) se incorporen plenamente al software estadístico comercial. En la actualidad, esta condición no se cumple plenamente para los programas estadísticos más populares, pero ya hay accesibles diferentes “paquetes de software” (algunos, incluso, de distribución gratuita) que permiten usar de manera cómoda y sencilla los principales métodos no paramétricos.

Sin ninguna pretensión de exhaustividad, se podrían citar los siguientes:

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IV. ESTADÍSTICA CON DATOS FUNCIONALES
Del mismo modo que en la sección anterior nos hemos ocupado de los problemas estadísticos en los que el “parámetro” a estimar es una función, en esta sección comentaremos brevemente las situaciones en que los propios datos disponibles son funciones.

El seguimiento de procesos tecnológicos o industriales, el control de las condiciones atmosféricas, la observación del “mercado continuo” en la Bolsa, etcétera, proporcionan observaciones aleatorias que pueden considerarse como funciones.

Naturalmente este punto de vista “funcional” requiere un cierto proceso de abstracción y de modelización porque, en realidad, las observaciones se obtienen casi siempre en versión “discretizada”. Sin embargo, este es un caso en el que claramente, un pequeño nivel de sofisticación matemática conduce a un enfoque mucho más sencillo y más natural. Por ejemplo, si se observa la evolución de la temperatura de veinte sistemas análogos y para cada uno de ellos se dispone de 1440 mediciones de temperatura tomadas a intervalos de un minuto, resulta mucho más natural “interpolar” las 1440 mediciones obtenidas en cada sistema para definir con ellas una función continua, y considerar así que disponemos de una muestra de 20 funciones, que manejar nuestra información muestral como un conjunto de 20 vectores de dimensión 1440. Esta situación no es tan rara en matemáticas, donde con frecuencia “lo continuo” es más sencillo de manejar que “lo discreto”. Además, hay razones técnicas que surgen muy claramente, por ejemplo, en la teoría de la regresión, que desaconsejan el uso de vectores de dimensión muy alta con componentes altamente correlacionadas.

Naturalmente, cuando las funciones entran en juego, también surge de inmediato la necesidad de utilizar algunas herramientas de Análisis Matemático (por ejemplo, la teoría de operadores).

En el resto de esta sección ofreceremos una breve panorámica parcial de las aplicaciones y el ambiente matemático en el que se desenvuelve este nuevo campo de la Estadística. El libro de Ramsay y Silverman proporciona una interesante perspectiva de este tema, con una orientación más aplicada que teórica.

1. Regresión con datos funcionales

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2. Otras tendencias en el análisis de datos funcionales
La utilización de datos funcionales sugiere algunos problemas interesantes, de planteamiento muy sencillo y natural, que constituyen líneas de investigación actuales aún no completamente cerradas:
• “Ordenación” de los datos”: Dada una muestra de funciones obtenidas por la observación de un cierto fenómeno en tiempo continuo, ¿qué criterios razonables pueden usarse para decidir cuáles son las “observaciones extremas” (outliers) que están más lejanas del “núcleo central” de los datos?¿Cuál es la función “más interior” de la muestra?.

Comparación de medias en diferentes poblaciones (“análisis de la varianza funcional”): Supongamos, por ejemplo, que se miden “on line” (en tiempo continuo) los consumos eléctricos en n domicilios particulares elegidos al azar. Supongamos que este experimento se repite de manera independiente en 4 barrios de una gran ciudad. Se obtienen, por tanto, 4 muestras de n funciones cada una de ellas. Puede preguntarse: ¿Hay suficiente evidencia estadística para afirmar que las “funciones medias de consumo” son diferentes en los 4 barrios?.

Métodos numéricos para el tratamiento de datos funcionales: El tratamiento computacional efectivo de funciones requiere generalmente algún proceso de aproximación numérica que involucra un cierto grado de discretización. En este sentido, puede decirse que el cálculo numérico es un auxiliar indispensable para las técnicas estadísticas con datos funcionales. En particular, las técnicas de ondículas, las aproximaciones de Fourier y la solución numérica de ecuaciones desempeñan un importante papel aquí.

Fuente:
http://www.google.com.ni/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&ved=0ahUKEwifm_3qm8DRAhVBKiYKHb-PABUQFggfMAE&url=http%3A%2F%2Fwww.mat.ucm.es%2F~rrdelrio%2Fdocumentos%2Facuevas.pdf&usg=AFQjCNHr9oUAqqOrpvje9MxI4eHNdYtDTg&bvm=bv.144224172,d.eWE

Razones Financieras del Sector Asegurador

El objetivo de esta publicación consiste en proporcionar una visión general acerca de las razones financieras y de productividad más utilizadas para el sector asegurador, así como su interpretación, composición y aplicación.

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
II. ANÁLISIS FINANCIERO
1) Razones financieras
2) Utilidad de las razones aplicadas al Análisis Financiero
3) Limitaciones de las razones
III. Estados financieros
1) Balance General
2) Estado de Resultados
IV. CLASIFICACIÓN DE RAZONES FINANCIERAS
1) Liquidez
2) Solvencia y Apalancamiento
3) Suficiencia de la prima (Estructura de costos)
4) Reaseguro
5) Rentabilidad
6) Eficiencia
7) Crecimiento y Participación
8) Productividad
V. CONCLUSIONES


I. INTRODUCCIÓN
El desarrollo de la actividad que realiza la empresa es objeto de análisis para diversos agentes económicos que presentan una variedad de intereses acerca de la situación financiera y el desempeño de la misma, tales como accionistas, acreedores, autoridades u otras organizaciones interesadas en ella. Asimismo, las condiciones internas del ámbito de trabajo constituyen un elemento importante tanto para la propia empresa en términos de productividad, como para el desarrollo y la motivación de los empleados.

En la mayoría de las ocasiones, la información más utilizada para realizar dichos análisis se basa en las cifras que presenta la compañía en sus Estados Financieros. El análisis financiero es el estudio efectuado con estas cifras y consiste en evaluar e interpretar las interrelaciones que existen entre los distintos números que arrojan los Estados Financieros de una empresa (Balance General y Estado de Resultados), con el fin de obtener una visión más completa acerca de su situación financiera. Por otra parte, el estudio de las condiciones internas del ámbito laboral y de su repercusión con la productividad de la compañía, se enfoca a la información relacionada a elementos que forman parte de los métodos, capacitación, motivación y evaluación del trabajo de los empleados.

Una de las herramientas que se utilizan para realizar este análisis son las razones financieras y de productividad, que consisten en relaciones entre dos o más cantidades expresadas generalmente por medio de una proporción. Aún cuando existen una infinidad de proporciones que se pueden construir con los valores en estudio, únicamente presentarán un resultado significativo las que sean integradas por cantidades en las cuales existan relaciones de dependencia.

II. ANÁLISIS FINANCIERO
La situación financiera de una empresa es uno de los asuntos de mayor importancia para evaluar su desempeño. La información contenida dentro de los Estados Financieros es empleada tanto para el establecimiento de políticas de control y planeación como para la toma de decisiones a nivel estratégico. Sin embargo, las cifras observadas a simple vista pueden conducir a conclusiones erróneas. Existen ocasiones en que la empresa presenta problemas de liquidez, aún cuanto obtiene en el ejercicio una utilidad neta considerable. Con el propósito de evitar interpretaciones inadecuadas, es necesario realizar un análisis con mayor profundidad sobre la información financiera de una empresa.

El análisis financiero consiste en el estudio de cada una de las cifras del Balance General y del Estado de Resultados y la interrelación que existe entre ellas.

1) Razones financieras

Matemáticamente se llama razón a la relación que existe entre dos cantidades de la misma especie. El objetivo fundamental del análisis a través de la aplicación de las razones es la interpretación de las relaciones numéricas que existen entre los diversos valores que figuran en los Estados Financieros.


2) Utilidad de las razones aplicadas al Análisis Financiero:
El análisis con base en razones puede ser utilizados para trazar la historia de una empresa, evaluar su situación presente, determinar probabilidades o incluso para establecer tendencias. Asimismo, la información que se desprende de este análisis es utilizada tanto por la parte interna de la empresa como por agentes externos a ella. Algunos de los posibles beneficios que aporta la aplicación de razones financieras para los diversos grupos relacionados a la actividad de la empresa son los siguientes:

– Facilitar la toma de decisiones por parte de la Dirección de la empresa, referentes a la determinación de objetivos, planteamiento de políticas de supervisión y control, instrumentación de medidas dirigidas hacia el mejoramiento de la productividad de los empleados e incluso al estudio sobre la viabilidad de planes de financiamiento.

– Proporcionar información a los accionistas sobre la estructura y composición del capital de la empresa, así como la rentabilidad de ésta.

– Suministrar a los acreedores e instituciones de crédito, elementos de análisis para el estudio de liquidez y solvencia de la empresa.

– Presentar información financiera aplicable al control y supervisión por parte de autoridades gubernamentales.

– Proveer a las organizaciones encargadas de realizar estadísticas, datos y cifras sobre la estructura de la compañía y del sector.

3) Limitaciones de las razones
Aún cuando el análisis financiero basado en el uso de razones resulta ser una herramienta auxiliar que permite observar el comportamiento de las operaciones de una empresa y su condición financiera, se deben tomar en cuenta ciertas limitaciones inherentes a su aplicación e interpretación.

Cuando se analiza el desempeño de una empresa a través de razones financieras, a lo largo de un cierto período, se tienen que considerar ciertos eventos económicos tales como la inflación o variables exógenas que afecten al desarrollo de la industria. Asimismo, cuando se realiza una comparación entre las cifras presentadas por la empresa y la industria, se debe confirmar que la contabilización sea homogénea. De igual manera, se presentan dificultades en la interpretación de las razones al tratar de establecer criterios generales para su evaluación, debido a que en ocasiones, un resultado puede ser ambiguo dependiendo de la actividad a la que se dedique la empresa.

El estudio con base en razones es una parte fundamental del análisis financiero de una empresa, siempre y cuando el analista que lo realice tome en consideración las limitaciones anteriormente señaladas y lo complemente con otro tipo de estudio como podría ser una de tipo estadístico.

III.ESTADOS FINANCIEROS
Los Estados Financieros se pueden definir como resúmenes esquemáticos que incluyen cifras, rubros y clasificaciones que reflejan la operación de una empresa en un período determinado. Los Estados Financieros más comunes para la elaboración de razones financieras son el Balance general y el Estado de Resultados. A continuación se presenta una breve descripción de dichos estados de manera genérica y se compara con los rubros correspondientes las operaciones de una aseguradora.

1) Balance General
Este estado muestra la naturaleza de los recursos económicos de la empresa, así como los derechos de los acreedores y la participación de los accionistas en el capital. Se clasifica en tres partes:

Activo: Refleja los recursos de los cuales dispone la empresa para la realización de su actividad así como para el cumplimiento de sus obligaciones.
Pasivo: Muestra la totalidad de las obligaciones contratadas por la empresa a terceros.
Capital: Indica la inversión de los accionistas en la empresa reflejada en el patrimonio.

Para el sector asegurador, el Balance opera como en todas las empresas salvo que su terminología es muy específica. Sin embargo, cabe mencionar que una de las principales diferencias de la industria aseguradora con respecto a las demás industrias consiste en el que pasivo apalanca la operación. Con el fin de facilitar la interpretación para la industria aseguradora, a continuación de muestran las cuentas de esta industria a partir de la clasificación genérica del Balance General.

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2) Estado de Resultados:
El Estado de Resultados proporciona información acerca de la utilidad o pérdida obtenida por la empresa durante un período determinado, que por lo general es un año. La utilidad es deducida a partir de una síntesis de los ingresos y costos de la operación a la cual se dedica la compañía. A continuación se presenta la comparación del Estado de Resultados general con el del sector asegurador:

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IV. CLASIFICACIÓN DE RAZONES FINANCIERAS
Como ya se mencionó anteriormente, las razones aplicadas al análisis financiero pueden ser utilizadas por diversos agentes relacionados con la empresa en estudio. De esta manera, los resultados que se obtienen al interpretar las razones pueden obedecer a distintos propósitos, por lo que es necesario construir una clasificación de acuerdo a las distintas áreas de interés. La clasificación que por lo general se realiza para la industria aseguradora es la siguiente:

– Liquidez
– Solvencia y Apalancamiento
– Suficiencia de la prima (Estructura de costos)
– Reaseguro
– Rentabilidad
– Eficiencia
– Crecimiento y Participación
– Productividad

1) Liquidez:
Las razones de liquidez muestran en qué medida una empresa está en situación de pagar sus deudas de forma sincronizada con los respectivos vencimientos, dado los medios de que dispone. Para efectos del sector asegurador, las razones de liquidez se integran por la parte de los activos que pueden ser disponibles de inmediato y la parte de los pasivos constituida por obligaciones exigibles a corto plazo.

Estas razones se refieren al monto y a la composición del pasivo circulante, así como a su relación con el activo circulante, que es la fuente de recursos con que se presume cuenta la empresa para hacer frente a las obligaciones contraídas. Asimismo, estas razones son también llamadas indicadores de solvencia inmediata puesto que se remiten a la cantidad de activo e inversiones convertibles, que se caracterizan por una baja exposición a fluctuaciones en el mercado y que se utilizan para estimar la habilidad de la compañía para satisfacer sus pasivos sin necesidad de endeudarse o vender inversiones de largo plazo.

Un alto grado de liquidez permite al asegurador enfrentar obligaciones inesperadas con efectivo sin necesidad de deshacerse de activos o inversiones finas. Sin embargo, un alto grado de liquidez debe analizarse con cuidado, puesto que puede implicar que la empresa cuenta con demasiados medio económicos disponibles a corto plazo, desaprovechando entones recursos que se podrían invertir y producir mayores rendimientos. El nivel de liquidez adecuando debe seleccionarse conforme a la planeación financiera y políticas de inversión de cada empresa, siempre y cuando éstos se establezcan de acuerdo al Régimen de Inversión y las Reglas de Liquidez de las Reservas que señalen las leyes correspondientes.

Los indicadores más comunes sobre liquidez son:

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2) Solvencia y Apalancamiento:
Las razones de solvencia expresan la capacidad de la empresa para pagar todas sus deudas, mientras que las de apalancamiento permiten medir la exposición del capital a las operaciones y prácticas financieras de la empresa. La diferencia que existe entre liquidez y solvencia radica en que esta última toma en consideración las obligaciones y los recursos de la empresa tanto de corto como de largo plazo, es decir, cualquier tipo de obligación o inversión sin tomar en cuenta su grado de sustitución por efectivo. Una empresa fuertemente apalancada puede tener un gran retorno de capital, pero puede estar expuesta a una gran inestabilidad por el riesgo que implican tanto la naturaleza de la exigibilidad y composición de los pasivos como el tipo de instrumentos en donde éstos se encuentren invertidos. Un nivel conservador de apalancamiento permite al asegurador resistir de una mejor manera a los cambios adversos en la emisión o en las condiciones económicas.

La solvencia de una empresa está íntimamente relacionada con el apalancamiento, en cuanto a que a mayor deuda que presente una empresa existe mayor probabilidad de ocurrencia de la insolvencia. Considerando que los recursos de una aseguradora tienen dos orígenes, uno es el de los accionista y otro el de los asegurados (Reservas Técnicas), es conveniente determinar la proporción de capital propio y ajeno que opera en la empresa.

A continuación se presentan las razones de solvencia y apalancamientos más utilizadas:

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3) Suficiencia de la prima (Estructura de costos):
Las razones financieras referentes a la composición de los costos proporcionan información útil para el estudio de la suficiencia de la prima. Se entiende que la prima es suficiente en cuanto a que el ingreso obtenido por primas cubre los costos de adquisición, de siniestralidad y de operación. Existen ocasiones dn donde la prima es insuficiente para cubrir los costos y puede ocasionar que los productos financieros sean los que respalden la actividad de la empresa provocando así demasiada sensibilidad a cambios de tasas de interés o cambios análogos relacionados con la valuación de inversiones. Por lo tanto, resulta necesario analizar la proporción de las primas que se destina a cubrir los respectivos costos, con la finalidad de evaluar las políticas de planeación y control para fundamentar de la mejor manera la toma de decisiones.

A continuación los principales indicadores:

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4) Reaseguro:
El reaseguro juega un papel muy importante en la dispersión del riesgo al que se enfrenta la empresa. Su importancia radica en que es un mecanismo que ofrece a las empresas aseguradoras la posibilidad de cobertura y dispersión de riesgos. Las razones más frecuentemente utilizadas para medir las políticas de reaseguro son:

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5) Rentabilidad:
Uno de los principales objetivos de las empresas es la obtención de utilidades; mientras mayores sean éstas en relación al capital invertido y a las ventas, mayor será la rentabilidad del negocio. El grupo de razones de rentabilidad muestra los efectos combinados del desarrollo general de la Dirección de la empresa, como pueden ser las políticas de inversión, nivel de liquidez, estrategias de apalancamiento, o estructura de costos, elementos reflejados tanto en las utilidades obtenidas de la operación en el período respectivo como en las inversiones y aportaciones de los accionistas.

Las razones más utilizadas son:

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6) Eficiencia:
Las razones que se construyen para observar la situación de una empresa, referentes al pago y cobranza de primas, se denominan razones de rotación de cartera. Estos indicadores, al mismo tiempo que permiten conocer el grado de eficiencia en el cobro de las cuentas, sustentas la orientación y elaboración de programas de pagos. Las razones de rotación de cartera son:

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7) Crecimiento y Participación:
Resulta necesario complementar el análisis de la empresa comparando su situación con la del mercado y con la economía nacional. Es así como se puede evaluar a las compañías tanto interna como externamente y obtener una visión global de su desempeño. Algunas de las razones que más se utilizan son:

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8) Productividad:
La productividad se puede definir como la manera en que una empresa utiliza la misma o menor cantidad de recursos con el fin de aumentar su producción. Así pues, como se refiere a los resultados alcanzados en términos de cantidades físicas, también ese le llama eficiencia técnica. La eficiencia se refiere a la forma genérica del empleo, definido por la relación entre los recursos o insumos y el producto. En este sentido, la eficiencia económica se refiere a los resultados expresados en cantidades monetarias incluyendo la efectividad en el manejo de los recursos de la empresa.

La productividad dentro de una empresa tiene un significado relevante en cuanto a que a través de una combinación eficiente entre los recursos materiales y los recursos humanos dentro de la propia empresa se pueden obtener los objetivos principales de la misma. A continuación de presentan algunos indicadores generalmente utilizados en el sector asegurador:

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V. CONCLUSIONES
La importancia que reviste el desarrollo de la actividad que realiza la empresa fundamenta la necesidad de efectuar estudios sobre su situación financiera, con el objeto de satisfacer los diversos intereses que giran en torno a ella. En este contexto, el análisis financiero con base en razones se utiliza para evaluar e interpretar las interrelaciones que existen entre los distintos números de los Estados Financieros de una empresa con el fin de obtener una visión más completa de su situación financiera.

No obstante lo anterior, cabe recordar que aún cuando el análisis financiero con base en razones resulta ser una herramienta auxiliar que permite observar el comportamiento de las operaciones de una empresa y sus condición financiera, se debe tomar en cuenta las limitaciones inherentes en su aplicación e interpretación.

Fuente:
-García Ocampo, Denise. Comisión Nacional de Seguros y Fianzas- Serie Documentos de Trabajo. Razones Financieras del Sector Asegurador. Septiembre, 1993.

Margen de solvencia

Este post tiene el propósito de presentar criterios generales respecto al establecimiento y determinación del Margen de solvencia en las Instituciones aseguradoras.

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
II. DEFINICIONES GENERALES
1. Requerimiento Mínimo de Capital (RMC)
2. Cobertura del Requerimiento Mínimo de Capital (CRMC)
3. Margen de solvencia
III. CLASIFICACIÓN DE RIESGOS
1. Riesgos técnicos.
2. Riesgos de Inversión.
3. Riesgos no técnicos.
IV. REQUERIMIENTOS DE CAPITAL
1. Modelos de capitalización
2. Criterio general para el Requerimiento Mínimo de Capital
2.1 Requerimiento para los seguros de no vida:
2.2 Requerimiento para los seguros de vida:
2.3 Requerimiento para los riesgos de inversión:
V. COBERTURA DEL REQUERIMIENTO MÍNIMO DE CAPITAL
1. Cobertura con requisitos sobre el capital:
2. Cobertura con requisitos sobre el activo
3. Criterio general para la cobertura


I. INTRODUCCIÓN
Dentro de los instrumentos legales de salvaguardia de la solvencia de las empresas de seguro, junto a otros tales como las reservas técnicas, el control de activos e inversiones, de tarifas y bases técnicas, etc., aparece con fuerza propia el denominado capital regulatorio, conocido en el sector asegurador con el nombre de margen de solvencia.

Este elemento, complementario del capital económico, se refiere a los fondos mínimos que permiten a la entidad dar estabilidad a su actividad aseguradora.

La solvencia, de manera general, se refiere a la capacidad financiera de una empresa para hacer frente a sus obligaciones en tiempo y forma y puede conceptuarse como la suficiencia de los activos sobre los pasivos consumidos.

Es tradicional en el mundo académico aproximarse al concepto de solvencia distinguiendo entre estos dos conceptos: solvencia estática y solvencia dinámica.

Se entiende por solvencia estática a la capacidad del asegurador para hacer frente a los compromisos adquiridos como consecuencia de su actividad aseguradora y se plasma a través de las reservas o provisiones técnicas.

Por el contrario, con la solvencia dinámica se pretende expresar la capacidad del asegurador para cumplir los compromisos que pudieran aparecer como consecuencia de su actividad futura.

La solvencia estática contempla la capacidad del asegurador en un momento dado para hacer frente a las indemnizaciones, contraprestaciones de las primas cobradas. Dicho precio representa el valor medio de la siniestralidad, y en tanto no se aparte de dicho valor medio, el asegurador, prescindiendo de otras circunstancias como pudieran ser los gastos de administración o la política de reaseguro, debe contar, en principio, con disponibilidades suficientes para hacer frente a la siniestralidad. Sin embargo, el importe de la siniestralidad puede experimentar fluctuaciones alrededor de su valor medio, que debe coincidir con la prima de riesgo, y por ello surge el segundo aspecto, el dinámico.

Efectivamente, la suficiencia de las primas para hacer frente a la siniestralidad es objeto de estudio de la llamada Teoría del Riesgo; supone que la prima de riesgo representa el valor medio de la siniestralidad y ésta es la previsión que en la práctica debe controlarse, ya que si las primas son insuficientes se produciría un endeudamiento progresivo. Aún suponiendo que las primas estén bien calculadas y sean suficientes, la siniestralidad real es contingente y variable dado su carácter aleatorio, pero debiendo oscilar siempre alrededor de su valor medio. Este riesgo de fluctuación justifica la necesidad de exigir al empresario de seguros una solvencia adicional a las reservas técnicas.


II. DEFINICIONES GENERALES

1. Requerimiento Mínimo de Capital (RMC)
Debido a la naturaleza de los riesgos, en una institución de seguros no es posible predecir totalmente la experiencia en siniestralidad, aún con el empleo adecuado y eficiente de técnicas actuariales y estadísticas. No obstante, aunque una prima de riesgo sea calculada con los parámetros más conservadores, ésta puede ser insuficiente debido a las desviaciones sobre los valores esperados.

Para absorber las posibles desviaciones, las autoridades en el mundo han establecido la necesidad de requerir a las aseguradoras una determinada cantidad de recursos adicionales, lo que constituye el “Requerimiento Mínimo de Capital”, referido también como Capital o Fondo Mínimo de Garantía.

En este contexto, se puede definir al RMC como el nivel o monto mínimo de recursos patrimoniales que las aseguradoras deben mantener para responder a las variaciones adversas por lo que respecta a la totalidad de sus obligaciones y responsabilidades asumidas.

2. Cobertura del Requerimiento Mínimo de Capital (CRMC)
Se refiere a la cantidad de recursos patrimoniales con los que la aseguradora realmente cuenta para cubrir el requerimiento mínimo de capital. Si la autoridad supervisora enfoca el análisis de esta cobertura a través de los conceptos de capital, generalmente se le denomina “capital o fondo de garantí”. Por otra parte, en caso de que la autoridad supervise la cobertura a través de los activos que respaldan al requerimiento, se refiere como “activos afectos al requerimiento mínimo de capital”.

3. Margen de solvencia
Cuando una aseguradora cuenta con un nivel de recursos (CRMC) por lo menos mayor al nivel mínimo requerido (RMC) se considera que mantiene un margen de solvencia. Si los recursos caen por debajo del nivel requerido de capital la autoridad supervisora podrá contar con el tiempo suficiente para determinar las medidas necesarias que recuperen la estabilidad de la situación financiera de la institución.

III. CLASIFICACIÓN DE RIESGOS
Existen diversas clasificaciones de los riesgos a los que generalmente se encuentran expuestas las aseguradoras. A continuación se indica la clasificación establecida por la Unión Europea, en donde los riesgos se dividen en tres grandes rubros:

• Riesgos técnicos
• Riesgos de inversión
• Riesgos no técnicos

Esta clasificación puede presentar algunos traslapes, ya que ciertos riesgos no pueden ser considerados como independientes. La siguiente tabla muestra los riesgos individuales que conformen a los tres rubros anteriores:

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A continuación el listado de los distintos tipos de riesgos:

1. Riesgos técnicos.
Riesgo de desviación: Se refiere a las desviaciones estadísticas de los riesgos, tales como cambios en la mortalidad, morbilidad, mejoras en la esperanza de vida, criminalidad, incremento de precios y salarios, caída de tasas de interés, etc.
Riesgo de prima insuficiente: Representa el riesgo de que las primas cobradas resulten ser muy bajas. Este tipo de riesgo puede presentar traslapes, ya que puede clasificarse como riesgo de desviación cuando la prima es insuficiente a pesar de haber realizado una valuación cuidadosa y responsable con toda la información disponible.
Riesgo de valuación de reservas técnicas: Se presenta cuando existe una incorrecta valuación de los riesgos, y por lo tanto las reservas técnicas son insuficientes para cubrir las obligaciones derivadas de los contratos de seguros.
Riesgo de reaseguro: Es el riesgo de quiebra o insolvencia de los reaseguradores y la mala calidad de los mismos. También puede clasificarse dentro de los no técnicos.
Riesgo de los gastos de operación: Se refiere al riesgo de que los gastos de operación incluidos en la prima de tarifa sea insuficiente para cubrirlos en el futuro.
Riesgo de acumulación o catastrófico: Se trata del riesgo existente de la acumulación de siniestros causados por un solo evento (terremoto, tormenta, etc.).
Riesgo de liquidación: Se refiere al riesgo de que los fondos o capital existente de la aseguradora no sean suficientes para cumplir con todas sus obligaciones, en cuyo caso debería salir del negocio y terminar los contratos existentes de seguros.

2. Riesgos de Inversión.
Riesgo de depreciación: Es el riesgo de la pérdida de valor de una inversión debido a cambios en los mercados de capitales, en el tipo de cambio e incumplimiento derivado de la quiebra de los acreedores.
Riesgo de liquidez: Se refiere al riesgo de que las inversiones no puedan liquidarse en el momento adecuado, causando que la aseguradora sea incapaz de cumplir con el vencimiento de sus obligaciones financieras.
Riesgo de descalce o reinversión: Se presenta cuando los activos de una institución de seguros, en términos del plazo y tasa de interés, no cubren en los mismos términos a las reservas técnicas.
Riesgo de mercado: Es el riesgo que corre la situación financiera de una aseguradora como resultado de movimientos adversos en los precios de mercado de los valores de los activos que componen el portafolio de una aseguradora, independientemente de la naturaleza de sus pasivos.
Riesgo de crédito: Se presenta cuando la contraparte de una operación financiera no cumple con la obligación que tiene con la aseguradora.
Riesgo de valuación de inversiones: Se refiere al riesgo de que una inversión sea valuada de manera incorrecta.
Riesgo relacionado con el uso de instrumentos financieros derivados: El uso de derivados también se encuentra sujeto a los riesgos de mercado, crédito y liquidez.

3. Riesgos no técnicos.
Riesgo de gestión: Se refiere a los riesgos a los que una aseguradora se encuentra expuesta por la calidad, competencia e intenciones de sus administradores.
Riesgo relacionado con las garantías a favor de terceros: Se trata del riesgo de que la capacidad económica de una aseguradora se vea afectada en caso de que no puedan liquidarse las garantías aportadas por terceros.
Riesgo de cuentas a cargo de terceros: Es el riesgo de que terceras partes externas a la institución de seguros no cumplan sus obligaciones, ya sea bajo el esquema de reaseguro, coaseguro o contratos de intermediación.

IV. REQUERIMIENTOS DE CAPITAL
Generalmente las autoridades supervisoras cuentan con diferentes medidas para prevenir y disminuir los riesgos mencionados en el apartado anterior, sin embargo, no es posible eliminarlos completamente. En este sentido, resulta necesario para las autoridades establecer reglas para determinar un margen de solvencia, cuyo objetivo consista en ofrecer un mecanismo adicional de protección y permita a contar con herramienta de alerta oportuna.

Asimismo, es importante resaltar que a través del establecimiento de criterios generales de solvencia la autoridad supervisora cuenta con estándares más objetivos y uniformes para realizar la comparación entre diferentes instituciones de seguros, tanto en el ámbito local como internacional.

1. Modelos de capitalización
Todo modelo matemático que pretenda establecer criterios generales de capitalización identifica claramente los factores de riesgo y su influencia en la solidez financieras de la institución de seguros. Algunos modelos se enfocan principalmente en los factores de riesgo relacionados con las fluctuaciones de los pasivos, mientras que otros aplican mayor énfasis sobre los riesgos de los activos. Asimismo, ciertos modelos suponen aditividad de los diferentes riesgos individuales, mientras que otros suponen correlación entre los riesgos.

Debido a que el modelo de solvencia de la Unión Europea ha comprobado ser robusto en el tiempo, los criterios generales que a continuación se muestran están fundamentados en este modelo, sin embargo, se sugieren algunas medidas adicionales fundamentadas en el entorno económico propio de Latinoamérica.

2. Criterio general para el Requerimiento Mínimo de Capital
Tomando en consideración que el Requerimiento Mínimo de Capital (RMC) es el monto mínimo de recursos patrimoniales que las instituciones de seguros deben mantener para respaldar las desviaciones extraordinarias en la siniestralidad, la exposición a quebrantos por insolvencia de reaseguradores y la exposición a las fluctuaciones adversas en el valor de los activos que respaldan a las obligaciones contraídas con los asegurados, se recomienda que el criterio general incluya, por lo menos, los siguientes tipos de riesgo:

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Es importante señalar que la determinación del RMC es un cálculo extracontable que no se refleja en los estados financieros de la aseguradora. Este requerimiento se refiere conceptualmente a un nivel mínimo de recursos patrimoniales que debe ser suficiente para hacer frente a las desviaciones mencionadas anteriormente. Para su determinación se utilizan generalmente series históricas que reflejen la tendencia de la siniestralidad, coeficientes de desviación de la misma, así como otros elementos indicativos de las variaciones en los riesgos asumidos. Respecto a los conceptos contables utilizados en la determinación del RMC se considera conveniente que éstos hayan sido previamente corregidos de los efectos inflacionarios.

2.1 Requerimiento para los seguros de no vida:
a) Criterio general:
Para este tipo de seguros se recomienda que el requerimiento de capital (k1) se determine como la cantidad que resulte mayor de aplicar dos criterios: base primas (k1(p)) y base siniestros (k1(s)).

K1= Max((k1(p)), (k1(s)))

El criterio base primas considera la cifra neta de recaudación de las primas emitidas de la institución durante un período (Pei), multiplicada por el porcentaje de retención de la institución (%Reti), y se le aplica un factor de desviación de las primas del mercado (FDP).

k1(p) = Pei *%Reti *FDP

El criterio base siniestros considera los siniestros ocurridos de la institución durante el mismo período (Sni) actualizados por la inflación y multiplicados por el porcentaje de retención de la institución (%Reti), y se le aplica un factor de desviación de siniestros del mercado (FDs).

k1(s) = Sni *%Reti *FDs

Al elegir la cantidad que resulte mayor de ambas, el criterio busca garantizar el tratamiento estrictamente equitativo de todas las instituciones de seguros, de acuerdo con su experiencia siniestral, sin importar sus políticas y criterios de tarificación. De esta manera, si la selección de riesgos no es correcta o la tarificación no se fundamenta en bases técnicas adecuadas, prevalecerá el criterio base siniestros. En este sentido, una institución que realice su cálculo a través de este criterio verá agravado su requerimiento de capital en relación con otra de idéntica recaudación de primas, pero con una selección más cuidadosa en su cartera y/o con una tarificación más conservadora de sus riesgos.

b) Consideraciones especiales
• Requerimiento adicional por prácticas de fronting
Adicionalmente, y con objeto de que las aseguradoras operen como tales y que a través de un incremento en el requerimiento de capital se eviten las prácticas de “fronting”, así como para cubrir parte del riesgo de crecimiento, se recomienda que el porcentaje de retención de la institución (%Reti) sea por lo menos igual o mayor al del mercado.

%Reti >=%Retm

Otra opción que podría adoptar la autoridad sería la de establecer retenciones mínimas con el propósito de fortalecer la constitución de un mercado robusto en el caso de mercados con altos niveles de cesión. Sin embargo, esta práctica implica un cierto grado de complejidad relacionado al establecimiento de ese nivel técnico de retención mínima.

• Requerimiento adicional por calidad del reaseguro
Finalmente, debido a que la calidad del reaseguro tiene un impacto fundamental sobre la solvencia de una aseguradora, se recomienda que ésta sea considerada dentro de los requerimientos de capital. De esta forma los riesgos que la institución haya cedido a reaseguradores de mala calidad se considerarán como retenidos, y por lo tanto se recomienda que el requerimiento de capital sea incrementado en la misma proporción que los riesgos cedidos a reaseguradores de mala calidad (CReas) representen del total de riesgos retenidos de la institución (RRet).

K1= Max((k1(p)), (k1(s)))*[1+ (CReas/ RRet)]

c) Determinación de los factores de desviación
Los factores de desviación indican el grado de variación de las primas y siniestros que debe ser cubierto por el requerimiento de capital. En este sentido, deben reflejar las desviaciones entre los valores reales de primas y siniestros respecto de los promedios históricos. Por lo anterior, se recomienda que la metodología empleada para determinar los factores anteriores, generalmente expresados como porcentajes, se fundamente en modelos actuariales de funciones de distribución de probabilidad de pérdidas potenciales. En general, el factor aplicable al monto expuesto en cada tipo de riesgo se considera suficiente para que el requerimiento de capital cubra las pérdidas probables, con un 95% de confianza.

Los valores de los factores de desviación propios de cada país dependerán de la cantidad y calidad de los datos históricos de cada mercado, las funciones estadísticas que determinen la subdivisión de los factores entre las diferentes líneas de negocios, así como del nivel de confianza deseado por la autoridad.

2.2 Requerimiento para los seguros de vida:
a) Criterio general:
Para los seguros de vida se sugiere que el requerimiento de capital (k2) se determine como la cantidad que resulte de aplicar un porcentaje de desviación (%d) al monto total de la suma asegurada que se encuentre en riesgo (Mriesgo) multiplicada por el porcentaje propio de la institución (%Reti).

K2= %d * Mriesgo * %Reti

b) Consideraciones especiales
• Requerimiento adicional por prácticas de fronting
Al igual que en los seguros de no vida, y con objeto de que las aseguradoras operen como tales y que a través de un incremento en el requerimiento de capital se eviten las prácticas de “fronting”, así como para cubrir parte del riesgo de crecimiento, por lo que la autoridad debe establecer que el porcentaje de retención de la institución (%Reti) sea por lo menos igual o mayor al del mercado.

%Reti >=%Retm

• Requerimiento adicional por calidad del reaseguro
Asimismo, para reconocer la calidad del reaseguro en este tipo de seguros, también se recomienda que el requerimiento de capital sea incrementado en la misma proporción que los riesgos cedidos a reaseguradores de mala calidad (CReas) representen del total de riesgos retenidos de la institución (RRet).

K2= (%d * Mriesgo * %Reti )*[1+ (CReas/ RRet)]

c) Determinación de los factores de desviación
Al igual que en los seguros de no vida, el porcentaje de desviación indica el grado de variación de la siniestralidad de vida, lo que debe ser cubierto por el requerimiento de capital. También se recomienda que la metodología empleada para determinar este porcentaje se fundamente en modelos, y su valor dependerá de la cantidad y calidad de la información, así como del nivel de confianza deseado por la autoridad.

2.3 Requerimiento para los riesgos de inversión:
Los riesgos de inversión son un componente inevitable de las operaciones de los mercados de capitales, dinero y cambios. Los activos que mantienen las aseguradoras se encuentran expuestos a estos riesgos, por lo que resulta necesario que la autoridad establezca una normatividad específica sobre el régimen de inversión que especifique los activos admitidos en la cartera de inversión de las aseguradoras de acuerdo a requisitos de calidad, seguridad, rentabilidad y liquidez apropiadas. De esta forma, los riesgos de inversión pueden minimizarse a través del establecimiento de límites de inversión que procuren la diversificación de instrumentos y emisores admitidos. En este contexto, el objetivo principal de la autoridad consiste en determinar si estos riesgos son excesivos con relación a la situación financiera de la aseguradora o si estos no han sido identificados de una manera adecuada de tal forma que presenten prácticas peligrosas y poco sanas. Por lo anterior, los riesgos que pudieran afectar el valor de las inversiones de las aseguradoras deben ser considerados en el requerimiento de capital.

Se recomienda que el requerimiento de capital por las inversiones (k3) contemple los siguientes tres riesgos:
• Riesgo por falta de calce entre activos y reservas técnicas (kca)
• Riesgo de crédito (kcr)
• Riesgo de mercado (km)

k3= kca+ kcr+ km

a) Determinación del requerimiento por falta de calce:
En una aseguradora los activos que respaldan a las reservas técnicas deben encontrarse invertidos en valores e instrumentos que correspondan a la misma tasa de interés, tipo de moneda y plazo de vencimiento, ya que existen diferencias entre ellos, existe el riesgo de que la institución no cumpla con sus obligaciones de pago en los términos contractuales pactados previamente. De esta forma se sugiere que el requerimiento por falta de calce se encuentre formado por cuatro requerimientos individuales:

imagen-3

Donde:

kca= Requerimiento por falta de calce
kca1= Requerimiento por falta de calce general
kca2= Requerimiento por falta de calce en tasas de interés
kca3= Requerimiento por falta de calce en tipo de moneda
kca4= Requerimiento por falta de calce en vencimientos (Liquidez)

Los requerimientos podrán calcularse aplicando un porcentaje de riesgo específico a cada uno de los montos de los recursos que no se encuentren calzados, también definidos como faltantes.

Ki= %R * Monto del faltante

El porcentaje de riesgo (%R) será la cantidad de capital que la autoridad estime conveniente que la aseguradora mantenga para respaldar cada riesgo, y dependerá también de los criterios generales que la autoridad mantenga respecto a la inversión de las reservas técnicas.

b) Determinación del requerimiento por riesgo de crédito
El riesgo de crédito se refiere al riesgo de que un emisor o contraparte incumpla en una obligación hacia la aseguradora. Las autoridades supervisoras deben reconocer al riesgo de crédito como un riesgo de importancia que encaran las aseguradoras al llevar a cabo sus actividades de inversión en valores y derivados. Por lo anterior, se recomienda que el requerimiento de capital por riesgo de inversiones incluya provisiones para este tipo de posible incumplimiento por parte de terceros.

Tomando en cuenta los criterios de capitalización para instituciones bancarias establecidos por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea respecto al riesgo de crédito financiero, se sugiere que los activos financieros que respaldan a las reservas técnicas de las aseguradoras sean clasificados en atención al riesgo de crédito de los emisores, de acuerdo a los siguientes cuatro grupos:

• Valores respaldados por el gobierno
• Valores respaldados por instituciones financieras que se encuentran supervisadas por una autoridad gubernamental.
• Valores calificados por una agencia internacional, de acuerdo a los requisitos y calificaciones mínimas determinadas por la autoridad supervisora.
• Valores no comprendidos en las categorías anteriores.

La determinación del requerimiento por el riesgo de crédito financiero (kcr) puede hacerse aplicando a los saldos clasificados en los cuatro grupos anteriores un determinado porcentaje de riesgo, preferentemente asignando un 0% para los emisores de menor riesgo y considerando un máximo de 8% para homologarlo a las instituciones bancarias.

Kcr=%1 Activos1 + %2 Activos2 + %3 Activos3 + %4 Activos4

c) Determinación del requerimiento por riesgo de mercado
Las autoridades supervisoras deben considerar los riesgos asociados con la pérdida de valor de los activos y por lo tanto con la posibilidad de que sean inadecuados para cubrir las responsabilidades asumidas. En este sentido, es importante que dentro del requerimiento por inversiones se incluya al riesgo que representan los posibles movimientos adversos en las tasas o precios de mercado sobre los valores que mantienen las instituciones.

El método más utilizado para poder cuantificar los riesgos de mercado que asumen una institución es el cálculo del Valor en Riesgo (VaR), que es una medida que estima la pérdida máxima esperada que se presentaría en el valor del portafolio de inversión de la institución ante la simulación de cambios en los factores de riesgo, con cierto nivel de confianza en un período determinado.

El criterio de VaR tiene una aplicación relativamente reciente a nivel mundial, sin embargo, existe un reconocimiento creciente por parte de las autoridades supervisoras de los mercados financieros por incorporar este cálculo de los requerimientos regulatorios.

Se sugiere que el requerimiento por riesgos de mercado sea el resultado de aplicar un porcentaje de capitalización (%c) al valor en riesgo de la institución (VaRi), en el período de referencia.

Km= %c * VaRi

Para la aplicación de este requerimiento se recomienda que la autoridad determine previamente los criterios generales para la administración de riesgos financieros de las aseguradoras, que incluyan los principios con los que se realizara la valuación de los activos, la selección de los factores de riesgo y la metodología para llevar a cabo la simulación de escenarios.

V. COBERTURA DEL REQUERIMIENTO MÍNIMO DE CAPITAL
El RMC es el nivel de recursos que la aseguradora debe mantener para enfrentar el riesgo inherente de su actividad, mientras que la cobertura de este RMC se refiere al monto de recursos con los que la institución realmente cuenta para cubrir dicho requerimiento.

1. Cobertura con requisitos sobre el capital:
En la mayoría de los países el análisis de esta cobertura se realiza a través de los conceptos de capital. En este tipo de enfoques se considera que el RMC puede ser cubierto por el monto de capital “propio” de la institución, deduciendo a éste el monto que representan ciertos activos que no son “admisibles” por su naturaleza intangible o por no ser admitidos conforme la legislación aplicable.

CRMC= Capital Propio – Activos inadmisibles

En este enfoque, dentro de la CRMC se considera el capital pagado, reservas de capital, reservas de igualación, utilidades no distribuidas de en ejercicios anteriores, utilidades del ejercicio en curso, entre otros. A este monto se le resta el importe total que representan los activos inadmisibles como son los cargos y comisiones pagados por anticipado a agentes, anticipos a funcionarios o directores, etc.

2. Cobertura con requisitos sobre el activo
Un enfoque alternativo para analizar la CRMC se fundamenta en la teoría de que los mismos conceptos de capital se encuentran respaldados por determinados activos. Desde esta perspectiva, en lugar de deducir al capital propio los activos no admisibles se consideran los rubros de activo admisibles para cubrir al RMC, de acuerdo con requisitos establecidos claramente por la autoridad supervisora.

3. Criterio general para la cobertura
Debido a que a través de la CRMC con activos la autoridad puede mejorar los mecanismos para la supervisión de los riesgos financieros a los que se encuentran expuestos los recursos que respaldan al RMC, y puede establecer incentivos para que las instituciones adopten procedimientos de administración de riesgos, se recomienda adoptar este enfoque como criterio general. Bajo esta perspectiva, la supervisión de las inversiones que realizan las aseguradoras puede ser aplicada bajo tres posibles esquemas:

Enfoque conservador: El régimen de inversión de los activos que respaldan a las reservas técnicas se aplica por igual a los activos que respaldan al RMC y a otros pasivos, tomando como supuesto fundamental la universalidad de los activos.

Enfoque liberal: El régimen de inversión únicamente se aplica a los activos que respaldan a las reservas técnicas y no existen limitaciones para las inversiones que respaldan al RMC y a otros pasivos.

Enfoque intermedio: Los requisitos de los activos y los límites a la inversión de los activos que respaldan al RMC son más flexibles que los aplicables a las reservas técnicas, tomando como supuesto fundamental que se trata de los recursos que sirven para respaldar las desviaciones en las obligaciones asumidas.

Tomando en consideración lo anterior, los criterios generales que sirvan de base para identificar los activos que respaldan a la CRMC deberán incluir lo siguiente:

• Especificación de los activos en donde pueden estar invertidos los recurso que respaldan a la CRMC, y
• Especificación de los límites de inversión que deben respetarse para garantizar la disponibilidad de los recursos de la CRMC, en caso de presentarse las desviaciones extraordinarias.

3.1. Activos admisibles
Los activos que se considerarán como admisibles podrán ser todos aquellos permitidos para la inversión de las reservas técnicas, ya que si la autoridad los admite como respaldo de la obligación principal se infiere que los admitirá para las desviaciones de dichas obligaciones. Es importante señalar que estos activos que respaldan a la CRMC serán adicionales de aquellos que se destinen para la cobertura de las reservas técnicas de las aseguradoras. Adicionalmente se sugieren se consideren otros activos no permitidos para la inversión de las reservas técnicas siempre y cuando no se trate de aquéllos que a juicio de la autoridad involucren un alto nivel de riesgo, ya sea por ser incobrables o no realizables. En este sentido podrían considerarse el mobiliario y equipo, los préstamos y documentos por cobrar a cargo de terceros, etc.

3.2. Límites de inversión
Con objeto de propiciar una adecuada diversificación del portafolio de inversión de los activos afectos al RMC, y con ello reducir el riesgo de la insolvencia causada por variaciones adversas en el valor de tales activos, se recomienda que la autoridad determine límites de acuerdo a lo siguiente:

a) Límites de inversión por tipo de valores, títulos, bienes, créditos y otros activos, y
b) Límites por tipo de emisor o deudor, procurando en este rubro evitar la piramidación de capital entre las diferentes instituciones financieras que puedan formar parte de un mismo conglomerado financiero.

3.3. Margen e Índice de Solvencia
Cuando una aseguradora cuenta con la capacidad financiera para responder a variaciones adversas por lo que respecta a la totalidad de sus obligaciones y responsabilidades asumidas con los asegurados, es considerada solvente. En este sentido, la solvencia es la condición principal para que una aseguradora pueda ofrecer seguridad a los usuarios del seguro y público en general.

Debido a que la RMC es el nivel de recursos que la institución debe mantener para enfrentar el riesgo inherente de su actividad, y la CRMC es el monto de recursos con los que la institución realmente cuenta para cubrir dicho riesgo, el MS es el monto que resulta después de deducir a la CRMC el RMC:

MS= CRMC – RMC, sólo si es > 0

Asimismo, el MS puede ser expresado como “índice de solvencia”, interpretando el número de veces que la CRMC es mayor al RMC:

IS= CRMC/RMC, sólo si es > 1

Por el contrario, cuando el margen de solvencia adopta valores negativos o el índice es menor a la unidad, se entiende que existe un faltante en la CRMC y, en consecuencia, deben tomarse las acciones necesarias para requerir su adecuación, fijándose los plazos y condiciones para ello.

Finalmente, es importante señalar que no obstante que una institución presente un margen de solvencia igual a cero o un índice igual a uno, la autoridad deberá adoptar un nivel de solvencia adicional para enfrentar las desviaciones de corto plazo.

Algunas de las medidas que la autoridad supervisora puede aplicar en caso de insolvencia son:
• Aplicar sanciones sobre los montos de los faltantes y las irregularidades detectadas.
• Solicitar a la aseguradora un plan en donde se especifiquen las acciones que esta tomará para reconstituir el faltante en la CRMC.
• Limitar la promoción de nuevos productos o la emisión de primas.
• Restringir la disposición de ciertas inversiones.
• Cesión de cartera total o parcial.
• Intervenir a la empresa o incuso
• Revocar la autorización en caso de que la aseguradora no haya regularizado su situación luego de transcurridos los plazos máximos previstos en la legislación aplicable.

Es de mencionar que el resultado del margen de solvencia es una medida de alerta temprana, más no supone ser el elemento determinante en el análisis de la situación de una aseguradora, ni pretende sustituir el análisis de la constitución y cobertura de sus reservas técnicas. Más aún, a pesar de que no se presenten indicadores que muestren insuficiencia en la constitución y cobertura de las reservas técnicas y del margen de solvencia, una aseguradora puede estar en una situación financiera peligrosa debido a una mala tarificación, excesivos gastos de operación, cobertura de reaseguro insuficientes o incluso por inversiones poco rentables y poco dispersas.

Fuente:

-Asociación de Superintendentes de Seguros de América Latina – ASSAL. Criterios Generales de Solvencia-Margen de solvencia. Agosto de 1999.

-Melgarejo Armada, Joaquín. El margen de solvencia de las entidades aseguradoras en Iberoamérica. Fundación Mapfre Estudios. 2004.

Funciones o símbolos de conmutación

La presente publicación es con el objetivo de exponer el origen y la aplicación de los diferentes símbolos conmutativos usados por los actuarios.

ÍNDICE

I. TABLAS DE MORTALIDAD
1. Introducción
2. La interpretación determinista
3. Construcción de tablas de mortalidad
II. FACTOR DE ACTUALIZACIÓN ACTUARIAL
III. RENTAS VITALICIAS
1. Rentas constantes
2. Rentas variables
IV. SEGUROS PAGADEROS POR FALLECIMIENTO


I. TABLAS DE MORTALIDAD

1. Introducción
Es un hecho bien conocido que la probabilidad de que un individuo concreto fallezca en un determinado período depende de muchos factores, como por ejemplo su edad, sexo, estado de salud, factores genéticos y ambientales, etc. En efecto, es evidente que la mortalidad aumenta con la edad. También se sabe que la mortalidad femenina, a igualdad de los restantes factores, es inferior a la masculina.

Por otro lado, las estadísticas y censos relativos a una población suelen registrar las edades y el sexo de sus componentes, pero no su estado de saludad ni su posible exposición a factores de riesgo genéticos o ambientales. Además, si la población es suficientemente grande entonces el principal factor determinante de la mortalidad resulta ser la edad de los individuos. Por esta razón, hemos considerado únicamente la edad como factor determinante de la mortalidad. Llamaremos población homogénea a una población en la que se verifique la propiedad anterior.

Una tabla de mortalidad contiene los elementos básicos que permiten calcular las probabilidades de muerte y supervivencia en una población homogénea, a partir de las cuales se llevan a cabo los cálculos actuariales.

2. La interpretación determinista
Los principales valores que aparecen en una tabla de mortalidad son: qx, lx y dx , donde el primero resulta ser la probabilidad de que un individuo de edad x muera en el transcurso de un año, y los dos siguientes son, respectivamente, el número medio de individuos vivos a la edad x y el número medio de individuos que fallecen entre las edades x y x+1, de un colectivo inicial de l0 recién nacidos. Se trata, por tanto, de probabilidades y de esperanzas matemáticas asociadas con ciertas variables aleatorias. Por esta razón, la interpretación anterior (que es la correcta) se le suele denominar interpretación estocástica de la tabla de mortalidad.

Existe asimismo una forma alternativa y sencilla de interpretar una tabla de mortalidad, según la cual los valores de las lx coinciden exactamente con el número de individuos del colectivo inicial de l0 recién nacidos que alcanzan con vida las distintas edades. Según esta interpretación, dx sería el número exacto de individuos del colectivo inicial de l0  recién nacidos que fallecen entre las edades x y x+1. Asimismo qx se interpreta como la proporción de individuos del colectivo inicial de l0 recién nacidos que habiendo alcanzado con vida la edad x mueren antes de cumplir un año más. Observemos que las probabilidades y esperanzas matemáticas de la interpretación estocástica se han convertido en proporciones y valores exactos. Por esta razón se habla de la interpretación determinista (o clásica) de la tabla de mortalidad.

3. Construcción de tablas de mortalidad
En la práctica, casi todas las tablas de mortalidad se construyen estimando en primer lugar la columna de los tantos de mortalidad qx , y calculando posteriormente las demás. Como es natural, las probabilidades qx se estiman a partir de las frecuencias relativas de los mismos sucesos. Es necesario, por tanto, considerar para cada x un gran número de individuos de esa edad, y contabilizar cuántos de ellos mueren en el transcurso de un año. Los datos necesarios se pueden obtener del Censo y de las estadísticas de defunciones del Registro Civil.

Las estimaciones obtenidas de esta forma no suelen ser muy fiables, ya que los datos de partida pueden estar afectados por diversos tipos de errores. También pueden presentar picos o altibajos atribuibles exclusivamente al azar. Asimismo, tanto los censos como los registros de defunciones suelen sufrir sesgos en la declaración de la edad, ya que a menudo se observa que abundan más las edades terminadas en 0 ó 5 que las edades restantes. Por estas razones se procede, en una segunda fase, a suavizar los datos originales, es decir, a sustituir los valores brutos de los qx por nuevos valores que presenten un desarrollo más regular, sin altibajos y saltos injustificables.

Existen técnicas estadísticas específicas para suavizar series de datos, siendo quizás la más conocida la técnica de las medias móviles, sin embargo, los actuarios suelen preferir suavizar los valores brutos mediante el ajuste de alguna función matemática que resulte adecuada para representar la mortalidad. Lo más habitual es recurrir a la expresión de alguna fuerza de mortalidad teórica, y ajustar sus parámetros por el método de los mínimos cuadrados, es decir, de forma que se minimice la suma de los cuadrados de las desviaciones entre los valores brutos de los qx y los correspondientes valores ajustados. Para edades adultas es habitual considerar la ley de mortalidad de Makeham o alguna otra parecida pero con mayor número de parámetros.

En la práctica, los ajustes suelen llevarse a cabo por tramos de edad. Como mínimo es habitual distinguir tres tramos, uno para las edades infantiles, otro para las edades adultas y un tercero para las edades seniles.

Una vez que se dispone de los valores ajustados de los tantos de mortalidad qx se procede a calcular los demás elementos de la tabla.

Podemos decir entonces que la tabla de mortalidad es un registro estadístico de sobrevivientes de una determinada colectividad social, representada por una sucesión numérica de personas que, a una edad x de años enteros, se encuentran con vida. Es por consiguiente una serie cronológica que expresa la reducción progresiva de un grupo inicial de individuos de la misma edad por efecto de los fallecimientos.

La tabla está compuesta por columnas, unas con letras minúsculas y otras con mayúsculas.

Columnas con letras minúsculas

Variable “x”: Representa la edad alcanzada por los sobrevivientes. Generalmente comienza a la edad cero (0), recién nacidos o que no han cumplido un año de edad, y termina en una edad extrema de la tabla, a partir de la cual no hay sobrevivientes y se denota como omega(omega)

Función “ qx”: Es la probabilidad que tiene una persona de edad x de fallecer dentro del año, es decir, de no alcanzar la edad siguiente x+1.

Función “ px”: Indica la probabilidad que tiene una persona de edad x de vivir un año más, es decir, de alcanzar la edad siguiente x+1.

Función “ lx”: Indica el número de sobrevivientes a cada edad x. Generalmente, a la edad inicial, comienza por un número redondo, tal como 10 millones, 1 millón o 100 mil sobrevivientes, los cuales van reduciéndose año tras año, por efecto de muerte, hasta llegar a un número mínimo de sobrevivientes a la edad (omega-1), o sea, lomega-1 son los sobrevivientes que están destinados a fallecer a esa edad, es decir, de no alcanzar la edad omega.

Función “ dx ”: Indica el número de personas que fallecen a la edad x o el número de individuos de x años cumplidos que fallecen antes de alcanzar el siguiente aniversario.

Columnas con letras mayúsculas

Corresponden a los llamados símbolos de conmutación, es decir, a unas relaciones de artificios matemáticos que facilitan enormemente los cálculos actuariales. Estos símbolos no obedecen a nada conceptual, pero que combinados con factores financieros a una determinada tasa de interés anual conducen a obtener valores que ayudan a determinar fórmulas actuariales de fácil desarrollo y comprensión. En los siguientes acápites iremos abordando cada uno de éstos conmutativos.

Finalmente, cabe señalar que las tablas de mortalidad varían según las características y la cantidad de masa humana utilizada en la observación estadística y pueden ser: tablas de población general o de censos nacionales, tablas de asegurados, que son las usadas por las entidades de seguros, en la hipótesis de que todos o la mayor parte de los asegurados son personas seleccionadas, es decir, sometidas a exámenes médicos, cuando se trata de seguros para el caso de muerte. También hay tablas que separan a los asegurados por sexos, como también hay tablas especiales usadas sólo para el caso de vida como son los rentistas.

II. FACTOR DE ACTUALIZACIÓN ACTUARIAL
En este acápite abordaremos uno de los temas fundamentales de la matemática de los seguros de vida: la valoración actual de capitales futuros cuya cuantía y/o vencimiento dependen del acaecimiento de un suceso aleatorio, en este caso, la supervivencia de una persona.

Para realizar dichas valoraciones son necesarias bases técnicas que informen de la ley financiera y tipo de interés empleado y también de las probabilidades de los sucesos.

En cuanto a la ley financiera, emplearemos la de capitalización compuesta; el tipo de interés utilizado en los cálculos actuariales se denomina interés técnico, que no coincide necesariamente con el tipo de interés de mercado y es la rentabilidad que el segurador garantiza en sus operaciones de seguro; por último, las tablas de mortalidad nos proporcionarán las citadas probabilidades.

Supongamos que una persona de edad x recibirá un capital unitario si sobrevive dentro de n años, es decir, si alcanza la edad x+n. La prima neta única que debería pagar sería:

dotal-puro-1

dotal-puro-2

La fórmula anterior es lo que se conoce como factor de actualización actuarial o factor demográfico financiero, el que naturalmente es menor que el factor de actualización financiero puro vn, precisamente por el riesgo de que al fallecer antes no recibiría el capital esperado. Se interpreta también como la prima neta única de un seguro dotal puro (capital diferido) que tendría que pagar una persona de edad x para recibir una suma asegurada de 1 unidad monetaria dentro de n años si sobrevive.

III. RENTAS VITALICIAS
Las rentas vitalicias se definen como un conjunto de capitales con vencimientos determinados cuya exigencia o pago se produce si en ellos se encuentra con vida una cabeza determinada. Pueden clasificarse en rentas constantes o rentas variables.

1. Rentas constantes
Se refieren a las rentas cuyos montos son iguales. Se clasifican en anticipadas o vencidas, y éstas a su vez en ilimitadas, temporales, diferidas y diferidas temporales. La tarea como actuarios es calcular el valor actual de dichas rentas, el cual consiste en la prima neta única que debe satisfacer hoy una persona que desea percibir una renta anual mientras viva, en cualesquiera de las clases indicadas anteriormente. A continuación veamos el cálculo mencionado tomando de referencia una renta de 1 unidad monetaria:

renta-anticipada-1

renta-anticipada-2

renta-anticipada-3

Aplicando la misma lógica anterior obtendríamos las primas netas únicas para el resto de rentas, de tal manera que las fórmulas resultantes serían:

renta-anticipada-4

renta-vencida-1

Como resultado de la observación, podemos establecer una regla mediante la cual los subíndices de las fórmulas expresan por sí solos lo siguiente:

– El subíndice de todos los denominadores indica la edad en que fue contratada la renta.
-El subíndice del único o primer término del numerador indica la edad en que se comienza a percibir o pagar la renta.
-Sólo en rentas temporales, el subíndice del segundo término del numerador indica la edad en que se deja de percibir o pagar la renta.

2. Rentas variables
Se refieren a las rentas cuyos montos no son iguales, los cuales pueden incrementar en progresión aritmética o geométrica. Al igual que las constantes, se clasifican en anticipadas o vencidas, y éstas a su vez en ilimitadas, temporales, diferidas y diferidas temporales. Para calcular el valor actual de dichas rentas, es necesario definir un nuevo conmutativo:

sx

Entonces, las primas netas únicas de las rentas variables, tanto en progresión aritmética como geométrica son:

Rentas variables en progresión aritmética:
Sea una renta cuyos términos varían en progresión aritmética, siendo el primer año de cuantía c, el segundo año c+h, el tercero c+2h…; esto es, C={c,c+h,c+2h,…}. Su valor actual actuarial sería:

aritmetica-1

aritmetica-2

aritmetica-3

Rentas variables en progresión geométrica:
Sea una renta cuyos términos varían en progresión geométrica, siendo el primer año de cuantía c, el segundo año c*(1+h), el tercero c*〖(1+h)〗^2…; esto es, C={c,c*(1+h),c*〖(1+h)〗^2,…}. En este caso hay que modificar la tasa de interés técnico i por la siguiente:

i-modificada

También existe una segunda opción, y es la de modificar el factor de descuento financiero v en lugar de la tasa de interés técnico i. La fórmula sería:

v-modificada

Con lo anterior, el valor actual actuarial de dichas rentas sería:

geometrica-1

geometrica-2

geometrica-3

IV. SEGUROS PAGADEROS POR FALLECIMIENTO
En este acápite abordaremos los seguros tradicionales de vida individual, caracterizados porque el pago del capital estipulado en el contrato depende de la supervivencia o fallecimiento del asegurado. Los seguros tradicionales son: Vida entera, Temporales y Dotales.

Seguro de Vida Entera: Proporciona protección para toda la vida del asegurado, la póliza vence para su pago sólo en caso de fallecimiento de la persona asegurada, cualquiera que sea la fecha en que el asegurado fallezca.

Seguros Temporales: Una póliza temporal es aquella bajo la cual la suma asegurada es pagadera solamente si la persona asegurada muere dentro del período establecido.

Seguros Dotales: Otra modalidad de los planes dotales es el dotal o Dotal Mixto que establece el pago de la suma asegurada en caso de muerte o sobrevivencia del asegurado, es decir, es la suma de un temporal y un dotal puro.

Supongamos que una persona de edad x recibirá un capital unitario si su deceso se produce dentro del año, es decir, antes de alcanzar la edad x+1. La prima neta única que debería pagar sería:

temporal-1

temporal-2

La fórmula anterior corresponde a la prima neta única de un seguro temporal a un año que tendría que pagar una persona de edad x para que el beneficiario reciba una suma asegurada de 1 unidad monetaria si no sobrevive.

Ahora procederemos a calcular la prima neta única de los seguros de vida antes enunciados:

ultima

vida-2

vida-3

Aplicando la misma lógica anterior obtendríamos las primas netas únicas para el resto de seguros, de tal manera que las fórmulas resultantes serían:

vida-4

Seguros de vida con variación de suma asegurada en progresión aritmética:
Sea un seguro de vida individual cuyo capital asegurado varía en progresión aritmética, siendo el primer año de cuantía c, el segundo año c+h, el tercero c+2h…; esto es, C={c,c+h,c+2h,…,c+(ω-x-1)h}.

rx

Entonces, las primas netas únicas de cada uno de los seguros de vida individual tradicionales son:

vida-aritmetica-1

Bibliografía:
-Gil Fana, José Antonio; Heras Martínez, Antonio; Vilar Zanón, José Luis. Matemática de los seguros de vida. Fundación Mapfre.
-E. Palacios, Hugo. Introducción al cálculo actuarial. Mapfre.

Seguro de Gastos Médicos

Los conceptos que a continuación se mencionan pretenden definir de manera general lo más importante de los seguros de Gastos Médicos. El objetivo es que se tenga una visión global de las formas más comunes en que este seguro cubre a las personas aseguradas.

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
II. DEFINICIONES Y FORMAS DE APLICACIÓN
1) Contrato
2) Vigencia
3) Enfermedad
4) Accidente
5) Suma asegurada o Beneficio máximo
6) Deducible
7) Coaseguro
8) Territorialidad
9) Edades
10) Opciones de contratación
11) Período de espera
12) Principales gastos cubiertos
13) Principales gastos no cubiertos o Exclusiones
14) Sistemas de pago
15) Red de prestadores de servicios (Médicos y Hospitales en convenio)
16) Tabla o catálogo de honorarios quirúrgicos
17) Urgencia médica en el extranjero
18) Ambulancia terrestre y aérea
19) Cobertura en el extranjero
20) Preexistencia
21) Diferencia en condiciones de cobertura entre Gastos Médicos Individual, Familiar y Colectivo
22) Inflación médica
III. COMERCIALIZACIÓN DE LOS PRODUCTOS DE GASTOS MÉDICOS


I. INTRODUCCIÓN
Los seguros de Gastos Médicos, como su nombre lo indica, están destinados a cubrir o resarcir en forma oportuna el desequilibrio económico que representen los gastos “Mayores” erogados por los asegurados al presentarse un accidente o enfermedad no previstos. Su principal objetivo es acceder a tratamientos “Médicamente necesarios” (razonables, terapéuticos, excluyendo cualquier tipo de cirugía cosmética o estética y medicina preventiva) destinados a “Recuperar o restaurar la Salud”, es decir, entran en vigor una vez que el asegurado presenta un problema específico de cierta gravedad.

II. DEFINICIONES Y FORMAS DE APLICACIÓN

1) Contrato:
Por medio de éste la empresa aseguradora se obliga, mediante una prima, a resarcir un daño al verificarse la eventualidad prevista del contrato.

Forman parte del Contrato de seguros:
Solicitud del seguro: Contiene los datos generales del contratante, selección del producto deseado, cuestionario médico, La solicitud contiene la firma del mismo que ha declarado personalmente los datos verídicos para la correcta apreciación del riesgo y declara estar enterado de las condiciones de cobertura de su seguro.

Póliza: Conformada por la carátula de la póliza también conocida como cédula de especificaciones, la cual contiene información general del asegurado, fecha de inicio y vencimiento de la cobertura de su seguro, datos generales del producto contratado, costo o prima del plan, detalle de asegurados cubiertos y los endosos anexos.

Condiciones Generales: Clausulado que define lo cubierto y excluido del producto en general, definiciones legalmente autorizadas para explicar la manera de operar de los distintos conceptos que intervienen en el contrato.

Catálogo de honorarios quirúrgicos: Cuando aplica, indica el monto máximo a cubrir por concepto de honorarios del cirujano.

Cláusulas adicionales o Anexos: Beneficios de contratación opcional, con un costo extra.

Endosos: Documentos que modifican las condiciones del contrato y forma parte éste (aclaración con relación a alguna exclusión particular de un asegurado o de la población).

2) Vigencia:
La vigencia de este tipo de productos es anual, definiéndose una fecha partir de la cual la compañía de seguros se considera en riesgo de acuerdo a lo cubierto por la póliza.

En caso de que algún asegurado ingrese a la póliza en fecha posterior a la indicada como inicio de cobertura en la carátula de la póliza o cédula de especificaciones, la compañía deberá cobrar la parte no devenga de la prima (el tiempo transcurrido entre la fecha de ingreso a la póliza y la fecha de vencimiento de la misma).

En caso de cancelación a voluntad del asegurado, la compañía en algunas ocasiones reembolsará el importe de la parte no devengada, descontando los gastos ya hechos por la compañía de seguros. Algunas compañías regresan entre el 60%, 70% ó 75% de la prima pagada no devengada por el asegurado.

3) Enfermedad:
Toda alteración de la salud de origen interno o externo con relación al organismo, que amerite tratamiento médico o quirúrgico.

Las alteraciones o enfermedad que se produzcan como consecuencia inmediata o directa de las señaladas anteriormente, del tratamiento médico o quirúrgico, así como sus recurrencias o recaídas, complicaciones o secuelas, se consideran como una misma enfermedad.

4) Accidente:
Acontecimiento proveniente de una causa externa, imprevista, súbita y violenta, que lesiona al asegurado ocasionándole daños corporales. No se consideran accidente las lesiones corporales provocadas intencionalmente por el asegurado.

5) Suma asegurada o Beneficio máximo:
Es el límite máximo de responsabilidad por cada asegurado a consecuencia de una enfermedad o accidente cubierto, la cual constituye la suma de todas las erogaciones que se realicen por concepto de los gastos médicos cubiertos.

Las diferentes modalidades de la suma asegurada son:
– Suma asegurada sin límite.
– Suma asegurada con límite por accidente o enfermedad (por evento).
– Suma asegurada con límite por año / suma asegurada con límite de por vida.
– Suma asegurada reinstalable cada año póliza, inclusive para el mismo padecimiento.
– Reinstalación de suma asegurada para la misma enfermedad o accidente, siempre y cuando durante los siguientes dos años, contados a partir de la fecha en que se realizó el último gasto, el asegurado continúe con su póliza, no requiera tratamiento alguno por la atención que le originó el agotamiento de la suma asegurada y haya reanudado su ocupación habitual durante un período mínimo y continua de dos semanas.

La suma asegurada puede definirse en moneda local o nacional, dólares, salarios mínimos generales mensuales, indexadas a algún indicador financiero, etc.

6) Deducible:
Son los primeros gastos a cuenta del asegurado por accidente o enfermedad. El seguro cubre los gastos procedentes a partir de la suma monetaria contratada como deducible, hasta el límite de suma asegurada seleccionada. La reclamación procederá siempre y cuando ésta sea superior al monto del deducible contratado.

Las distintas modalidades de deducibles son:
– Deducible por accidente o enfermedad (por evento), el cual se aplica una sola vez por cada padecimiento.
– Deducible reinstalable cada año póliza, inclusive para el mismo padecimiento.

Al igual que la suma asegurada, éste puede definirse en moneda local o nacional, dólares, salarios mínimos generales mensuales, indexadas a algún indicador financiero, etc.

Algunas compañías acostumbran el limitar el deducible a una determinada cantidad en el caso de que en una misma familia asegurada en el mismo año póliza se presenten varias reclamaciones por la misma familia, por ejemplo como máximo hasta dos decibles por familia asegurada.


7) Coaseguro:
Cantidad a cargo del asegurado aplicado como porcentaje al total de gastos cubiertos y será aplicada en cada gasto procedente o gasto complementario y se define como la participación del asegurado en el riesgo, teniendo como finalidad que cuida y esté al tanto de los gastos médicos que ha erogado.

Las distintas modalidades de coaseguro son:
– Coaseguro por accidente o enfermedad (aplicable para cada gasto correspondiente del evento cubierto o procedente).
– Coaseguro reinstalable cada año póliza, inclusive para el mismo padecimiento.
– Coaseguro definido para una cantidad monetaria específica y exento para los gastos restantes a partir de dicha cantidad (Ejemplo: La compañía reembolsará el 80% de los primeros US $ 5,000.00 y el 100% de los gastos restantes; ó 90% de los primeros US $ 10,000.00 y 100% del resto).

El coaseguro es definido en porcentaje, y algunas compañías acostumbran establecer un tope máximo para el mismo, es decir, limitarlo a una cantidad máxima, por ejempo: el coaseguro contratado es de 10% con un máximo por año póliza de US $ 2,000.00 ó US $ 2,000.00 por evento o padecimiento.

La cuantía del reembolso se determina de la siguiente manera:
– Se suman todos los gastos médicos cubiertos por la póliza, ajustándolos a los límites establecidos en la carátula de la póliza y /o condiciones especiales y/o endosos.
– A la cantidad resultante se descontará primero el deducible y después la cantidad por concepto de coaseguro de acuerdo al porcentaje elegido a la contratación de la póliza.

8) Territorialidad:
Se refiere al ámbito de cobertura del producto. Se pueden dar productos con cobertura mundial, productos con cobertura únicamente en territorio nacional o con opción a contratar de manera adicional la cobertura en el extranjero.

La suma asegurada, deducible y coaseguro se definen comúnmente de la siguiente forma:
– Suma asegurada igual para la cobertura nacional y para la cobertura en el extranjero.
– Suma asegurada para la cobertura nacional y menor para el extranjero.
– Cuando se trata de cobertura internacional, el deducible y coaseguro por lo general son mayores en caso de que el asegurado decida atenderse en el extranjero (Ejemplo: Deducible de US $ 500.00 Nacional, US $ 1,000.00 Extranjero; Coaseguro nacional 10%, internacional 20%).
– Reembolso de gastos erogados en el extranjero, a los tabuladores comúnmente utilizados en el país.

9) Edades:
Comúnmente las edades de aceptación y de permanencia se manejan de la siguiente manera:
– Contratación inicial desde el primer día de nacidos hasta 64 años con renovación o permanencia en el plan hasta los 69 años o de manera vitalicia. Algunas compañías aceptan para sus productos personas de nuevo ingreso incluso hasta la edad de 74 años. Para los recién nacidos la cobertura desde el primer día está sujeta a que la madre asegurada tenga 10 meses o más en la póliza.
– Contratación para los recién nacidos a partir de los 30 días de vida ó 1 año de vida.
– Para dependientes económicos, la permanencia en el plan por lo general se da hasta la edad de 25 años, siempre y cuando sean solteros y no reciban ingresos por trabajo personal, también existen compañías que limitan esta edad a 18 ó 21 años.

10) Opciones de contratación:
Existen productos que por lo general ofrecen a sus asegurados flexibilidad en las opciones de contratación, esto es:
– Deducible desde US $ 50.00 o menos hasta de US $ 20,000.00 o más.
– Coaseguros desde 5% hasta del 40%.
– Suma asegurada desde US $ 50,000.00 o menos y hasta de US $ 1,000,000.00 o sumas ilimitadas.

La flexibilidad en las opciones de contratación repercutirá directamente en el costo del producto de la forma siguiente:
– Entre mayor sea el deducible la compañía entrará más tarde a los gastos médicos erogados por el asegurado por lo que el costo de producto será menor.
– En el caso del coaseguro, sucede de manera similar, entre mayor sea éste la participación del asegurado en el riesgo aumentará, por lo que el costo del producto será menor.

Otro punto importante a considerar es que algunas compañías también suelen tarificar sus productos con base a la experiencia particular de cada región de un mismo país, es común que en las grandes ciudades donde se concentra el mayor volumen de población se encuentre en los mayores adelantos tecnológicos relacionados con la medicina, lo cual deberá repercutir en los costos de los productos.

Otras opciones de contratación:
Planes cuyos costos se basan en el nivel de hospitales a los cuales desea asistir el asegurado: Por lo general se ofrecen tres esquemas de productos a elegir, siendo estos: hospitales de alto costo, de costo medio y de costo bajo (lo cual repercutirá en el costo de la prima). Existe una penalización en caso de que algún asegurado asista a hospitales de mayor jerarquía a los que tiene derecho de acuerdo al plan contratado, dichos recargos incrementan el coaseguro del producto desde un 5% hasta un 20%. También algunas compañías establecen un coaseguro adicional al contratado en caso de que el asegurado se atienda en determinado hospital que ha provocado a la compañía de seguros un incremento importante en la siniestralidad.

Planes que varían de acuerdo al pago de los honorarios médico-quirúrgicos: Las compañías de seguro por lo general tienen convenios con los hospitales y han negociado ciertos paquetes médicos para padecimientos con alta incidencia, por lo que ofrecen productos en lo que topan los honorarios médicos-quirúrgicos para evitar que el gastos se incremente, pues algunos médicos abusan en sus honorarios al saber que la persona tiene una póliza de Gastos Médicos.

Planes cerrados: Donde los asegurados únicamente pueden asistir con médicos y hospitales en convenio (red de prestadores de servicios), en caso de asistir a prestadores fuera de los establecidos por la compañía aseguradora, el servicio médico no es cubierto (salvo el caso de urgencia o emergencia médica o si el tratamiento médico-quirúrgico del padecimiento no se tiene contemplado en la red médica).

Planes libres: Donde los asegurados pueden elegir el asistir a hospitales y médicos en convenio o al prestador de servicio que deseen (lo único que se controla en estos casos son los honorarios médicos, y en algunos productos motivan al asegurado a asistir a médicos y hospitales en convenio reduciendo o eliminando el deducible o coaseguro).

11) Período de espera:
Es el lapso de tiempo ininterrumpido que debe transcurrir desde la fecha de alta del asegurado o fecha de inicio de cobertura, a fin de que los padecimientos expresamente indicados puedan ser cubiertos. La finalidad del período de espera es evitar la antiselección.

Para los casos de maternidad (parto natural, cesárea, complicaciones del embarazo, parto o puerperio), las compañías fijan un período de espera de 10 meses a partir de la alta de la asegurada titular o cónyuge.

También algunas compañías, para cubrir complicaciones del embarazo, incluyen en sus condiciones generales un período de espera de 4 meses de cobertura continua, para poder cubrir padecimientos como embarazo extrauterino, embarazo molar, abortos no provocados, estados de fiebre puerperal, eclampsia, placenta acreta, placenta previa y atonía uterina.

Los padecimientos que más comúnmente se les aplica un período de espera son: amígdalas, adenoides, hernias de cualquier tipo, padecimientos ginecológicos, padecimientos anorrectales, padecimientos prostáticos, rodilla, várices, SIDA, circuncisión. En el caso de accidentes, éstos quedarán cubiertos a partir de la fecha de inicio de vigencia de la póliza, siempre y cuando no estén expresamente excluidos en las condiciones generales.

Entre las modalidades más comunes están:
– Períodos de espera de 1, 2 y hasta 4 años.
– Algunas compañías, en caso de enfermedad, inician la cobertura a partir de 180 días de la alta del asegurado, incluyendo también algunos padecimientos con período de espera de 1 ó 2 años.

12) Principales gastos cubiertos:
– Honorarios quirúrgicos (cirujano, primer ayudante 20% de los honorarios del cirujano, segundo ayudante 10% de los honorarios del cirujano, consultas postoperatorias, visitas hospitalarias).
– Honorarios por consultas médicas.
– Gastos dentro del hospital (habitación privada estándar, alimentos del paciente, medicamentos, laboratorio, gabinete, atención general de enfermeras, sala de operaciones o de curaciones y terapia intensiva).
– Equipo de anestesia y material médico.
– Honorarios de enfermeras para la convalecencia domiciliaria por necesidad médica (30 días como máximo).
– Honorarios de anestesista, hasta el 30% de los honorarios quirúrgicos por el cirujano.
– Costo de cama extra para el acompañante.
– Tratamientos de radioterapia, quimioterapia, hidroterapias, fisioterapia, inhaloterapia y otros semejantes.
– Renta de equipo tipo hospital por prescripción médica para la convalecencia domiciliaria.
– Honorarios médicos por atención hospitalaria sin intervención quirúrgica.
– Medicamentos consumidos en el hospital o sanatorio durante la hospitalización o fuera de él.
– Estudios de laboratorio o gabinete.
– Cobertura del recién nacido (padecimientos congénitos y adquiridos) desde el primer día, siempre y cuando la madre tenga 10 meses de asegurada, se haya notificado a la compañía a más tardar a los 30 días de ocurrido el nacimiento.
– Parto natural, cesárea (el parto natural y la cesárea se cubren hasta el límite establecido en la póliza). Algunas compañías cubren únicamente el primer parto o cesárea en la vida de la asegurada y otras cubren todos, mientras la póliza esté vigente.
– Complicaciones del embarazo, parto y puerperio.
– Ambulancia terrestre o aérea especializada para emergencia médica (cobertura nacional sólo cuando en el lugar no existan los recursos médicos necesarios para la atención).
– Circuncisión, con un período de espera de 2 años a partir del alta del asegurado afectado.
– Nariz y/o senos paranasales por accidentes o enfermedad con un período de espera de 2 años.
– SIDA, con un período de espera de 4 años (en territorio nacional).
– Transfusiones de sangre, aplicaciones de plasma y suero, así como los gastos de los donadores.
– Honorarios de médicos quiroprácticos que cuenten con cédula profesional.
– Cirugía reconstructiva a consecuencia de accidente.
– Consumo de oxígeno.
– Gastos originados por la compra o la renta de aparatos ortopédicos y prótesis, hasta el límite establecido en la póliza.
– Gastos de trasplante de órganos y su donante.

13) Principales gastos no cubiertos o Exclusiones:
– Enfermedades preexistentes.
– Tratamientos psiquiátricos o psicológicos y sus derivados.
– Afecciones propias del embarazo, abortos, partos prematuros o partos anormales. Legrados cualquiera que sea su causa y toda complicación del embarazo.
– Tratamientos y padecimientos que resulten del alcoholismo o toxicomanías.
– Tratamientos o intervenciones quirúrgicas de carácter estético o plástico.
– Tratamiento de calvicie, obesidad, reducción de peso o esterilidad.
– Adquisición de anteojos, lentes de contacto, lentes intraoculares y aparatos auditivos.
– Tratamientos o intervenciones quirúrgicas con el fin de corregir el astigmatismo, presbiopía, hipermetropía, miopía y estrabismo.
– Intervenciones quirúrgicas o tratamientos para el control de la fertilidad, natalidad o sus complicaciones.
– Gastos realizados por acompañantes del asegurado durante el internamiento de éste en sanatorio u hospital, excepto cama extra.
– Cualquier cuidado o tratamiento debido a lesión autoinflingida, intento de suicidio, aún cuando se cometa en caso de enajenación mental.
– Lesiones que ocurran en riña con provocación por parte del asegurado o si el asegurado está bajo la influencia de bebidas alcohólicas.
– Lesiones que el asegurado sufra en servicio militar de cualquier clase, en actos de guerra, insurrección, revolución o rebelión.
– Lesiones que el asegurado sufra cuando viaje como ocupante de vehículo de carreras.
– Práctica de: box, lucha grecorromana, lucha libre, charrería, tauromaquia, deportes aéreos, cacería, alpinismo, paracaidismo, deportes hípicos, espeleología y rapel.
– La práctica profesional de cualquier deporte.
– Lesiones que el asegurado sufra cuando viaje en aeronaves que no pertenezcan a una línea comercial.
– Tratamientos médicos o quirúrgicos a base de hipnotismo y quelaciones.
– Tratamientos dentales, alveolares, gingivales, maxilofaciales y sus complicaciones, a excepción de accidentes.
– Curas de reposo o descanso.
– Reposición de aparatos o prótesis.
– Tratamientos en vías de experimentación u honorarios y cualquier tipo de tratamiento médico o quirúrgico realizado por acupunturistas, naturista o vegetarianos.
– Padecimientos derivados de radiaciones atómicas o nucleares no prescritas por un médico.
– También son exclusiones aquéllas que figuren en las condiciones especiales o endosos de la póliza.

14) Sistemas de pago:

Sistema de pago directo o crédito hospitalario:
Funciona por lo general para hospitalizaciones mayores a 24 horas y es el pago por parte de la compañía por los servicios otorgados al asegurado (en caso de accidente o enfermedad cubierto), directamente al prestador de servicios hospitalarios y a los médicos con los que exista un convenio o negociación previa de servicios. Funcionará en las hospitalizaciones, cirugías programadas o padecimientos que por sus características así lo requieran.

También algunas compañías ofrecen el servicio de pago directo en caso de urgencias reales u hospitalizaciones de corta estancia (menos de 24 horas), siempre y cuando el paciente acuda a hospitales y médicos en convenio (en territorio nacional), en caso contrario procederá la reclamación vía reembolso.

Sistema de pago por reembolso:
Este sistema aplica cuando el asegurado ya ha pagado directamente a los prestadores de servicios los gastos originados por un accidente o enfermedad cubiertos por su póliza. Aplica principalmente cuando el asegurado se atiende fuera de la red de hospitales y médicos en convenio, o para hospitalizaciones menores de 24 horas en las cuales aunque el asegurado se haya atendido con la red médica, no dio tiempo para ofrecer el servicio directo.

En caso de urgencia médica, cuando los asegurados se atienden fuera de la red de prestadores de servicio, los gastos erogados cubiertos efectuados por el asegurado serán reintegrados por la compañía, descontando previamente el importe del deducible y coaseguro contratados (algunas compañías, en este caso, eliminan el deducible y el coaseguro contratados, siempre y cuando el caso sea catalogado como de emergencia en común acuerdo entre el médico tratante y la compañía de seguros).

15) Red de prestadores de servicios (Médicos y Hospitales en convenio):
Con la finalidad de controlar los costos, las compañías de seguros establecen convenios con distintos prestadores de servicios médicos, los cuales les ofrecen costos preferenciales en los servicios que brindan. Este convenio es beneficioso para ambos, para la compañía de seguros como medida de control de gastos y para los prestadores les asegura un mayor volumen de clientes. Los principales prestadores de servicios son: hospitales, médicos, farmacias, laboratorios, etc.

Es común que las aseguradoras publiquen un catálogo con los nombres, direcciones y teléfonos de los prestadores de servicios y tengan una red telefónica con servicio las 24 horas del día los 365 días del año, con el fin de direccionar a sus asegurados a que se atiendan con su red de prestadores de servicios.

16) Tabla o catálogo de honorarios quirúrgicos:
A manera de controlar los gastos erogados por los asegurado al utilizar su póliza de gastos médicos, las aseguradoras tienen a establecer un control sobre los honorarios médico-quirúrgicos para evitar abusos de algunos prestadores, por lo cual es común que publiquen una relación o tabla de intervenciones quirúrgicas en la cual se establecen los montos máximos que pagará la compañía por cada tipo de intervención quirúrgica para cada evento, siendo éstos de:

– Porcentajes aplicables a una base monetaria especificada con anterioridad para cada intervención (ejemplo apendicitis 40%).
– Cantidad fijas monetarias para cada intervención (ejemplo apendicitis US $ 500.00).
– En productos con esquemas hospitalarios (alto, medio y bajo), en el catálogo de honorarios quirúrgicos se establecen 3 columnas con cantidades fijas para cada intervención de acuerdo al tipo de plan contratado (ejemplo apendicitis US $ 500.00 plan alto, US $ 300.00 plan medio y US $ 200 plan bajo).

Este catálogo es aplicable cuando el pago al asegurado es por sistema de reembolso, pues en caso de pago directo, cuando el asegurado se atiende con los médicos y los hospitales en convenio, ya existe una negociación de costos definida con anterioridad.

Algunas compañías que no incluyen en sus productos un catálogo de honorarios quirúrgicos por padecimiento, acostumbran el definir los límites de acuerdo a gastos razones y acostumbrados, los cuales se definen como el costo promedio que comúnmente se paga por intervención para determinado hospital, zona, región o ciudad, que se fija convencionalmente entre la aseguradora y los prestadores de servicios médicos (sin que éste exceda el cargo usual cobrado por la mayoría de los proveedores similares por el servicio suministrado), en base a estudios periódicos de los precios regionales, el interés común, la buena práctica médica y el beneficio del paciente.

17) Urgencia médica en el extranjero:
Algunas compañías ofrecen este tipo de protección a sus asegurados como parte de la cobertura básica y otras de manera adicional con un costo extra, para aquellos asegurados con residencia permanente en territorio nacional, pero que tengan cobertura al viajar al extranjero (como máximo 3 meses), en caso de sufrir una emergencia o urgencia médica.

Se entiende por Urgencia médica a la aparición repentina de una alteración en la salud del asegurado, la cual se manifiesta a través de síntomas agudos de tal severidad que ponen en peligro la vida del enfermo o accidentado, su integridad corporal o la viabilidad de alguno de sus órganos.

La suma asegurada para este beneficio comúnmente establecida es de US $ 50,000.00 con un deducible de US $ 50.00 sin coaseguro.

18) Ambulancia terrestre y aérea:
También para casos de urgencia, las compañías ofrecen los beneficios de ambulancia terrestre para el traslado del asegurado de su casa al hospital o viceversa.

Las compañías ofrecen este servicio (por lo general en territorio nacional) cuando a consecuencia de emergencia médica el asegurado requiere atención hospitalaria y no se cuenta con los recursos médicos hospitalarios necesarios para su atención en el lugar donde se presentó dicha emergencia.

19) Cobertura en el extranjero:
Las aseguradoras ofrecen esta cobertura con alguna precaución, pues el gasto erogado por los asegurados puede llegar a elevarse considerablemente si no hay un seguimiento a detalle del caso, por lo cual la manera de cubrirlo varía de entre las siguientes alternativas:

– Cuando el asegurado se atiende fuera de territorio nacional tiene que notificar a la aseguradora para la coordinación del caso, si es que desea pago directo del mismo. En caso de urgencias o emergencia médica, deberá notificar dentro de los primeros días de ocurrido el accidente para monitorear el caso, si no se notificara a la aseguradora los gastos erogados, éstos se realizarán vía reembolso.
– El deducible y el coaseguro se incrementan para los casos atendidos fuera del territorio nacional.
– No cubren tratamientos relacionados con la maternidad (parto natural, cesárea y complicaciones del embarazo, parto y puerperio), por lo general sólo es cubierto en territorio nacional.
– Cubren a los recién nacidos en territorio nacional desde el primer día y en el extranjero a partir de los 30 días de nacidos.
– Cuando se cubre la cobertura SIDA, se acostumbra sea sólo en territorio nacional.
– Algunas compañías sólo ofrecen esta cobertura siempre y cuando los asegurados se atiendan con su red de médicos y hospitales en convenio fuera del país.

20) Preexistencia:
Es quizás uno de los conceptos que causa mayor confusión y la mayor causa de rechazo de pago por parte de las aseguradoras. La preexistencia en palabra simples significa que la compañía no cubrirá ningún padecimiento que haya iniciado con anterioridad a la contratación del seguro de gastos médicos, siempre y cuando el asegurado haya tenido conocimiento de él, por algún diagnóstico previo o haya realizado algún gasto médico para dicha enfermedad.

La razón principal de esta condición es evitar la antiselección o selección adversa, es decir, que las personas contraten su seguro una vez que tienen diagnosticado un padecimiento (evitar el dolo).

21) Diferencia en condiciones de cobertura entre Gastos Médicos Individual, Familiar y Colectivo:
Las pólizas de Gastos médicos Individual o familiar están dirigidas a la contratación de los asegurados de manera individual o de la familia completa. Éstas presentan un costo fijo por edad y sexo, es decir, las tarifas están previamente definidas y no se ofrecen descuentos especiales por contratación familiar, buena condición de salud o no fumador como en los seguros de vida. Las primas de estos tipos de seguros son mayores en comparación a las aplicadas a colectivos, pues puede presentarse frecuentemente el que los asegurados contraten su póliza cuando éstos tengan un problema de salud que desean sea cubierto por su seguro, es decir, existe la antiselección.

Los seguros de Gastos Médicos Colectivos, también conocidos como beneficios para empleados, son ofrecidos como prestación por los patrones a sus empleados o en algunos pocos casos con la participación de ambos. El costo de las primas es menor que las de una póliza de Gastos Médicos Individual o Familiar por la inclusión al seguro de todos los miembros del grupo, es decir, por el mayor volumen poblacional, lo cual hace que el riesgo se disperse entre un mayor número de participantes y así considerar la estabilidad que permite aplicar la ley de los grandes números. Adicionalmente, algunas empresas previa contratación de la persona verifican su estado de salud, pues es conveniente para ellas contratar gente sana, lo cual generará una mayor productividad.

Asimismo, no es voluntaria la participación del empleado en este programa de seguro, ni su decisión del tipo de plan a contratar, la inclusión es obligatoria para todos los participantes del mismo. Es de mencionar que las empresas, uniones, asociaciones, escuelas, etc., cuya participación en el seguro sea voluntaria, deberán tarificarse como pólizas individuales.

22) Inflación médica:
Es de todos conocidos que los costos de la inflación médica presentan un incremento de manera constante y casi siempre por arriba de los indicadores inflacionarios de precios. El progreso de la medicina lleva a la hiperinflación en el precio del cuidado de la salud, por ende, el seguros de Gastos Médicos Mayores no puede ofrecer un producto a un precio garantizado. Por lo anterior, es importante el tener presente que las aseguradoras, una vez pronosticados los índices inflacionarios esperados, incrementen sus primas una o dos veces al año.

III. COMERCIALIZACIÓN DE LOS PRODUCTOS DE GASTOS MÉDICOS
La manera más común de comercializar estos productos es mediante agentes o promotores denominados “Fuerza de ventas”.

Las aseguradoras destinan una cantidad de recursos importantes para motivar a su fuerza de ventas, ofreciéndoles comisiones importantes, premios a los vendedores con mayor volumen de primas pagadas o pólizas pagadas y realizando convenciones en algún centro recreativo a los agentes o promotores más exitosos.

Algunos contratantes de seguros solicitan que la compañía les venda sus pólizas sin el intermedio del agente o promotor con la finalidad de ahorrarse la comisión, denominándose éstos con el término de “Negocios Directos”. También existen aseguradoras que forman parte de un grupo financiero o corporativo (donde por lo general existe un banco) y aprovechan el mercado cautivo del grupo.

Fuente:
-Dominique Hierro. GenRe/ Life Health. Gastos Médicos.

Evolución de los métodos cuantitativos económico-financiero-actuariales

Hace unos días encontré en internet un artículo muy interesante sobre la evolución de métodos cuantitativos aplicados en nuestra profesión, por lo que se los comparto a continuación:

Autores:

Julio G. Villalón. F.de Cc. Económicas. Universidad de Valladolid.

Antonio Seijas Macías. F. de Economía e Empresa. Universidade da  Coruña

ÍNDICE

I. RESUMEN
II. INTRODUCCIÓN
III. MÉTODOS CUANTITATIVOS ECONÓMICO FINANCIERO ACTUARIALES
IV. RELACIONES DEL CÁLCULO CLÁSICO CON EL CÁLCULO ESTOCÁSTICO
V. CONCLUSIONES


 I. RESUMEN

Los métodos cuantitativos económico-financiero-actuariales han experimentado un gran avance a lo largo del tiempo. Los economistas se han visto obligados a aplicar, de forma creciente, nuevos métodos para resolver los distintos problemas que han ido apareciendo y la relación de tales problemas aumenta continuamente. La habilidad de los economistas para plantear los problemas, refleja un cuerpo de teoría bien desarrollado, modos de análisis que enfatizan la lógica e instrumentos cuantitativos sofisticados.

Las  Matemáticas  y  la  Estadística en el ámbito económico-financiero-actuarial,  han jugado un papel central en el análisis económico, lo que ha proporcionado un mayor avance en el campo, particularmente financiero, al permitir a los economistas establecer rigurosamente sus teoremas y a contrastar la validez empírica de sus teorías.

Por  lo  que  se  refiere  a  la  Teoría  Financiera,  hace  más  de  50  años,  ésta  se  reducía  en términos generales, a un solo aspecto: Cálculo de los valores financiero actuariales. Ahora bien, los  economistas  financieros comenzaron  a  utilizar  una  gran  variedad  de  técnicas  estadísticomatemáticas cada vez más sofisticadas como: Teoría de la Probabilidad, Optimización, Procesos Estocásticos, Cálculo Estocástico, Ecuaciones Diferenciales Estocásticas, etc.

Pues  bien,  el  trabajo  que  presentamos  hace  referencia  a  la  evolución  de  las  técnicas matemáticas y sus aplicaciones, anteriormente mencionadas.


II. INTRODUCCIÓN

Después  de  hacer  algunas  referencias  a  la  evolución  de la ciencia  económico-financiero-actuarial a lo largo del tiempo, consideramos que para modelar y analizar el comportamiento  de  los  fenómenos  económicos  en  ambiente  de  incertidumbre, modernamente se vienen utilizando diversos métodos del cálculo estocástico como son la  integral  estocástica,el  Lema  de  Itô,  las  ecuaciones  diferenciales  estocásticas,  la estabilidad  estocástica  y  el  control  óptimo  estocástico,algunos  de  tales  aspectos consideramos a continuación.


III. MÉTODOS CUANTITATIVOS ECONÓMICO FINANCIERO ACTUARIALES

La  Ciencia  Financiero  Actuarial  en  su  nacimiento  en  el  siglo  XVII  se  dedicó fundamentalmente  a  las  operaciones  del  seguro  de  vida:  Cálculo  de  primas  para  las operaciones de rentas, capitales diferidos de supervivencia nex y operaciones de los seguros  de  vida  entera primas-unicas.  Pronto  se  vio  que  eran  necesarias  las  técnicas financiero actuariales para calcular las reservas matemáticas reservas-matematicas. En este aspecto, la ciencia financiero actuarial mostró los primeros rudimentos del cálculo estocástico hace más de un siglo. Las ecuaciones diferenciales para las reservas de una póliza del seguro de vida las obtuvo T. Nicolai Thiele en 1875 y para la probabilidad de ruina eventual de un  seguro  de  vida,  Filip  Lundberg  en  1903,  en  momentos  en  los  que  la  noción  de proceso estocástico no se había definido de forma concreta.

Aparte de su trabajo práctico en el “seguro de vida” y su tesis doctoral en 1903, Filip Lundberg (1876-1965) fue pionero en el seguro de enfermedad, utilizó la técnica del seguro de vida para la obtención de la reserva. Así mismo, fue pionero en el campo del reaseguro y de la “Swedish Actuarial Society” en 1904. Creó su original “Collective Risk Theory” publicada en sueco en 1906 y 1926 y en alemán en 1909 y 1930. En su tesis doctoral consideró ya la descripción “estocástica” de la corriente de pagos como un proceso  de  Poisson  compuesto.  Donde  los  momentos  de  los  pagos  constituían  un “Proceso  de  Poisson”  en  el  tiempo;  las  cantidades  sucesivas  pagadas  eran independientemente obtenidas de una distribución de la masa de riesgo. Probablemente este  fue  el  primer  ejemplo  en  el  cual  se  introdujo  y,  a  parte  del  trabajo  de  Louis Bachelier en 1990 y el Erlang en 1909, constituyen un ejemplo pionero importante de la definición y uso de los procesos estocásticos en tiempo-continuo. En la tesis, prueba el Teorema Central del Límite para los procesos, utilizando de forma original la ecuación de  futuro  para  la  función  de  distribución  del  proceso,  es  decir,  Lundberg  introdujo  el “proceso  de  riesgo”  que  describía  el  superávit,  donde  los  ingresos  eran  continuos  al tanto dado por la prima y el desembolso era un “proceso de Poisson compuesto”. Para este  proceso,  consideró  la  “probabilidad  de  ruina”,  probabilidad  de  que  el  resultado fuera negativo, como función del resultado inicial, el tanto de prima y la distribución de la masa de riesgo. Hay una ecuación integral para la probabilidad de ruina, que se utiliza para deducir la famosa desigualdad de Lundberg”:ruina, donde u es el superávit  y R es  el  “coeficiente  de  ajuste”,  una  medida  de  la  dispersión  de  la distribución de la masa de riesgo.

Por otra parte, Harald Cramer (1955) estudió la “Teoría del riesgo” consistente en  el  análisis  matemático  de  las  fluctuaciones  aleatorias  en  la  empresas  de  seguros  y discusión de los diversos medios de protección frente a sus efectos adversos.

En la “Teoría del riesgo individual”, la ganancia o pérdida de la compañía que surge durante un tiempo dado sobre una póliza se considera una variable aleatoria y el desarrollo  matemático  de  la  teoría  está  basado  en  un  estudio  de  la  distribución  de probabilidad de variables de este tipo. Las ganancias o pérdidas totales de la compañía durante el mismo tiempo será la suma de las variables aleatorias asociadas a las pólizas individuales en vigor en la compañía. De acuerdo con el Teorema Central del Límite, esta suma será aproximadamente normalmente distribuida si el número de pólizas es lo suficientemente grande y se pudiera obtener los tipos de las sumas aseguradas de todas las pólizas individuales, sería posible obtener los valores aproximados de las diversas posibilidades ligadas a las ganancias o pérdidas de la compañía bajo ciertas condiciones.

Respecto  a  la  “Teoría  del  Riesgo  Colectivo”  fundada  y  desarrollada  por  F. Lundberg en una serie de trabajos (1903/48), el riesgo empresarial de una compañía de seguros  se  consideraba  como  un  total,  como  un  juego  de  azar  continuo  entre  la compañía  y  la  totalidad  de  los  accionistas.  En  el  curso  de  este  juego,  ciertos  sucesos aleatorios:  las  “reclamaciones”  acaecen  durante  un  intervalo  de  tiempo,  tienen  que considerarse por la compañía mientras que por otra parte la compañía recibe una corriente continua  de  primas  de  riesgo  de  los  accionistas.  Mediante  ciertas  hipótesis simplificadoras, es posible estudiar las distribuciones de probabilidad de las variables aleatorias  fundamentales  asociadas  a  este  juego,  tal  como  el  montante  total  de  las reclamaciones que acaecen durante un intervalo de tiempo dado; la ganancia total de la Compañía que surge durante el mismo intervalo, etc.

La “Teoría del Riesgo Colectivo”, constituye una parte de la teoría general de los procesos estocásticos, que posteriormente tuvo un gran desarrollo y ha encontrado un gran número de aplicaciones importantes. Se ha demostrado que se puede presentar desde un punto de vista unificador el de la teoría de los procesos estocástico. El negocio del  riesgo  de  una  Compañía  de  seguros  constituye  un  caso  particular  de  un  proceso estocástico. El proceso de riesgo es un proceso estocástico que pertenece a la clase de los procesos estocásticos con incrementos estacionarios e independientes.

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En  el  siglo  XX,  la  revista  “Astin”,  jugó  un  papel  esencial  en  lo  relativo  a  los métodos financiero-actuariales que se habían aplicado a las operaciones de seguro no-vida (seguro  del  automóvil,  incendios,  etc.)  Emergió  una  nueva  clase  de  actuarios: “Actuarios  de  segunda  clase”,  donde  se  dio  entrada  a  las  técnicas  de  pensamiento probabilista: Actuarios vida y Actuarios no-vida. Posteriormente, un nuevo desarrollo, dio  lugar  a  la  emergencia  del  Actuario  de  la  tercera  clase,  grupo  de  expertos matemáticos  que  extendieron  sus  técnicas  a  lo  relativo  a  la  inversión  del  seguro  y Banca.

Tan pronto como pensemos respecto a la inversión en términos estocásticos se presentó  el  gran  problema  de  que:  los  riesgos  de  inversión  son  típicamente dependientes, y por tanto, desequilibrados. La contestación a este problema: como no hay  ninguna  ley  matemática  que automáticamente  equilibre  el  riesgo  de  inversión implica  crear  nuevos  instrumentos  artificiales  para  este  fin:  las  opciones  call,  put  y futuros. Por tal motivo se crearon técnicas avanzadas. La base estadística matemática debía  sustancialmente  ampliarse  para  los  economistas  financiero-actuariales,  con nociones como la teoría de los proceso estocásticos, integración estocástica, Fórmula de Itô, Fórmula de Black-Scholes. En resumidas cuentas, dar entrada al cálculo estocástico. Nueva clase de especialistas en las aplicaciones del “cálculo estocástico”.

El  término  “estocástico”  significa  “el  arte  de  suponer”.  En  primer  lugar  fue utilizado por Jacob Bernoulli en su libro “Ars Conjuctandi” en 1773 en el que probó la primera  ley  de  los  grandes  números.  Stochastic  modern  day,  es  un  dominio  de  las matemáticas  aplicadas.  Comprende,  (entre  otras,  la  Teoría  de  la  Probabilidad,  los Procesos Estocásticos y la Estadística). Se utilizan para examinar los sucesos aleatorios, desarrollos temporales y estructuras especiales tratando de encontrar las regularidades posibles.  Los  métodos  estocásticos  son  aplicables  a  todas  las  disciplinas  científicas, obteniéndose  ventajas  del  comportamiento  mediante  los  computadores  modernos.  Lo estocástico  ha  llegado  a  ser  un  instrumento  inestimable  para  las  ciencias  naturales, desarrollo tecnológico y economía.

El  cálculo  que  estudiamos  en  los  primeros  cursos  de  matemáticas  nos proporciona  los  instrumentos  analíticos  para  las  funciones  deterministas.  Ahora  bien, cuando modelamos la incertidumbre futura de un objeto, por ejemplo, el precio de un título  o  los  tantos  de  interés  a  lo  largo  del  tiempo,  estos  son  aleatorios  en  cualquier momento considerado, por tanto, son llamados proceso estocásticos.

El  cálculo  estocástico  es  el  instrumento  analítico  adecuado  para  los  procesos estocásticos.  Entonces  con  tales  instrumentos,  podemos  predecir  el  comportamiento futuro de estos aspectos y cuantificar los riesgos asociados a ellos. Esto es por lo que tiene gran importancia.

La  Teoría  de  los  Procesos  Estocásticos,  estudia  los  acontecimientos  aleatorios asociados al tiempo regidos por las leyes de probabilidad.

El cálculo estocástico se refiere a una clase específica de procesos estocásticos que son estocásticamente integrables y frecuentemente expresados como soluciones de ecuaciones diferenciales estocásticas.

Las primeras aplicaciones financieras de los procesos estocásticos, aparte de lo mencionado relativo a Lunberg y Cramer datan de 1900 cuando el matemático francés Louis Bachelier aplicó un proceso estocástico especial llamado movimiento Browniano o proceso de Wiener para describir los precios de los títulos en su tesis doctoral.

En 1982 Louis Bachelier llegó a París para continuar su educación universitaria en la Universidad de la Sorbonne. Allí tuvo un insigne cuadro de profesores: Paul Apell, Joseph Bousiness y Henri Poincaré. El desarrollo como científico fue bastante rápido y escribió su interesante tesis “Teoría de la Especulación” sobre la aplicación de la Teoría de la probabilidad a los mercados de títulos. Este se considera ahora históricamente el primer  intento  de  utilizar  las  matemáticas  avanzadas  en  la  matemática  financiero – actuarial y testimoniar la introducción del movimiento Browniano. De acuerdo con la tradición de la época, también defendió una segunda tesis sobre una materia elegida por la universidad sobre la mecánica de fluidos. Su título refleja el bagaje educativo de L. Bachelier “La resistencia de una masa líquida indefinida dotada de fricciones interiores regidas por las fórmulas de Navier, a los pequeños movimientos variados de traslación de  una  esfera  sólida,  sumergida  en  una  masa  y  adherente  a  la  capa  fluida  que  la contacta”.

La  primera  parte  de  la  tesis  de Louis Bachelier,  “Teoría  de  la  Especulación”, contiene una descripción detallada de los productos disponibles en aquel momento en el mercado de títulos en Francia, tales como contratos a plazo (forward) y opciones. Sus especificaciones fueron completamente diferentes de los productos correspondientes en el mercado americano; por ejemplo todos los pagos estaban relacionados con una fecha dada y no se tenía necesidad de pensar en el descuento o cambio numerario. Después de los preliminares financieros Louis Bachelier comenzó con la modelación matemática de los  movimientos  y  fórmulas  de  los  precios  de  los  títulos,  el  principio  de  que  “La esperanza del especulador fuera nula”. Obviamente, interpretaba mediante la esperanza condicionada dada por la información pasada. Es decir, implícitamente aceptaba como axioma  que  el  mercado  valoraba  los  activos  utilizando  una medida “martingala”.  La hipótesis  posterior  era  que  el  precio  evolucionaba  como  un  proceso  de  Markov continuo,  homogéneo  en  el  espacio  y  el  tiempo.  Louis  Bachelier  demostró  que  la densidad de las distribuciones unidimensionales de este proceso satisfacía la relación,ahora  conocida  como  la  ecuación  Chapman-Kolmogorov  y  observó  que  la  densidad Gaussiana  con  la  varianza  lineal  creciente  resolvía  esta  ecuación.  La  cuestión  de  la unicidad  no  se  discutía  pero  Louis  Bachelier  proporcionó  algunos  argumentos  para confirmar esta conclusión. Llegó a la misma ley considerando el proceso de los precios como  límite  de  las  trayectorias  aleatorias.  Louis  Bachelier  también  observó  que  la familia de funciones de distribución de los proceso satisfacía la ecuación del calor.

El modelo se aplicó para calcular algunos precios de las opciones. Teniendo en cuenta las opciones americanas y dependientes de la trayectoria, Louis Bachelier calculó la probabilidad de que el movimiento Browniano no excediera un nivel fijo y obtuvo la distribución del supremum del movimiento Browniano.

La tesis de Louis Bachelier se puede considerar como el origen de la “financiera matemática moderna” y de varias ramas importantes de cálculo estocástico tal como la teoría  del  movimiento  Browniano,  procesos  de  Markov  (1856-1922),  procesos  de difusión e incluso de la convergencia libre en los espacios funcionales. Evidentemente, el  razonamiento  no  fue  riguroso  pero  a  nivel  intuitivo  básicamente  correcto.  Esto  es realmente asombroso ya que a comienzos del siglo XX los fundamentos matemáticos de la  probabilidad  no  existían.  A.  Markov  comenzó  sus  estudios  sobre  lo  que  ahora llamamos cadenas de Markov en 1906 y el concepto de esperanzas condicionadas con respecto a una variable arbitraria o σ-álgebra fueron desarrollados en 1930.

El informe de Henri Poincare, firmado por P. Apell y J. Bousssines, tribunal que juzgó  la  tesis  de  Louis  Bachelier  contiene  un profundo  análisis  no  solamente  de  los resultados  matemáticos  sino  también  una  penetración  en  la  leyes  de  mercado.  En contraste  con  la  leyenda  de  que  la  nota  de  evaluación  “honorable”  significaba  algo como que los examinadores fueron escépticos respecto a la tesis, esta parece que fue la nota más alta que podía habérsele reconocido a una tesis que estaba esencialmente fuera de las matemáticas y que tenía algunos argumentos lejos de ser rigurosos. La nota de excelente” usualmente se asignaba a memorias que contenían la solución al cambiante problema en una disciplina matemática bien establecida.

Creemos  que  el  informe  mostraba  que  H. Poincare  era  un  lector  atento  y benévolo  y  su  moderada  crítica  fue  positiva.  La  crítica  que  expresó  fue  que  Louis Bachelier no estudiaba con detalle la relación descubierta de los procesos estocásticos con  las  ecuaciones  en  derivadas parciales,  podía  interpretarse  que  fue   realmente intrigado, viendo allí ulteriores perspectivas. El informe de Poincare y la conclusión fue publicar la tesis en las revistas prestigiosas de aquel tiempo, contradecía lo que algunos consideraron  como  la  decepción  de  “honorable”.  Se  podía  conjeturar  que  Louis Bachelier  no  fue  galardonado  con  la  nota  de  “muy  honorable”  debido  a  una presentación  más  débil  de  su  segunda  tesis  (pero  el  correspondiente  informe  de  P. Appell fue muy positivo).

No es necesario decir que las ideas innovadoras de Louis Bachelier estuvieron por encima del nivel prevaleciente en la teoría financiera existente en aquella época lo cual fue ciertamente percibido.

Los  notables  resultados  obtenidos  por  Louis  Bachelier  en  su  tesis  sobre  la “Teoría  de  la  Especulación”  en  1900  permanecieron  en  una  especie  de  “limbo científico” durante más de 75 años, hasta que el célebre economista premio Nóbel Paul Samuelson influenciado por el insigne profesor de estadística William Feller, corrigió a Louis Bachelier, en 1965, reemplazando el movimiento Browniano por su exponencial (geométrica),  evitando  así  obtener  como  resultados  valores  negativos  del  modelo  y,luego comenzó a jugar un papel esencial en el cálculo de los precios de las opciones mediante la famosa fórmula de Black-Scholes en 1973.

Desde  1980  se  ha  comprobado  la  explosión  de  lo  modelos  matemático financieros  junto  con  los  productos  financieros,  todos  a  su  vez  llegados  a  ser  más complejos.

Toda  esta  tecnología  existe  debido  a  que  algunos  conceptos  matemáticos financieros  simples  y  universales  han  permitido  construir  una  “Teoría  matemática financiera de las leyes de los mercados” basada en principios tales como que los precios de  un  activo  a  lo  largo  del  tiempo  tienen  la  estructura  probabilista  de  un  juego equitativo, es decir, una “martingala”. A partir de este concepto, poco a poco, se ha ido construyendo  toda  la  teoría  de  los  procesos  estocásticos,  pilar  sobre  el  cual  se  ha desarrollado  la  “Teoría  Matemática  del  Arbitraje”  por  Delbaen  y  Schahermayor  en 1994.

Desde  comienzos  de  1990,  la  matemática  y  particularmente  la  teoría  de  la probabilidad han jugado un papel creciente, en general y particularmente, en el campo económico financiero actuarial influenciado por las investigaciones de A. Kolmogorov relativas a los procesos temporales continuos.

A  partir  de  la  tesis  de  Louis  Bachelier  surgió  el  nuevo  nacimiento  de  los procesos estocásticos y, por otra parte, la estrategia de tiempo continuo para la cobertura de riesgos financieros.

Aunque Louis Bachelier estableció en su tesis la conexión entre el precio de los instrumentos financieros y algunos cálculos de probabilidad relativos a ciertos procesos estocásticos, el problema de la cobertura correspondiente al riesgo fue resuelto mediante los  trabajos  de  Black/Scholes/Merton  en  1973.  En  aquella  época  la  idea  de diversificación  estaba  vigente  debido  a  los  trabajos  pioneros  de  Markowitz  en  1952 (Nóbel de Economía en 1990) relativos a la optimización de la cartera.


IV. RELACIONES  DEL  CÁLCULO  CLÁSICO  CON  EL  CÁLCULO
ESTOCÁSTICO

Respecto de las relaciones del “Cálclulo Clásico” con el “Cálculo Estocástico” procede hacer la siguientes consideraciones.

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Ahora bien, esta relación clásica no es aplicable para las funciones reales que se presentan  en  la  Matemática  Financiera.  Cuando  el  matemático  alemán  Weierstrass construyó  una  función  real  continua,  pero  no  diferenciable  en  ninguna  parte,  esto  se consideró  como  una  curiosidad  matemática.  Desgraciadamente,  esta  “curiosidad”  está en el corazón de la Matemática Financiera. Los gráficos de los tantos de cambio, de los tantos de interés y de los activos líquidos son prácticamente continuos, como los disponibles  hoy  en  día  que  presentan  datos  de  alta  frecuencia,  pero  son  de variación  ilimitada  en  todo  el  intervalo  de  tiempo.  En  particular,  no  son diferenciables  en  ninguna  parte.  Por  tanto,  el  Cálculo  Clásico  necesita  una extensión a funciones de variación no acotada, tema estudiado por los matemáticos durante mucho tiempo.

Este déficit se cubrió mediante el desarrollo del “Cálculo Estocástico” que se  puede  considerar  como  la  teoría  de  la  diferenciación  e  integración  de  los procesos estocásticos.

Existen numeros libros recientemente publicados que desarrollan ampliamente el cálculo  estocástico  con  énfasis  sobre  las  aplicaciones  a  los  mercados  financieros  a diferentes niveles de sofisticación matemática (Föllmer y Schied, 2010).

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Esta no fue, la nuevamente aparición del segundo término, lo que creó la principal dificultad para desarrollar el Cálculo Estocástico. Para funciones de variación cuadrática finita este término F”es una integral bien definida Lebesgue-Stieltjes. El cambio real consiste en dar un significado preciso a la primera integral donde tanto el argumento del integrando y del integrador son de varición  no-acotada  sobre  todo  el  intervalo de tiempo, arbitrariamente pequeño. Esta cuestión fue resuelta en primer lugar por Itô, de ahí  el  nombre  de  la  “fórmula  de  Itô”  para  la  relación (1) y la integral  de Itô para la primera integral de la (2).

Utilizando el enfoque a lo largo de una trayectoria de Föllmer, podemos deducir la fórmula de Itô y la integral de Itô sin recurrir a la teoría  de  la  probabilidad. Observando un proceso estocástico “paso a paso”, se puede dar un significado preciso a las expresiones (1) y (2) utilizando solamente instrumentos elementales del análisis real clásico.  Solamente  se  necesita  la  teoría  de  la  probabilidad, posteriormente  cuando consideramos la acción recíproca de todas las trayectorias de los procesos estocásticos como difusiones y semimartingalas.

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Observemos que la regla de la multiplicación final es la crucial que da el término complementario.

Un  argumento  análogo,  nos  proporciona  una  regla  cuando  tenemos  varios procesos Itô basados en el mismo movimiento Browniano.

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V. CONCLUSIONES

Después de haber realizado una revisión de los métodos cuantitativos a lo largo del tiempo se observa que el Lema de Ito, es el instrumento central de la diferenciación en  el  cálculo  estocástico.  No  son  demasiadas  cuestiones  básicas  las  que  hay  que recordar  para  poder  utilizarle.  En  primer  lugar,  la  fórmula  ayuda  a  determinar  las diferenciales  estocásticas  para  los  derivados  financieros  dados  los  movimientos  del activo subyacente. En segundo lugar, las fórmulas son completamente dependientes de la definición de la integral de Ito. Esto significa que las igualdades se deben interpretar dentro de la equivalencia estocástica. Finalmente, desde un punto de vista práctico, se debe  recordar  que  las  fórmulas  estándar  utilizadas  en  el  cálculo  determinista proporcionan  resultados  significativamente  diferentes   de  los  obtenidos  mediante  el cálculo  estocástico.  En  particular,  si  se  utilizan  las  fórmulas  estándar,  esto  supondría que todos los procesos en observación tendrían volatilidad infinitesimal nula. Por otra parte, hemos visto que ésta no es una hipótesis adecuada cuando se trata de valorar el riesgo utilizando los derivados financieros.

Fuente:https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4749588.pdf

Fundamentos del seguro colectivo de vida

Siendo uno de los principales productos de las compañías aseguradoras, a continuación les comparto información sobre los fundamentos del Seguro Colectivo de Vida.

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN
II. PRINCIPIOS GENERALES
1. Comparación con el seguro individual
2. Ventajas y desventajas del seguro colectivo
III. DISEÑO DE PRODUCTOS
1. Tipos de seguro colectivo
2. Coberturas de riesgos
3. Elementos de una póliza de colectivo de vida
IV. ASPECTOS DEL MARKETING


I. INTRODUCCIÓN

El seguro tal y como lo conocemos hoy es una industria relativamente moderna. Aunque hay muchas historias acerca de los primeros seguros marítimos y de otras clases, los contratos de seguro formales, tal y como los conocemos hoy día, son esencialmente un subproducto, relativamente reciente de la Revolución Industrial.

El seguro colectivo, definido como el “modo de otorgar cobertura de seguro a un grupo de personas en un solo y único contrato”, es incluso más reciente, su origen se sitúa a principios del siglo pasado (la primera petición documentada de un seguro colectivo moderno data de 1910) y tiene sus raíces firmemente asentada en unos “planes de prestaciones al empleado” en los EEUU. A medida que el concepto de seguro colectivo se ha ido desarrollando, se han expandido extraordinariamente su ámbito de cobertura y los tipos de posibles contratos. El concepto también ha sido ampliamente exportado a casi todos los mercados de seguros del mundo.


II. PRINCIPIOS GENERALES

En principio, los productos de seguros que se venden a colectivos son los mismos que lo que se venden a individuos, las diferencias surgen, no obstante, en el método de agrupación de los riesgos y en la filosofía que adopta el asegurador para su gestión. En términos muy generales, el principio rector del seguro colectivo puede resumirse de la siguiente manera:

“Por medio de una única póliza, un grupo de personas se aseguran en condiciones más beneficiosas que si lo hicieran individualmente”.

Para mayor claridad, a continuación enunciamos varios de los más importantes principios del seguro colectivo:

– El grupo de personas para quien se elabora el contrato de seguro debe haberse formado por razones diferentes a la de la adquisición del seguro.

– El colectivo debe tener una identidad diferenciada (en el sentido de la relación de los miembros entre sí y entre los miembros y el tomador).

– Las condiciones de pertenencia al colectivo deben ser claras e inequívocas y preferiblemente referidas a características identificables.

– El grupo debe ser lo suficientemente grande para que puedan obtenerse las ventajas del seguro colectivo (tales como la flexibilidad de las condiciones de suscripción y el ahorro de gastos); es más, la cuota de participación en el seguro debería ser tal que incluyera una proporción razonable de vidas sanas.

– En la mayoría de los casos los miembros deben estar en activo con empleo a jornada completa.

– Las prestaciones deben determinarse por medio de una fórmula objetiva, de forma que los miembros no puedan elegir la cuantía de su cobertura, excepto en un margen pequeño, y que el tomador del colectivo no tenga completo dominio sobre las prestaciones de los individuos.

– Debe haber la perspectiva de un flujo continuo de nuevos miembros al grupo.


1. Comparación con el seguro individual

Como se desprende de los principios anteriores, un individuo podrá beneficiarse de las prestaciones de seguro en virtud de su pertenencia al colectivo; el miembro tendrá poca elección sobre los términos de su cobertura particular y de esta forma se elimina un elemento fundamental de antiselección.

En el seguro colectivo la administración resulta considerablemente más sencilla; los gastos de adquisición del negocio también serían menores, lo que daría como resultado la aplicación de recargos más bajos. Si bien frecuentemente se considera invariable lo anterior, convendría señalar una excepción: los costes de adquisición del seguro colectivo son efectivamente más bajos que los de contratos individuales, pero esto sólo es así cuando el asegurador ha confirmado la suscripción del seguro ya que las proporción de pólizas emitidas respecto a las propuestas y cotizaciones previas puede ser muy baja, y la realización y análisis de las mismas puede consumir mucho tiempo y recursos, los gastos del asegurador involucrado en el mercado del seguro colectivo pueden superar a los previstos.

A veces las pólizas colectivas ofrecen no sólo protección para las vidas de los miembros individuales, sino también para las personas que dependen de ellos (normalmente se refiere al cónyuge e hijos solteros y menores de edad, pero puede incluir otras como padres y parientes de edad). Aunque esta cobertura es relativamente poco frecuente para seguros colectivos de vida, en el caso de los seguros individuales no se aplica.

Una diferencia de mayor importancia práctica entre los seguros individuales y colectivos es el grado en que las compañías de seguros suscriben los primeros. Los suscriptores de colectivos se preocupan más del perfil de riesgo del grupo que del de los miembros individuales. No obstante, los suscriptores querrán asegurarse de que los niveles y estructura de las prestaciones sean tales que los riesgos asumidos se ajusten individualmente a los resultados esperados. Cuando esto no se da o cuando los individuos específicos o subgrupos muestran características de riesgo claramente diferenciadas, se requiere una suscripción individual.


2. Ventajas y desventajas del seguro colectivo

Desde el punto de vista del asegurado, la principal ventaja radica en un precio más barato y un procedimiento simplificado de suscripción. Una desventaja podría ser que la cobertura de seguro no se ajuste a las necesidades particulares de cada individuo.

Desde el punto de vista del asegurador, la mayor ventaja está en la administración simplificada, el efecto selectivo (los empleados están trabajando y por lo tanto se les considera sanos) y el hecho de que grandes negocios pueden ser suscritos de una sola vez, trayendo consigo un volumen de primas mayor y ventajas en el flujo de efectivo.

Las desventajas para el asegurador residen en la naturaleza competitiva de la mayoría de los seguros colectivos del mercado, donde las tarifas suelen recortarse a niveles extremadamente bajos, y en el peligro de perder grandes cantidades de negocio cuando las pólizas son renovadas en otra compañía de seguros. Otra desventaja potencial es el riesgo de antiselección causado por la falta de selección individual.


III. DISEÑO DE PRODUCTOS

Las legislaciones de seguridad social, laboral y fiscal forman el entorno en el que las entidades aseguradoras deben operar. Estas leyes afectan de forma directa a los planes de seguro colectivo que se basan en el empleo y son un factor crítico en la configuración de la industria de seguros de cualquier país.

La seguridad social y la legislación relacionada sientan las bases y el marco para los productos de seguro colectivo ofrecidos por las entidades aseguradoras. La repercusión de esta legislación es doble: en primer lugar, cuando ciertas prestaciones de empleo son obligatorias, las empresas pueden tratar de asegurarlas por otro lado. El seguro colectivo es una buena solución para compañías que no son suficientemente grandes o no desean soportar estos riesgos por sí mismas.

En segundo lugar, un impacto menos directo de este entorno legal es que los productos ofrecidos por las entidades aseguradoras necesitan estar integrados con los que proporciona la seguridad social y los que son obligatorios por parte de los empresarios. En resumen, la relación entre la seguridad social y el seguro colectivo supone que éste último proporciona directamente las prestaciones obligadas por la ley, o bien un grado de protección que las complementa y amplía.


1. Tipos de seguro colectivo

Beneficios al personal (sistemas de empleo): La mayoría de los seguros colectivos son establecidos por las empresas para proporcionar prestaciones y coberturas a sus empleados. A menudo, el motivo para establecer el seguro suele ser una combinación de incentivos fiscales o legales y de la preocupación social del empresario.

Asociaciones empresariales y profesionales: Una asociación empresarial surge cuando empresas pertenecientes al mismo sector se unen en asuntos de mutuo interés como crear un “foro” para el intercambio de ideas, disponer de una asesoría común (del sector en su conjunto) y ejercer como grupo de presión frente al gobierno. Además de esto, una asociación empresarial puede decidir contratar un seguro colectivo en beneficio de los empleados de sus miembros.

En tales circunstancias, el seguro colectivo consiste normalmente en una serie de coberturas alrededor de una póliza principal. La participación es opcional para cada empresa, aunque puede ser obligatoria para los empleados de las empresas participantes, y las normas son aplicables a todos los subgrupos. Desde el punto de vista del diseño de las prestaciones, estos seguros suelen ser menos complejos y menos generosos que los aplicables a colectivos de una sola empresa.

Las asociaciones profesionales son agrupaciones de profesionales como dentistas, médicos, abogados o asesores fiscales, que suelen formarse como resultado de unas exigencias estatutarias o normativas del propio colectivo.

Sindicatos: Los sindicatos pueden establecer planes y coberturas de seguros para proporcionar prestaciones, normalmente modestas, a sus miembros; frecuentemente las primas de estas coberturas suelen deducirse automáticamente de las cuotas de afiliación. El afiliado puede provenir de distintas compañías y las diferencias ocupacionales también pueden ser significativas, aunque normalmente se espera que haya ciertas semejanzas en cuanto a los tipos de trabajos.

A los suscriptores de seguros no les agradan estas pólizas, primero porque el requisito para la inclusión de los miembros de estar “laboralmente activo”, raramente puede cumplirse (con el consiguiente efecto negativo en el resultado de la póliza) y segundo porque estos contratos son con frecuencia renegociados con una tremenda presión sobre las tasas. Sin embargo, el diseño de las prestaciones suele ser bastante sencillo, principalmente por razones de conveniencia administrativa y se ofrecen unas coberturas idénticas para cada asegurado, independientemente de los ingresos o de otras circunstancias personales. Las primas se recaudan con frecuencia de forma similar, como una deducción automática del salario junto con las cuotas sindicales.

Seguros de crédito: Un gran número de instituciones ofrecen a sus clientes créditos de una u otra forma. Los ejemplos van de lo más obvio, bancos, sociedades inmobiliarias, financieras, etc. hasta lo menos obvio, concesionarios de automóviles, minoristas de muebles, etc. Cuando han contraído un compromiso de devolución de un préstamo es deseable para todas las partes implicadas la existencia de un seguro de vida y acaso de invalidez sobre el deudor.

La cobertura de vida suele estructurarse de forma decreciente, siendo la suma asegurada en cada contrato del importe del crédito pendiente.

Vale aclarar que en este post no profundizaremos más sobre este tipo de seguro colectivo en particular, sin embargo, les comunico que estaré desarrollándolo en un futuro post dedicado única y exclusivamente a este seguro.

El tipo más importante de seguro colectivo es el primero, es decir, el de empleados de una empresa en el que la cobertura del seguro forma parte integral de los beneficios del empleado. El contrato de seguro se realiza entre la empresa y la compañía de seguros. Los dos tipos principales de pólizas para empleados son: aquéllas en que en las que la compañía paga el 100% del importe de las primas para las coberturas contratadas, y aquéllas en las que los empleados deben pagar al menos parte de las primas. En ambos casos normalmente queda claro cómo está definido el grupo y se dispone de la información necesaria para cotizarlos, por ejemplo: edades, sexo, salarios de los asegurados, detalles de la ocupación y composición del grupo por regiones geográficas, así como experiencia de siniestralidad.


2. Coberturas de riesgos

a) Muerte por cualquier causa:
En la mayoría de los países esta es la cobertura más importante. Normalmente el derecho a la prestación se produce en caso de muerte del partícipe mientras aún es miembro del colectivo. La prestación puede tomar la forma de un único capital o de una renta, temporal o vitalicia, pagadera a los beneficiarios supervivientes.

El diseño de la cobertura no suele ser demasiado sofisticado. Las prestaciones consisten habitualmente en una indemnización predeterminada o en una cuantía variable relacionada con el salario. En el supuesto de rentas pagaderas a supervivientes, la prestación suele definirse como un porcentaje de la pensión que el asegurado hubiera recibido al alcanzar la edad de jubilación. Estas rentas están sujetas a varias restricciones en cuanto a su duración, dependiendo de diversas circunstancias (nuevo matrimonio, en el caso de viudedad o la mayoría de edad, en el caso de orfandad).

La inmensa mayoría de las pólizas colectivas de vida se financian en una base temporal anual renovable, por lo que el coste de la cobertura anual se calcula al comienzo del año, de acuerdo con el número de miembros y las sumas aseguradas en ese momento.

b) Invalidez:
Como regla general, las consecuencias económicas de una invalidez de larga duración pueden ser por lo menos tan serias como la propia muerte del miembro asegurado, por ello es comprensible que las empresas sientan una obligación moral y financiera de velar por las necesidades de sus empleados incapacitados. Lógicamente, esta cobertura es también deseable para los empleados, ya que su coste, en términos de los cuidados necesarios y la pérdida de ingresos, puede ser enorme.

La indemnización instrumentalizada como una suma global, normalmente pagadera en plazos durante cierto número de años (5 ó 10) en caso de invalidez permanente total de un miembro del colectivo es una prestación muy común.

Las principales consideraciones realizadas durante el diseño se centran en la definición misma de la invalidez, y en si la prestación debe estructurarse como pago anticipado (acelerado) respecto a la cobertura de vida, que tiene siempre una duración mayor. Suele considerado más prudente por el asegurador que la prestación se vea como un pago anticipado. Ello se debe a que supone una reducción inmediata en la cobertura de muerte para el conjunto del colectivo (habitualmente sin la correspondiente devolución de prima), y de esta forma hay un importante elemento de ahorro que ayudará a compensar la cantidad anticipada.

No sólo existe la invalidez permanente sino la invalidez temporal o profesional, la cual consiste en que las prestaciones a los asegurados se pagan en forme de rentas periódicas hasta que se produce el restablecimiento, la muerte o la expiración del período garantizado. Constituye pues un medio apropiado de protección contra las consecuencias económicas desfavorables de la enfermedad.

Los elementos más importantes en el diseño de un plan de rentas por invalidez para un seguro colectivo son el período de aplazamiento (de espera o eliminación), el momento en el que cesará el pago de las prestaciones (fecha de expiración de la prestación), y el nivel de cobertura proporcionado a los miembros del grupo.

Otros riesgos que a veces se incluye:

c) Muerte accidental y Pérdida de miembros:
Estas coberturas son habitualmente vendidas como un suplemento al seguro colectivo de vida, y ofrecen una suma asegurada adicional (normalmente igual a la cobertura Muerte por cualquier causa, en cuyo caso puede usarse el término “doble prestación por accidente”) pagadera en el caso de fallecimiento por accidente. La garantía de pérdida de miembros se refiere a una escala de prestaciones, típicamente expresada como porcentajes de la suma asegurada por muerte accidental, que se pagarán según el tipo de mutilaciones (amputación de dedos, pérdida de mano, de pies, etc.).

d) Gastos médicos:
Se otorga protección a los miembros individuales asegurados contra los gastos médicos provocados por enfermedades. Bajo esta amplia categoría se encuentran coberturas específicas muy diversas cuyos detalles los abordaré en un futuro post. Sin embargo, diremos que la cobertura de seguro puede limitarse únicamente a gastos originados como paciente internado en un hospital (las llamadas pólizas de “hospitalización y cirugía”). Además, las características de la póliza pueden requerir de los asegurados que asuman ellos mismos una cierta suma en las reclamaciones (deducible), e incluso que los asegurados hagan frente a un porcentaje de todas las reclamaciones en exceso de cualquier deducible (coaseguro).

En general, esta cobertura se caracteriza por frecuencias de reclamaciones relativamente altas y unos importes de reclamaciones muy variables. Estos dos factores se combinan para hacer del seguro de gastos médicos un producto particularmente difícil de controlar desde el punto de vista de los aseguradores. Otro elemento muy importante que complica aún más es el hecho de que hay una tercera parte involucrada en la típica relación asegurador-asegurado, a saber el proveedor de los servicios médicos; la influencia de esta tercera parte sobre el coste y la frecuencia de las reclamaciones es muy acusada, por lo que se dificulta aún más la consecución de un control adecuado.

Igual que en el caso del seguro de crédito, aclaro que en este post no profundizaremos más sobre este tipo de seguro colectivo en particular, sin embargo, estaré desarrollándolo en un futuro post dedicado única y exclusivamente a este seguro.

e) Enfermedades graves:
Se ofrece el pago de una cierta cantidad en el caso de que el asegurado le sea diagnosticada una dolencia incluida en una lista predeterminada de afecciones o intervenciones quirúrgicas importantes. La versión moderna de esta cobertura surgió en Sudáfrica a principios de los años ochenta, y se ha ido trasladando a todos los mercados de seguro importantes del mundo, aunque su venta sigue siendo muy baja.


3. Elementos de una póliza de colectivo de vida

Al contrato de seguro entre una compañía de seguros y un colectivo determinado se denomina póliza principal, y en ella se plasman los derechos y obligaciones de ambas partes. Las dos partes involucradas en un contrato de seguro colectivo son, normalmente, la compañía de seguros y el tomador (que en la mayoría de los casos será la empresa que emplea a los miembros individuales). Entre los principales elementos de una póliza colectiva de vida están:

a) Criterios de inclusión: Una característica esencial de la póliza principal es la determinación de qué miembros del colectivo cumplen los requisitos para ser asegurados, así como las condiciones bajo las cuales puede realizarse la inclusión.

Los criterios de inclusión determinan qué tipos de miembros tienen derechos a la cobertura del seguro; en el caso de un sistema de empleo a favor de los empleados, pueden hacerse distinciones entre trabajadores a tiempo completo y a tiempo parcial.

Dentro de los criterios de inclusión estaría la determinación de si el plan es de tipo contributivo no contributivo. En el primer caso, los miembros individuales son responsables de una parte del coste del seguro (en cuyo caso puede sr imposible hacer obligatorio el seguros para los miembros del colectivo). Los seguros no contributivos, en los cuales el tomador corre con todo el coste del seguro, pueden exigir que todos los miembros que cumplan los criterios de inclusión estén automáticamente cubiertos.

b) Disposiciones de la póliza: Entre las principales disposiciones están:

Designación de beneficiarios:
Los miembros están facultados para nombrar al beneficiario de cualquier reclamación. El beneficiario será habitualmente el propio miembro asegurado en caso de invalidez, o las personas que dependen de él en caso de muerte

Certificados de seguro:
Aunque los miembros individuales asegurados no son parte del contrato legal entre el tomador y el asegurador, son titulares de los certificados que testifican su derecho a las prestaciones y las condiciones bajo las cuales esas prestaciones pueden pagarse. Los certificados también indican la facultad de los miembros para designar beneficiarios, la existencia de derechos de transferencia o prórroga y una descripción de algunas de las disposiciones de la póliza principal más importantes.

Condiciones de participación:
Los criterios de inclusión analizados anteriormente están básicamente determinados por el tomador más que por el asegurador. La razón de su incorporación en la póliza es la de establecer un conjunto objetivo de reglas que rijan la incorporación de los miembros y ofrecer a la compañía de seguros las garantías suficientes de que el tomador no tienen excesiva influencia sobre la participación en el colectivo o campo de antiselección.

Para garantizar una dispersión del riesgo adecuada y facilitar la aplicación de los principios del seguro colectivo, el asegurador estipulará el nivel mínimo de participación que debe alcanzarse respecto al número total de candidatos. Esta cantidad suele depender de la cantidad total de miembros en el colectivo, incluyendo tanto a los candidatos como a aquellas otras personas que no cumplen los criterios de inclusión y puede, por ejemplo, oscilar entre el 100%, en el caso de grupos con veinte o menos miembros, y el 25% mínimo absoluto en caso de grupos muy numerosos con varios miles de miembros.

Determinación de las prestaciones:
Un principio básico del seguro colectivo es el de que los miembros individuales deberían tener posibilidades reducidas de seleccionar el nivel de sus propias coberturas. Esto implica que el tomador preselecciona la fórmula sobre la que se basarán las prestaciones y beneficios de la póliza (dependiendo del salario de los miembros, por ejemplo) o que se incluya un importe fijo de la prestación para cada individuo. En ambos casos las prestaciones pueden ser diferentes según ciertas categorías, objetivamente determinadas, de los candidatos.

Un término importante a destacar es el del Límite de cobertura automática (LCA), el cual representa una prestación máxima tal que los miembros del colectivo cuya cobertura está bajo este límite no están obligados a aportar pruebas de asegurabilidad para poder tener cobertura de riesgo. Los miembros cuyas prestaciones exceden el límite de cobertura automática han de aportar pruebas de asegurabilidad para poder acceder a una cobertura más alta; cualquier recargo o porcentaje que pudiera resultar de tales pruebas será aplicable únicamente al exceso de prestación que esté por encima del límite de cobertura automática.

Los métodos prácticos de fijar este monto suelen usar normalmente dos estadísticas de fácil obtención, a saber, el número de miembros del colectivo y la prestación media. Hay una variedad de técnicas para convertir estos números en un límite significativo; no obstante a continuación se muestran algunos de ellos como ejemplo ilustrativo:

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Cualquiera que sea el método que se use, se deben imponer restricciones de edad a los asegurados que superen el LCA. El seguro colectivo tiene una serie de características que lo convierten en un tipo de negocio en el que es muy difícil obtener beneficios consistentes durante períodos de tiempo prolongados. Una de esas características es el volumen de primas que pueden cegar a los aseguradores ante ciertos elementos técnicos cruciales. Un punto importante a recordar, sin embargo, es que puede que una sola reclamación de siniestro antiselectiva baste para llevar a ese colectivo a un estado de pérdidas durante varios años.

Rehabilitación y período de gracia:
En caso que el tomador no cumpla con su obligación de pago de las primas la póliza se extingue, sin embargo, el tomador es legalmente responsable (según las disposiciones de la póliza) del coste de la cobertura del seguro durante el período de gracia.

Las condiciones necesarias para admitir la rehabilitación de un plan colectivo que haya finalizado deberías estar incluidas en las disposiciones de la póliza; en la práctica estas condiciones son muy diversas, algunos aseguradores no admiten la rehabilitación, otros exigen evidencias de asegurabilidad y otros, finalmente, requieren simplemente el pago de las primas pendientes.

Derechos de prórroga y conversión:
La mayoría de los contratos de seguros colectivos permiten a los miembros elegir entre continuar o convertir su cobertura en el caso de abandonar el grupo o de que el seguro finalice. En la práctica se distingue entre el caso en que el miembro saliente puede convertir la cobertura (que normalmente es temporal anual renovable) en una de tipo permanente (con una suma asegurada máxima equivalente a la existente bajo el contrato colectivo), y el caso en que el miembro puede simplemente continuar con la misma cobertura pero sobre un planteamiento individual.

Participación en beneficios:
Es un acuerdo en virtud del cual el tomador participa en la rentabilidad del seguro durante la vigencia de la póliza. Al final del ejercicio, si se ha producto el beneficio esperado, el asegurador reembolsará al tomador un cierto importe de acuerdo con una fórmula determinada, en caso contrario, éste no participará en los resultados negativos (excepto indirectamente mediante el efecto que estas pérdidas pudieran tener en cualquier beneficio futuro).

Comúnmente las participaciones en beneficios se expresan como un crédito contra las futuras primas, estimulando al tomador a continuar la relación con la compañía de seguros. Tales acuerdos son particularmente adecuados para colectivos suficientemente grandes que permitan obtener una experiencia fiable y estable de año a año.

Este enfoque también puede ser adoptado por pequeños colectivos a condición de que esta participación se calcule sobre un período mayor, por ejemplo tres años. El prorrateo de los resultados sobre este período proporciona al asegurador una protección contra las fluctuaciones aleatorias en la experiencia siniestral similar a la que correspondería para un colectivo numeroso.

A continuación un modelo de cálculo de la participación en beneficios:

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IV. ASPECTOS DEL MARKETING

Cuando se opera en un mercado tan competitivo como el del seguro colectivo, es primordial tener una clara estrategia de marketing. Esta estrategia será el principio regulador de las operaciones que el asegurador realice, y en ella influirán factores tales como la elección del canal de distribución preferido, el perfil de los colectivos asegurados más deseados y la posición técnica adoptada por suscriptores y actuarios.

A la hora de elaborar una estrategia de marketing para el negocio colectivo, la compañía debe tener en cuenta los siguientes puntos:

a) Los canales de distribución activos en el mercado en cuestión: Esto es vital si el asegurador quiere velar por que sus agencias sean el motor primario de las ventas o en el caso de que necesitara fomentar las relaciones con intermediarios externos.

b) El equilibrio de la cartera entre el negocio colectivo y el individual: Cuando el asegurador tiene una imagen corporativa establecida gracias a su actividad en el mercado de vida individual, por ejemplo, es probable que sufra menos presión de afirmar su posición mediante la obtención de cuentas prestigiosas.

c) Objetivo de crecimiento y cuota de mercado para la cartera de colectivos: Si se tienen objetivos agresivos puede que la compañía tenga que centrarse en aquellos canales de distribución que le permitan competir por conseguir grandes colectivos, lo cual tendrá importantes repercusiones en cuanto al sistema de retribución de los mismos.

Una vez fijada la estrategia de marketing apropiada, el asegurador considerará el curso de acción más efectivo para implementarla y conseguir sus propósitos. Antes de buscar más lejos, por ejemplo, una compañía debería considerar las oportunidades existentes a su alrededor. Un punto de partida lógico sería el colectivo de sus propios empleados, lo que supondría además una excelente oportunidad para definir los procedimientos operativos, probar los sistemas administrativos y formar al personal. Asimismo, el asegurador considerará cualquier otra área en la que pueda tener ventaja competitiva para conseguir negocio sin que compita sólo con el coste. Por ejemplo, una compañía subsidiaria de un gran grupo tiene ventajas obvias si se plantea como objetivo las otras compañías hermas, asociadas y afiliadas.

Fuente:
-Geoff Baars y Nick Sennett, Compañía Suiza de Reaseguros. Fundamentos del seguro colectivo.
-Ralph Price, Dr. Alfredo Fetter, Francisco García. GenRe/ Life Health. Principios del seguro de vida grupo y colectivo.

Introducción al reaseguro de daños

I. INTRODUCCIÓN

Necesidad del seguro

El seguro es una operación por la cual una parte, el asegurado, mediante una remuneración, la prima, se hace prometer para sí mismo o para un tercero, en caso de la realización de un riesgo, una prestación por otra parte, el asegurador, quien asumiendo un conjunto de riesgos los compensa conforme con las leyes de la estadística.

En su vida cotidiana, el ser humano está expuesto a infinidad de riesgos que pueden afectar a su persona o a sus bienes: enfermedades, accidentes, negligencia, naturaleza, incendio, robo, colisión, actos criminales, etc. Estos riesgos son imprevisibles. No se sabe cuándo se producirán ni la importancia de los daños que causarán.

Consciente de los peligros que corre, el hombre podrá elegir entre las siguientes alternativas la que mejor convenga a sus intereses:

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El problema consiste, por lo tanto, en determinar una cuota fija anual con la cual puedan compensarse, año tras año, los siniestros del grupo. La solución a este problema se encuentra en las estadísticas, aplicando los métodos del cálculo de las probabilidades.

Para que los resultados de tales predicciones tengan algún valor, es necesario que las bases de las estadísticas sean lo más amplias posible, tanto en el espacio (varios países) como en el tiempo (varios años).

Por otra parte, los riesgos tienen que ser homogéneos tanto en su calidad como en su valor.

En la práctica resulta imposible reunir un conjunto de riesgos similares en cantidad suficiente para que juegue la ley de los grandes números. Esta falta de equilibrio en una comunidad de riesgos tiene por consecuencia la inestabilidad de la tasa de siniestros.

¿De qué medios dispone una comunidad de riesgos para compensar tales fluctuaciones?

  • Compensación en el tiempo: En los años favorables, la comunidad puede acumular reservas destinadas a cubrir las pérdidas en ejercicios deficitarios. El problema principal reside en el hecho de que los siniestros pueden producirse al principio del período o también repetirse durante varios años consecutivos, es decir cuando la comunidad todavía no ha podido acumular reservas suficientes o cuando éstas ya han sido agotadas.
  • Compensación en el espacio: Aquí se obtiene una compensación por medio de la dispersión geográfica de los riesgos; en otras palabras abarcando el mayor número de países. Este sistema no es realizable por razones de orden político, jurídico y económico, y de todos modos, no ofrecería una solución sino para riesgos medianos y pequeños.
  • Compensación por diversificación: La comunidad no se especializa en un solo género de riesgos, sino que opera en una gama muy extensa de ramos: Vida, Accidentes personales, Gastos médicos, Incendio, Responsabilidad civil, Automóvil, etc.. De esta manera las fluctuaciones de las diferentes clases podrán compensarse hasta cierto grado. Incluso dentro de un mismo ramo, las diferentes categorías de riesgos ofrecen ya cierta mejora de los resultados, un equilibrio mayor: una comunidad choferes de taxis deberá esperar fluctuaciones mucho más marcadas que el grupo que engloba tanto los taxis como los vehículos privados.
  • Compensación por reducción del monto en riesgo (Suma asegurada): Tiene por finalidad reducir los importes de los riesgos a un tamaño que permita disminuir las desviaciones estadísticas a un mínimo. Entonces se podrá decir que los riesgos son más homogéneos.

¿Cómo conseguir en la práctica un conjunto de riesgos más homogéneos?

1.El coaseguro: Es el sistema mediante el cual una compañía de seguros comparte con otra (o varias) la responsabilidad directa de un riesgo ante el asegurado, quedando la misma limitada a la parte que suscribe en la póliza emitida a este efecto.

 Este sistema es utilizado ante todo para la cobertura de grandes riesgos industriales, con ventajas evidentes. No puede ser empleado, sin embargo, en la suscripción de millares de riesgos medianos y pequeños, ya que desde el punto de vista administrativo resultaría costoso.

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  1. El reaseguro: Es sin duda alguna el medio más adecuado para llegar a la compensación de los riesgos en el tiempo, en el espacio y por reducción de sus importes. El asegurador (la comunidad) se descarga de aquella parte de los riesgos que supera sus posibilidades financieras y causa desequilibrio en la cartera. Así conserva una flexibilidad grande en la suscripción, lo que permite dar un buen servicio al público y motivar a su cuerpo de venta.

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Función del reaseguro

Al absorber los choques particularmente pronunciados que afectan a las compañías de seguros, ya se trate de siniestros grandes o de una serie inesperada de siniestros medianos y pequeños, el reasegurador protege:

  • A los asegurados: Contra las fluctuaciones bruscas en el costo de la cobertura (prima); estas variaciones podrán así ser repartidas sobre varios años.
  • A los accionistas de la compañía: Contra la posible pérdida (o por lo menos una merma importante) del capital social; visto bajo otra perspectiva, el reaseguro garantiza un rendimiento estable, posiblemente creciente, de las acciones.
  • A los contribuyentes: Cuando la entidad reasegurada pertenece al Estado.
  • A las finanzas estatales: Garantizando cierta estabilidad en el pago de impuestos por las compañías de seguros.
  • A los empleados y agentes de las compañías de seguros: contra la pérdida de sus puestos de trabajo y de sus beneficios sociales.

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Podemos ver entonces que el reaseguro encuentra su principal fundamento en los mismos principios del Seguro, es decir: el Cálculo de probabilidades, la Ley de los grandes números y en la Diversificación y dispersión de los riesgos.

Con base a lo antes descrito, el Reaseguro surge como una necesidad para ayudar a la división o distribución de los riesgos, limitando su retención la aseguradora a una cantidad determinada, de acuerdo con la calidad, ubicación y límite del riesgo y con arreglo a sus posibilidades financieras. Es lógico entonces afirmar que mientras más capital y reservas tenga una aseguradora, mayor será su capacidad de retención en un solo riesgo.

La Retención técnica es el importe que la compañía puede y quiere poner en juego, por cuenta propia, en la suscripción de cada negocio o de un conjunto de riesgos. Se puede definir también como la suma máxima que la compañía está dispuesta a pagar en cualquier siniestro que afecte a una póliza, a un riesgo o a un grupo de riesgos.

A continuación se muestran algunas precisiones sobre los elementos principales de la definición anterior:

  • Retención:  Los siguientes términos se emplean también: pleno, participación de la cedente, franquicia, etc., según la forma de reaseguro y el mercado.

  • Importe:  Puede expresarse en un porcentaje o en una cantidad determinada de suma asegurada por riesgo o en una cantidad determinada de siniestro.

  • Puede poner en juego:  Las posibilidades de la compañía son limitadas por sus medios financieros y por las características de su cartera. Muchas veces existen también disposiciones legales que fijan la retención máxima, globalmente en cada ramo. A este tipo de retención se le denomina Retención legal.
  • Quiere poner en juego:  Esto quiere decir que el seguro es todavía una cosa muy aleatoria y que, a pesar de ciertas reglas que se basan en la experiencia, el elemento especulativo no ha desaparecido. La fijación de retenciones máximas será pues, en primer lugar, objeto de una decisión de más alto nivel.

  • En la suscripción:  El importe de la retención, por riesgo o por siniestro, deberá ser conocido en ocasión de la suscripción, es decir, antes que el asegurador se hubiese comprometido hacia su futuro asegurado.

  • Cada negocio:  Es importante que los departamentos de la compañía tengan instrucciones precisas no solamente en cuanto a las retenciones máximas, sino también respecto a su escalonamiento en función de la calidad del negocio suscrito.

  • Conjunto de riesgos: Con este término se alude a las acumulaciones que en numerosos ramos pueden producirse: mercancías a bordo de un barco, pasajeros de un avión, conjunto de edificios en una manzana, etc. Cabe mencionar también la posibilidad de siniestros catastróficos.

Determinación de la retención por riesgo:

¿Cómo determinar la retención máxima por ramo? Hay cierto número de fórmulas matemáticas a este respecto que, sin embargo, han quedado reservadas al uso de los teóricos. En la práctica, las decisiones de las compañías son determinadas por el sentido común. Se sabe que debe existir alguna relación entre la retención máxima y:

  • El capital pagado, las reservas de capital y las reservas libres de la compañía. Entre los indicadores a evaluar para medir la fortaleza técnica y financiera de la compañía están: Límite de endeudamiento (menor o igual a 3), Límite de retención (como máximo 3) y el Margen de solvencia (mayor o igual a 2.5); por otro lado, las reservas para riesgos catastróficos y de contingencia no son pasivos exigibles y por tanto forman parte del patrimonio de la compañía, lo que significa que si éstas son suficientes podrán servir de respaldo para retener mayores riesgos. No obstante, en la práctica no suele sumarse estas reservas al capital, con el único objetivo de adoptar una actitud conservadora en la retención de riesgos.
  • El importe de las inversiones líquidas (caja, bancos, acciones fácilmente realizables, etc.), que permitan a la empresa pagar sin demora los siniestros por cuenta propia. La fortaleza de este activo se evalúa con el indicador Calce de las inversiones, el que debe ser como mínimo 112%, por ejemplo.

  • La estructura de las sumas aseguradas de la cartera, y

  • El volumen de primas en cada ramo, que permita absorber las fluctuaciones de la siniestralidad.

Para determinar los importes de retención máxima por riesgo asegurado en cada ramo, debemos basarnos principalmente en nuestra capacidad financiera, tomando en cuenta la relación existente entre la retención máxima, el capital pagado y las reservas de capital. A continuación un ejemplo de cálculo:

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Determinación de la retención por evento:

Luego de fijar la retención por riesgo o siniestro, la compañía deberá tomar una decisión respecto a la conservación por evento catastrófico. Se tendrá en cuenta el hecho de que las catástrofes no se producen con frecuencia y de que los intervalos bastante largos deberían permitir a las compañías acumular reservas especiales de previsión (contingencia). En algunos países, las autoridades de supervisión incluso exigen que una parte importante de las primas relativas a riesgos catastróficos sea apartada cada año e invertida en valores que no pueden ser afectados por la misma catástrofe. La retención por evento dependerá pues del importe de las reservas especiales acumuladas a este efecto, teniendo en cuenta también la circunstancia de que la compañía podría recurrir a ciertas reservas de capital. Por lo tanto, la retención por evento podría fijarse en un múltiplo de la retención por riesgo o siniestro individual.

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II. ASPECTOS TÉCNICOS

Definición

El reaseguro se puede definir de una forma muy sencilla: “Transferencia de riesgo de una entidad aseguradora que lo cede a una entidad reaseguradora que lo toma”.

También se puede definir como un contrato en el cual el reasegurador toma a su cargo los riesgos de una aseguradora de una manera autónoma e independiente, recibiendo la parte alícuota de las primas correspondientes a los riesgos asumidos. O bien cubre a la aseguradora resarciéndole, en su caso, por las desviaciones de la siniestralidad esperada cobrándose una prima convenida a la celebración del contrato.

Clasificación técnica

En la industria aseguradora, al hablar del contrato de reaseguro se entiende que se refiere al Contrato automático para diferenciarlo del Reaseguro facultativo.

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III. REASEGURO PROPORCIONAL

Características

Los sistemas de reaseguro proporcional tienen como característica fundamental la repartición de suma asegurada, prima y siniestros entre cedente y reasegurador según un porcentaje uniforme, convenido de antemano.

Bajo este sistema la compañía cedente se compromete o tiene la facultad de ceder, y el reasegurador se obliga a aceptar un porcentaje determinado sobre todos los riesgos que se cedan al contrato automático en cuestión.

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Formulación de un contrato automático

Para formular un contrato de reaseguro automático es indispensable reunir una serie de requisitos técnicos, entre los que destacan:

  • Debe existir un volumen de riesgos similares, con el objeto de que la cifra de primas represente un monto similar al límite máximo de responsabilidad del contrato.

  • La empresa aseguradora debe contar con una experiencia de su cartera.

  • Las cesiones se efectúan bajo términos y condiciones originales, siguiendo el reasegurado en todo momento la suerte de la cedente.

Como se indicaba en el primer requisito técnico para formular un contrato de reaseguro automático, es fundamental que exista una relación entre el alimento de primas esperadas para un ejercicio y el límite máximo de responsabilidad por riesgo, mejor conocido como “Equilibrio”.

En la jerga del reaseguro, “Equilibrio se define como la relación que existe entre el límite máximo de responsabilidad por riesgo de un contrato y el alimento de primas esperadas para un ejercicio de ese contrato.

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Desde el punto de vista técnico, los tipos de contratos proporcionales son:

  • Cuota parte (o de Participación)
  • Excedente
  • Facultativo obligatorio

Cuota Parte

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Características fundamentales

En este contrato la cedente se compromete a ceder y el reasegurador a aceptar una participación en los riesgos cedidos al contrato.

La cedente establece para su participación (retención), un porcentaje fijo sobre todas las pólizas que suscriba y canalice bajo dicho contrato Cuota Parte, así como el límite máximo de responsabilidad por riesgo del contrato.

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Como se puede notar en este ejercicio, la cantidad en los riesgos que la cedente retenga por su propia cuenta, se incluye dentro del mismo contrato (Contrato de Participación).

Los contratos Cuota Parte son recomendables cuando:

  • La cartera de la cedente está apenas desarrollándose y su capacidad de retención es pequeña.
  • La cedente entra a una nueva clase de negocios o a un territorio nuevo (desconocido en sus prácticas y experiencia).
  • El ramo permite establecer una homogeneidad, bien sea por la clase de riesgos y/o por las sumas aseguradas.
  • Cuando las carteras son bastante pequeñas aunque las sumas aseguradas no sean homogéneas.

Ventajas y desventajas de los contratos Cuota Parte

Ventajas:

-El reasegurador comparte totalmente los resultados con la cedente y viceversa.

-La administración es sumamente simple.

-Resulta fácil estimar las consecuencias de un aumento o una disminución en la retención de la cedente.

Desventajas:

-Es un método antiselectivo, ya que la cedente no tiene la posibilidad de variar su retención dependiendo de la calidad de los riesgos.

-La cedente transfiere tal vez una porción demasiado grande de su ingreso de primas.

-El límite de responsabilidad que se puede manejar es considerablemente más pequeño que en un sistema de excedentes.

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Nota:   Para calcular el porcentaje que le corresponde al C.P. se divide el Límite de Responsabilidad de dicho contrato entre la suma asegurada promedio.

Excedentes

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Características fundamentales

Para este contrato la cedente se compromete a ceder y el reasegurador a aceptar una participación en todos los excedentes que se le produzcan a la primera, después de fijar su pleno o línea de retención, en base a la calidad de cada riesgo. Además, la cedente se reserva la libertad de retener la cantidad que guste en cada riesgo, cediendo el resto (excedente) a través del contrato.

En la actualidad este es el contrato más utilizado y se considera como el más perfecto desde el punto de vista técnico.

Se caracteriza porque en él se establecen dos límites:

  • El límite máximo de responsabilidad por riesgo del contrato.
  • El límite máximo de plenos de retención que la cedente podrá canalizar al tratado.

Con la estructuración que presentan los contratos de excedentes se permite fijar un sistema de autoprotección, pues la cedente sólo puede ceder al contrato como máximo en un mismo riesgo la cantidad que resulte de multiplicar el valor de su retención (sin exceder de lo pactado en el contrato), por el número de líneas o plenos de retención (también pactados).

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Ventajas y desventajas de los contratos Excedentes

Ventajas:

-Permite a la cedente variar su retención dependiendo de las características de cada riesgo.

-En comparación con el Cuota Parte, la compañía absorbe una mayor proporción de primas a retención.

-La cedente conoce y controla mejor su cartera.

-Puede optimizar el límite de su retención homogeneizando los riesgos que absorbe por su propia cuenta.

Desventajas:

-El determinar la retención en cada riesgo es una labor que requiere habilidad y consume bastante tiempo, por lo que su administración puede resultar costosa.

-Los resultados del contrato de excedentes pueden ser muy diferentes a los resultados netos de la cedente, especialmente cuando aquél está desequilibrado.

-Cuando el límite opera bajo la base de “pérdida máxima probable”, se requiere de la inspección de riesgos por profesionales especializados.

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Facultativo Obligatorio

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Características fundamentales

  • Mediante este convenio la compañía tiene la facultad de ceder y el reasegurador se obliga a aceptar todos aquellos riesgos cuyas características se apeguen a las condiciones del contrato.

  • Debido a que tiene aspectos de reaseguro facultativo y automático es considerado como un contrato mixto.

  • Este tipo de contratos generalmente es utilizado para ser alimentado por los excedentes que se le producen a la cedente, después de haber llenado todos los contratos de reaseguro con que cuenta.

  • Como en el caso del contrato de Excedentes, el Facultativo Obligatorio se alimenta en base a múltiplos de la retención de la cedente.

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IV. REASEGURO NO PROPORCIONAL

Características

Los sistemas de reaseguro automático no proporcional, en términos generales, se caracterizan por establecer una repartición de las responsabilidades entre la cedente y el reasegurador con base al siniestro.

El propósito de estos contratos es reducir la pérdida a cargo de la retención neta de una cedente o de los reaseguradores de un contrato automático proporcional, cuando dicha pérdida excede un monto determinado.

Características fundamentales:

  • El reasegurador no participa proporcionalmente de la prima, eventuales siniestros ni de la suma asegurada.

  • La cedente se compromete a pagar todos los siniestros hasta una cantidad acordada previamente (prioridad o deducible).

  • El monto de cualquier siniestro que excédala prioridad es asumida por los reaseguradores, hasta un límite máximo (cobertura o límite de responsabilidad).
  • Las pérdidas por debajo del límite inferior (prioridad) y por encima del superior (cobertura) corren a cargo de la cedente.

  • No se da el equilibrio proporcional entre derecho y obligaciones, tanto de la cedente como del reasegurador.

  • Existe una importante reducción en los costos de administración.

  • No hay manejo de cuentas trimestrales.

  • El costo del reaseguro es un factor determinado de antemano que permite a la cedente establecer un presupuesto.

  • El costo del reaseguro puede variar sustancialmente de un año a otro de acuerdo con la evolución de la siniestralidad.

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De acuerdo a su clasificación técnica, el reaseguro automático no proporcional se divide en:

  • Exceso de pérdida (Catastrófico o por riesgo)
  • Stop Loss

EXCESO DE PÉRDIDA (XL):

Es una protección que se caracteriza por limitar la pérdida en un monto determinado por la ocurrencia de un siniestro o serie de siniestros provenientes de un mismo evento o causa (por riesgo o catastrófico).

STOP LOSS (SL):

Es una protección que se caracteriza por limitar o detener la pérdida a la cuenta neta del reasegurado, por su gestión en un período determinado.

Elementos que componen una estructura no proporcional

Prioridad o deducible:

Primera cantidad que la protegida asume en caso de pérdidas derivadas de un siniestro o serie de siniestros en un evento.

Cobertura o límite de responsabilidad:

Protección comprada (es el monto de cualquier siniestro o serie de siniestros que excedan la prioridad, hasta un límite contratado).

Estructura:

Generalmente la protección comprada se divide en capas (Layers), las cuales son afectadas una después de la otra, en la medida en que se requiera.

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EXCESO DE PÉRDIDA OPERATIVO O WORKING COVER (XL WC)

El reaseguro de exceso de pérdida por riesgo permite al reasegurado la suscripción de una mayor retención neta en relación a su capital y reservas. Sin embargo, es importante subrayar que no es un buen substituto del reaseguro proporcional, porque no se puede obtener reinstalaciones ilimitadas.

Propósito:

Es limitar la pérdida máxima a la compañía protegida en riesgos individuales. Mediante este tipo de convenio, la protegida busca incrementar el volumen de primas retenidas, sin exceder de una suma asegurada como su aportación en caso de siniestro.

En esencia este tipo de contratos es de financiamiento en exceso del monto fijado como prioridad, ya que la finalidad de este convenio es hacer frente a los siniestros importantes los cuales una vez finalizado el período contratado son recuperados por el reasegurado bajo prima de ajuste, la que incluye un porcentaje (factor de recargo) pactado de antemano como compensación del gastos administrativo y del margen de utilidad derivados del contrato.

La técnica de cuota variable es la más recomendable en estas coberturas, pues es un elemento de protección tanto para el reasegurador como para el protegido.

Definición de riesgo para un exceso de pérdida operativo

“Riesgo” en un perfil de cartera debe ser lo mismo que “Riesgo” al momento del siniestro.

Un riesgo es un edificio o conjunto de edificios que forman un área la cual por incendio o explosión no se extendería a afectar otra propiedad.

Ejemplos donde riesgo no es lo mismo que póliza:

-Si existen pólizas separadas para edificio/contenido/pérdida consecuencia, se deben agrupar las pólizas para que sea un riesgo.

-Si existen muchos asegurados en un edificio se deben agrupar las pólizas para que sean un riesgo.

-Si existen muchas ubicaciones para una póliza se deben separar las ubicaciones para que se pueda considerar un riesgo.

 Modalidades:

Dentro de este tipo de contratos existen otras modalidades tales como:

a)Working Cover por riesgo/siniestro individual.

b)Working Cover por riesgo o evento.

¿CÓMO OPERARÍAN ESTAS MODALIDADES EN CASO DE CATÁSTROFE?

 Working Cover por riesgo/Siniestro individual

En un evento catastrófico la recuperación del contrato se hará aplicando la prioridad a cada uno de los riesgos afectados.

Working Cover por evento

En un evento catastrófico la prioridad se aplica una sola vez a la pérdida neta final del evento, pero también existe un límite de responsabilidad fijo para el reasegurados sin importar el número de riesgos que se afecten en el evento.

Existen otras modalidades como Límites por evento y en el agregado anual.

Estos límites reemplazan a las reinstalaciones y el producto de la cuota máxima normalmente representa un porciento del límite agregado anual.

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Consideraciones:

a)Como siniestros individuales durante el año los reaseguradores sólo pagarían 800,000, es decir, el límite agregado anual.

b)Como una serie de siniestros a consecuencia del mismo evento los reaseguradores sólo pagarían 500,000, o sea, el límite por evento.

Existe otra modalidad que está teniendo mucha aceptación y que se conoce como:

 XL WORKING COVER “TENT PLAN”

Este tipo de cobertura opera por riesgo protegiendo diferentes ramos o tipos de riesgos. Normalmente no es por evento.

Ventajas:

  • Aumenta el límite de retención pero sin exceder su retención neta.

  • Permite observar y mejorar la siniestralidad a retención neta, tomando medidas de suscripción y/o aumento de tarifas y deducibles.

  • En un solo programa se cubren varios ramos y se proporciona información una vez al año.

  • La prima generalmente se mide con base en el Burning Cost multiplicado por un factor de recargo para cubrir los gastos de administración del reasegurador y limitado tanto hacia arriba como hacia abajo por porcentajes de la prima de retención del negocio protegido.

  • Frecuentemente encontramos contratos Tent Plan con una prioridad y una responsabilidad uniformes para todos los ramos cubiertos, sin embargo, en múltiples casos es recomendable fijas dentro de un mismo contrato prioridades y responsabilidades diferentes para cada uno de los ramos cubiertos, para adecuar la cobertura de reaseguro al negocio a cubrir y no a la inversa.

EXCESO DE PÉRDIDA CATASTRÓFICO (XL CAT)

En este tipo de cobertura se toma en cuenta la severidad y no la frecuencia, y la cobertura sólo puede ser afectada cuando la suma de todas las pérdidas individuales a consecuencia de un mismo evento o causa producen una pérdida neta final superior al monto establecido como prioridad.

La prioridad nunca deberá ser menor a la retención que la protegida fije en el mejor de los riesgos de la cartera objeto de la protección. El costo para el protegido es a través de una cuota fija.

 Aplicación:

  • Normalmente esta cobertura sólo se verá afectada cuando dos o más riesgos han sido dañados o destruidos como consecuencia de un sólo suceso.

  • Cuando un contrato catastrófico se ve afectado por un evento, la pérdida a cargo del reasegurador resulta tan grande que se requerirán muchos años para que pueda recuperarse.
  • El reasegurador al cotizar este tipo de contratos pretende recuperar sus gastos de administración, dejar una cantidad razonable para utilidad y crear una reserva acumulativa, que a través de los años sirva para hacer frente a las indemnizaciones que deba hacer cuando el evento se presente.

  • Es común en esta clase de contratos dejar pactada una cláusula de “Reinstalaciones de cobertura”, generalmente mediante el pago de una prima adicional por si se llegara a presentar un evento que absorba parcial o totalmente la cobertura y de esta forma la compañía protegida cuente con la protección necesaria por si se le presentara otro evento en el curso del mismo ejercicio. Se puede comprar cobertura catastrófica para Accidentes personales e Incendio, es decir, no sólo para riesgos que pueden ser afectados por la naturaleza.

STOP LOSS

Este contrato no proporcional también es conocido bajo el nombre de porcentaje de siniestralidad.

En este contrato el reasegurador se compromete a indemnizar a la cedente por la proporción de siniestralidad que excede al final de un ejercicio de un porcentaje determinado.

 El cálculo de la proporción de la siniestralidad se basa en los resultados anuales de la cedente bajo el negocio que desea proteger, comparando los siniestros ocurridos con las primas netas devengadas.

 En este tipo de contratos se establecen tres tipos de límites:

  • La prioridad (porciento de siniestralidad que soporta la cedente).
  • Cobertura relativa (porciento de siniestralidad que protege el reasegurador).
  • Cobertura absoluta (límite de responsabilidad equivalente a una cantidad determinada que el reasegurador pagará como máximo).

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Este tipo de contrato se utiliza generalmente para proteger riesgos muy especiales como los del ramo Agrícola, en donde la determinación del siniestro en un solo evento sería muy complicado y su cuantificación de la pérdida se establecería hasta que se efectuara la cosecha.

Fuente:

  • Seminario de reaseguro. Reaseguradora Patria, S.A.B.
  • El reaseguro de los ramos generales. Suiza de Reaseguros.
  • Introducción al reaseguro. Fundación MAPFRE.

 

 

 

IV PARTE: Teoría del riesgo y del seguro

¿EN QUÉ CONSISTE LA PÓLIZA DE SEGUROS?

Es el documento legal que formaliza las relaciones contractuales entre la compañía de seguros y el asegurado.

La póliza presenta cuatro aspectos fundamentales a saber:

  1. Condiciones
  2. Coberturas
  3. Exclusiones
  4. Anexos y Endosos

1.- Condiciones

Contienen las reglas básicas del seguro. Establecen las obligaciones del asegurado, responsabilidades del asegurador, requisitos que deben llenarse en el momento del siniestro, las reclamaciones, subrogación, arbitraje y en general todas las reglas que se observarán para el buen funcionamiento del seguro.

En cada póliza se pueden distinguir dos clases de condiciones:

  • Condiciones Particulares.

Las   condiciones particulares son aquellas que se confeccionan para adaptar la póliza a cada caso en especial, a cada asegurado en particular y a sus necesidades, es decir, particularizan el riesgo y deben ser redactadas para cada una de las pólizas que emite la compañía, de acuerdo con la solicitud del seguro, y que previamente deben haber extendido al asegurado o su representante legal. Esta se refieren a modalidades del riesgo cubierto, duración del contrato, forma de pago, etc. Estas condiciones tienen prelación sobre las condiciones generales.

  • Condiciones Generales.

Las pólizas llevan unas condiciones impresas que son idénticas para todos los contratos del mismo género que emite un mismo asegurador, las cuales son aprobadas por el ente regulador de la actividad aseguradora del país.

2.- Coberturas.

Describen el compromiso de la compañía de seguros a pagar o indemnizar si ocurre el evento cubierto por la póliza. En cada tipo de seguro se describe lo más claro y sencillo el riesgo a cubrir, como ejemplo en el seguro de automóviles se cubre la responsabilidad civil, la colisión etc.

3.- Exclusiones.

Se refieren a circunstancias especiales cuyas coberturas muchas veces no son necesarias o no pueden ser aseguradas. Las exclusiones son la parte de las pólizas que describen o mencionan los riesgos o peligros que no están cubiertos o las circunstancias que dentro de los mismos riesgos o peligros cubiertos están excluidos.

Las exclusiones son necesarias por las siguientes razones:

  • Para Combatir el Riesgo Moral: Es indispensable conocer y comprender perfectamente las coberturas de las pólizas. Hay exclusiones que tienen por objeto disminuir o eliminar, hasta donde humanamente sea posible, el riesgo moral, es decir, excluyen aquellas circunstancias o hechos que puedan tentar al asegurado a simular una pérdida o reclamación.
  • Para Bajar el Costo de la Prima: También es necesario conocer el contrato de seguro, ya que hay coberturas que se pueden eliminar en ciertos y delimitados casos. Esta limitación puede establecer un costo bajo o razonable de la póliza.Las condiciones originales menos las condiciones eliminadas forman el nuevo contrato de seguros. Hay que tener mucho cuidado y conocimiento del riesgo para hacer esta adaptación del contrato, entre las cosas que se pueden hacer están.
  1. Eliminar aquellas coberturas que ya tenga el asegurado en otra póliza.
  2. Eliminar coberturas que no necesite el asegurado.
  3. Hacer un estudio especial del riesgo.

4.- Anexos y Endosos.

Los anexos y endosos son documentos que se le agregan a la póliza para hacer algún cambio o modificación de ella. Esto es con el objeto de evitar una nueva emisión de la póliza cada vez que ocurren cambios o modificaciones. Es necesario que estos endosos estén firmados por las partes, porque de lo contrario se estaría imponiendo una parte sobre la otra.

Una póliza puede cubrir un o más riesgos conjuntamente. Algunas pólizas mencionan específicamente cuales son los riesgos cubiertos y son llamadas de “Riesgos Nombrados”.

Por ejemplo la póliza de Incendio y Líneas Aliadas dice textualmente:

“De acuerdo con este seguro, la compañía se compromete a indemnizar al asegurado, los daños materiales que sufran los bienes asegurados cuando sean causados directamente por la acción del fuego, por las consecuencias inevitables del incendio……”.

Otras pólizas aseguran todos los riesgos menos los específicamente excluidos, son las llamadas “ Pólizas a Todo Riesgo “, por ejemplo la póliza a todo riesgo de incendio dice:

“Se excluye de esta póliza “ Daños a la propiedad asegurada ocasionados directa o indirectamente por imperfección ………..”.

Es importante señalar, en las exclusiones, el significado de algunos términos tales como: Desgaste por uso, vicio propio, deterioro, defecto en el diseño etc. La primera fuente de información debería ser la póliza, sin embargo la mayoría de ellas no lo hacen, tanto en los seguros de incendio como en otros ramos.

Por ejemplo hoy en día se ha llegado a definir fuego como “ el fuego que es hostil en su naturaleza”, o sea, aquél que se escapa del control del hombre, en contraposición al “ fuego amistoso” que es el que permanece donde debe estar, es decir, en una cocina, una chimenea, un cenicero etc.

Si el fuego se escapa de la cocina o de cualquier lugar donde éste se encuentre controlado y quema la vivienda, en este caso la póliza de incendio indemnizará los daños causados al propietario, para este caso se requiere que el fuego cause llama, no basta con el simple calor. Otro ejemplo, para el caso de motín la póliza debería tener bien especificada su definición.

En caso de accidentes, normalmente se define como “ Evento inesperado y repentino, exterior, que produce daño y que generalmente está acompañado por una manifestación de fuerza”.

De allí podemos decir que las coberturas y exclusiones generalmente están ligadas al significado de alguna palabra para determinar su aplicación al seguro, por lo que en algunos casos hay que ir a la jurisprudencia para su correcta aclaración. Por ende, na vez que conozcamos los riesgos cubiertos y lo que significan tenemos que determinar la extensión hasta donde la póliza nos protege contra los riesgos seleccionados, pues muchas veces las pólizas solo cubren en parte.

PROPIEDAD CUBIERTA.

Las pólizas generalmente definen la propiedad que están cubriendo y lo hacen en forma específica o general, de acuerdo a lo descrito en la solicitud del seguro, en incendio y líneas aliadas se describe la dirección exacta de la propiedad incluyendo sus linderos y su contenido, para el caso de automóviles se describe el color, número de motor y chasis, marca etc.

MOVIMIENTOS   DE LAS PÓLIZAS.

a) Nuevas: Este concepto se utiliza cuando el cliente toma la póliza por primera vez. Algunas veces cuando se recupera un cliente que antes estuvo asegurado se contabiliza como nuevo.

b) Renovaciones: Se utiliza este concepto cuando la póliza llegó a su vencimiento y se le extenderá el seguro por un nuevo período.

c) Aumento y / o Disminución de Suma Asegurada: Se dice que hay aumento o disminución de suma asegurada cuando a solicitud del cliente se incrementa o disminuye la suma asegurada contratada originalmente. Generalmente para la realización de estos movimientos se utiliza la misma tasa o precio a la que fue contratada la póliza en su inicio.

d) Inclusión o Exclusión de Coberturas: También hay una inclusión o exclusión de cobertura, si a solicitud del cliente se ejecuta esta operación no solicitada en la emisión original o en la renovación. Si es inclusión se cobra el precio establecido para tal fin, si es exclusión, el precio al que se ejecuta la operación es el original de la emisión o renovación.

e) Inclusión o Exclusión de Riesgo: Este concepto se utiliza para incluir nuevas ubicaciones en la pólizas de Incendio y Líneas Aliadas, en las pólizas de flotas de automóviles para excluir o incluir nuevos vehículos asegurados. En las pólizas de Colectivo de Vida, Accidentes Personales y Gastos Médicos se utiliza para realizar la inclusión o exclusión de personas en dichas pólizas.

f) Extensión de Vigencia: Se da este concepto cuando el cliente por razones de tomar alguna decisión pide se le extienda la vigencia para, por ejemplo, estudiar cómo hacer un mejor diseño de su seguro. Algunas veces se toma como nueva esta póliza.

g) Cancelación: Este concepto se usa cuando deja de existir cobertura sobre el o los bienes asegurados para el caso de seguros patrimoniales, o en los casos de seguros de personas éstas dejan de estar cubiertas. La cancelación puede ser por solicitud del cliente o por falta de pago.

h) Rehabilitación: Si la póliza fue cancelada por falta de pago y la vigencia no había llegado al final del tiempo contratado, la póliza puede ser rehabilitada mediante el pago de la prima correspondiente con una nueva vigencia.

i) Reducción de Vigencia: También se puede reducir vigencia a solicitud del cliente.